El secretario de Estado, Marco Rubio, reafirmó la legalidad de las ventas de combustible autorizadas por su Gobierno para el sector privado de Cuba, al que catalogó de “muy pequeño”.
En declaraciones a la prensa durante su participación en la cumbre de la CARICOM, el político cubanoamericano aseveró que esos envíos, cuestionados por opositores a cualquier acercamiento bilateral o concesión a La Habana, no son para el Gobierno ni el conglomerado militar GAESA.
Además, negó que el anuncio del Departamento del Tesoro sobre el envío de petróleo venezolano a los privados signifique un giro de timón en medio de las presiones y el cerco petrolero de la Administración Trump a la isla.
“No, siempre ha sido legal vender al sector privado en Cuba, ¿de acuerdo? Estas no serían ventas al gobierno. No serían ventas a la empresa GAESA, propiedad de los militares. Serían ventas a un sector privado muy pequeño que existe en Cuba, y eso siempre ha sido legal”, aseveró.
Rubio dijo que esas ventas se basan en “la misma razón” por la que su Gobierno ha enviado ayuda humanitaria a los damnificados del huracán Melissa a través de la iglesia católica. No obstante, subrayó que “eso por sí solo no resolverá los dramáticos problemas de Cuba”, que achacó a la “mala gestión” gubernamental y “un modelo económico fallido”, sin hacer mención a las sanciones estadounidenses.
Advertencia a los privados
Rubio señaló que ya existen licencias para realizar estas operaciones y ahora “simplemente se expandiría a la cantidad de personas que podrían hacerlo”.
“De nuevo, iría al sector privado. El sector privado en Cuba es bastante pequeño. Existe, pero es pequeño. Y ciertamente, por sí solo, no tiene la capacidad para abordar la escala y el alcance de los desafíos que enfrentan”, reiteró, según las declaraciones publicadas por el Departamento de Estado.
El republicano, quien es un acérrimo crítico de La Habana, afirmó que la política de Trump hacia Cuba desde su primera Administración “fue diseñada, en muchos sentidos, para colocar al sector privado y a los cubanos —no afiliados al gobierno ni al ejército— en una posición privilegiada”, algo que en su opinión respalda la autorización a venderles combustible.
No obstante, el jefe de la diplomacia estadounidense advirtió que si Washington descubre que el sector privado cubano “está manipulando y desviando el combustible hacia el régimen o hacia la empresa militar” ese beneficio desaparecería.
“Si descubrimos que están moviendo ese material de maneras que violan el espíritu y el alcance de estos permisos, esas licencias serán canceladas”, aseveró.
Oportunidades y retos de la importación descentralizada de combustible
“Es culpa suya”
En sus declaraciones, en las que abordó también otros aspectos relacionados con Cuba y con el actual escenario internacional —como un posible conflicto bélico con Irán—, Rubio insistió en responsabilizar del agravamiento de la crisis en la isla a sus autoridades y su sistema económico.
“Es culpa suya”, sostuvo, al tiempo que aseguró que el Gobierno es “incompetente” en materia económica. “Ni siquiera es una economía. Es una disfunción total”, señaló.
Sin referirse al impacto del embargo histórico —al que La Habana considera la principal causa de la precaria situación de la isla— ni tampoco del actual asedio petrolero, el político consideró que “Cuba ha sobrevivido en gran medida gracias a subsidios” de países como la URSS y Venezuela, y que ahora sin esos subsidios el país atraviesa su peor clima económico.
“Son ellas quienes han tomado decisiones que han dejado a Cuba vulnerable a la situación en la que se encuentra ahora”, dijo en referencia a las autoridades cubanas.
La vía de las reformas
En esa lógica, el secretario de Estado afirmó que el Gobierno de la isla no ha permitido desarrollarse a los negocios particulares y consideró que “si la economía cubana funcionara, tendría un sector privado mucho mayor”.
En tal sentido, como ya había hecho en una reciente entrevista con Bloomberg, Rubio volvió a apuntar a una apertura económica como una vía para un cambio en el país caribeño.
“Si (las autoridades) quieren abrir las puertas y permitir que el sector privado cubano, independiente del ejército y del gobierno, crezca, la solución está ahí”, dijo.
Además, si bien subrayó que Cuba “necesita cambiar drásticamente”, también dejó abierta la puerta a una transformación gradual.
“No tiene que cambiar de golpe”, refirió, y dijo que a EE.UU le “encantaría” ver que La Habana implemente reformas “drásticas” que abran “el espacio para la libertad económica y, eventualmente, política del pueblo cubano”.
En cambio, “si deciden atrincherarse y simplemente seguir adelante, creo que seguirán experimentando fracasos y la gente del país seguirá sufriendo”, enfatizó.










