Al llamado Team Asere ya solo le restan finales en la sexta edición del Clásico Mundial de Béisbol. Nada de medias tintas.
Da igual si estamos todavía en la primera ronda: ganar o irse a casa es el único camino posible para la selección de Cuba, que este lunes perdió 4-1 con Puerto Rico y quedó a las puertas del precipicio o de completar un nuevo ejercicio de supervivencia. De ella misma dependerá.
Desde luego, para tomar uno u otro camino en el decisivo duelo contra Canadá (martes, 3:00 p.m.) será crucial el despertar de los bates antillanos, silenciados ante el bullicio imponente del Hiram Bithorn, donde casi 20 mil fanáticos aguantaron el temporal de lluvia para presenciar en primera fila la venganza boricua, 20 años después de que los cubanos los eliminaran en el primer Clásico.

Ahora, sin tantas estrellas como en otros tiempos pero con una fórmula de juego muy clara, el Team Rubio aseguró su pase a cuartos de final con un batazo clave de su guerrero más longevo, Martín “Machete” Maldonado, quien pegó un doble con la casa llena para explotar las ilusiones del joven zurdo cubano Julio Robaina.
“Hicimos historia. Del doblete puedo decir que no recuerdo nada, ni siquiera recuerdo lo que hice. Pero sí quiero reconocer el mérito de los bateadores que me precedieron, quienes tuvieron buenos turnos y lograron llegar a las bases”, aseguró Maldonado en conferencia de prensa posterior al duelo.
Y razón no le falta. Justo antes de su cohete pegado a la línea de tercera, MJ Meléndez negoció un boleto clave en un turno de diez lanzamientos en el que estuvo la mayor parte del tiempo por debajo en el conteo. Sin embargo, logró defenderse frente a Robaina y dejó la mesa servida para la sentencia de Maldonado.
Después, con ventaja de tres en la pizarra, cinco serpentineros boricuas que cubrieron toda la ruta con solo dos jits y una carrera en su cuenta. En total, diez cubanos quedaron congelados con la carabina al hombro y apenas en dos ocasiones pisaron la tercera base, a pesar de que lograron generar algo de tráfico en los senderos tras negociar seis boletos.
Pero esa circulación no recibió respaldo en los momentos decisivos. Solo Alfredo Despaigne, con un largo doblete que se combinó con un error del jardinero Heliot Ramos, consiguió una producción efectiva ante el mejor staff en lo que va de Clásico Mundial.
“Los lanzadores nos han guiado en esta serie. La ofensiva ha hecho lo necesario anotando las carreras para ganar, pero el picheo ha marcado la diferencia”, aseguró a la prensa el director puertorriqueño Yadier Molina, muy satisfecho con el rendimiento de sus tiradores.
Hasta el momento los pitchers de Puerto Rico marchan punteros en efectividad (0.64), promedio oponente (.151) y carreas limpias permitidas (dos) en el máximo evento beisbolero.
Germán Mesa, obligado al malabarismo
El dominio boricua le tocó sufrirlo en silencio a Germán Mesa, que vio como sus jugadores, en 28 turnos oficiales, solo lograron seis conexiones consideradas Hard Hits (velocidad de salida de 95 millas o más).
“El picheo de Puerto Rico estaba en muy buenas condiciones, fue excelente. Es un equipo que, si se adelanta, será difícil vencerlo porque sus lanzadores son impresionantes”, señaló el timonel cubano, que ahora sí se mostró abierto a realizar cambios en la alineación ante un slump colectivo que padece Cuba.
El conjunto de la isla se ubica actualmente en la penúltima posición del torneo en promedio de bateo (.170), solo por delante de Brasil (.130).
“Obviamente, hay que hacer ajustes”, señaló Germán, quien, válido decirlo, no tiene demasiadas variantes para corregir el rumbo ofensivo, precisamente por las lagunas que arrastran desde la conformación del plantel.
Solo por poner un ejemplo que ilustre la magnitud del problema, los jardineros Roel Santos y Leonel Moas han pegado un imparable en 21 viajes al plato, pero sustituirlos implicaría improvisar en la defensa de las praderas, un riesgo quizás hasta más peligroso que el bajón ofensivo.
Tampoco han estado finos el receptor Omar Hernández, el torperdero Erisbel Arruebarrena y el mismísimo Yoan Moncada, único MLB activo del lineup. Este tridente suma apenas tres inatrapables en 35 comparecencias, aunque dos de ellos han sido batazos más allá de los límites.
Frente a semejante cuadro, Germán tendrá que apelar al malabarismo y tratar de encajar sus piezas. A la espera de oportunidades están Malcom Núñez, Yoel Yanqui, Alexander Vargas o Alexei Ramírez, los activos con más reputación ofensiva entre los suplentes.
Por cierto, al margen de la derrota de este lunes, el partido dejó una pincelada histórica para Cuba, protagonizada por el pinareño Alexei Ramírez, quien se convirtió en el jugador más longevo en las seis ediciones de los Clásicos.
“Es un ejemplo de consistencia, un pelotero que, después de tanto tiempo, sigue jugando. Está en buena forma física y para mí eso es algo a tener en cuenta”, dijo Germán sobre “El Pirineo”, que fijó su récord en 44 años y 163 días, para superar la anterior marca, en poder de Roger Clemens (43-226) desde 2006.










