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El presidente Miguel Díaz-Canel aseguró que, sin el actual cerco petrolero impuesto por el Gobierno de EE.UU, el déficit eléctrico nocturno en Cuba se reduciría drásticamente a unos 500 MW, y se eliminarían prácticamente los apagones de madrugada.
“A nosotros hace tres meses que no nos entra una gota de combustible al país. Pero fíjate, hoy los picos de déficit en el horario de la noche en estos momentos están entre 1800 a 1900 MW”, explicó Díaz-Canel al exlíder de Podemos, Pablo Iglesias, en el podcast La base.
La visita de Iglesias, como parte del convoy “Nuestra América” —una caravana internacional de activistas procedentes de más de 30 países que llegó días atrás a La Habana con ayuda humanitaria— coincidió con una desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), la segunda en menos de una semana, que dejó al país sin suministro eléctrico por más de 30 horas.
“Si tuviéramos incorporada la generación distribuida en el pico, tendríamos mil MW. Ese pico estaría en 500 MW”, declaró el presidente cubano al político español, citado por Cubadebate.
El mandatario aseveró que el colapso energético actual se debe en gran medida a la imposibilidad de importar combustible, lo que impide poner en marcha las baterías de motores instaladas por todo el país, recuperadas en tiempos recientes pero ahora inactivas por falta de diésel y fuel.
Según Díaz-Canel, con esa capacidad en la generación distribuida, unida a la producción de los parques solares fotovoltaicos, Cuba pudiera “no tener ningún tipo de déficit” durante el día, pero debido al cerco petrolero de Washington la isla no ha podido “aprovechar” esas capacidades.
Aunque el bloqueo energético impuesto por Trump en enero ha puesto contra las cuerdas al país, Cuba ya sufría déficits eléctricos muy altos, frecuentemente entre 1600 y 2000 MW —e incluso por encima— en horario pico nocturno, y apagones seguidos de 20 y más horas en muchas localidades.
La generación distribuida ya estaba parcialmente paralizada por falta de combustible, aunque todavía llegaban algunos envíos esporádicos, principalmente de Venezuela y México, en tanto la generación termoeléctrica se encuentra “muy deteriorada”, como admitió el propio presidente.
Tras más de un año sin funcionar, sincroniza la unidad 4 de la termoeléctrica de Cienfuegos
La salida de la crisis “nos va a llevar tres años”
Díaz-Canel dijo a Iglesias que la salida de la grave crisis energética “no es un problema que se resuelve de golpe” y que el camino hacia la estabilidad requerirá al menos tres años, aunque ha presentado un programa integral orientado a lograr mayor soberanía energética pese al bloqueo estadounidense.
El mandatario reconoció limitaciones internas entre burocracia, lentitud en trámites y problemas de organización, pero insistió en que el cerco de la Administración Trump impone límites externos que postergan las labores y mejorías previstas en el plan gubernamental, que incluye “un programa de recuperación de las capacidades de esas termoeléctricas”.
Citó como ejemplo que, sin los 1000 MW fotovoltaicos que asegura se instalaron el año pasado, Cuba “casi no tendría capacidad para generar en el día” y “fuera tanta la inestabilidad del sistema” que el país estaría viviendo “de un blackout en otro blackout”.
Díaz-Canel se mostró convencido de la que la isla va a “ir logrando superar esta crisis”. “Vamos a ir superando gradualmente y vamos a tener una etapa donde vamos a sufrir todavía las limitaciones como estamos ahora”, afirmó.
Además, anunció que instituciones extranjeras han prometido donar “todos los sistemas fotovoltaicos” que requiere el sistema de salud cubano, al tiempo que “hay formas no estatales que están comprando y donando para determinadas instituciones sociales estatales esos sistemas”.
Añadió que también “muchas empresas estatales que empiezan a hacer inversiones” en este sector, mientras que particulares con “equipos de movilidad eléctrica” los han puesto “a disposición de servicios de la población”. Ello, en su opinión, “ha ido creando una empatía” y “un movimiento” a favor de la energía renovable que, considera, “en muy poco tiempo va a dar mucha capacidad de generación que tendremos que sumarla a los esfuerzos estatales”.
El bloqueo energético es “inmoral e indecente”
En el mismo encuentro con Iglesias, Díaz-Canel abordó el estado de las relaciones con Washington y las conversaciones recientes con la Administración Trump —reconocidas por el propio mandatario dos semanas atrás— para explorar posibles agendas de diálogo bilateral.
“Nosotros estamos dispuestos a construir una relación civilizada entre vecinos, independientemente de las diferencias ideológicas que tenemos”, afirmó.
Sin embargo, insistió en que La Habana no aceptaría que el diálogo implique renunciar a su soberanía, independencia o sistema político, y que cualquier negociación debe regirse por el principio de reciprocidad y el derecho internacional. “Esas cosas no están en discusión”, subrayó.
Al mismo tiempo, el mandatario denunció lo que calificó como una “inmoralidad” en la aplicación del bloqueo energético.
Reveló que, mientras la isla lleva tres meses sin recibir una gota de combustible importado y sufre apagones diarios, la embajada de EE.UU en La Habana ha solicitado al Gobierno cubano autorización para importar gasolina destinada exclusivamente a sus vehículos diplomáticos.
“El tema no es si el pueblo completo está viviendo las restricciones que tú impusiste y te quieres salvar tú solo. No. Busca una solución al bloqueo energético y todos tendremos combustible. Tendrá el pueblo cubano, tendrán todas las instituciones del país, las privadas, las estatales, tendrán todas las embajadas, pero tiene que ser en igualdad de condiciones”, recalcó.
Cuba requiere más de 6600 millones de dólares para sanear su sistema eléctrico, según informe
Unos 6600 millones para sanear el sistema eléctrico
Casi a la par de las declaraciones de Díaz-Canel a Pablo Iglesias, un informe del centro de investigación estadounidense Cuba Study Group (CSG) publicado este martes, señaló que el sistema eléctrico cubano precisa al menos 6612 millones de dólares solamente para sanear su capacidad de generación y salir de la crisis energética por la que atraviesa la isla.
El estudio, del economista cubano Ricardo Torres, argumenta asimismo que “la recuperación técnica” del SEN “depende de condiciones institucionales y económicas que permitan inversiones sostenidas y fiabilidad operativa” y, en términos generales, una “transformación económica”.
“No habrá una solución sostenible para el problema eléctrico de Cuba sin reformas que restauren la viabilidad económica del país”, señala.
El informe califica de “crónica”, “sistémica” y “progresivamente desestabilizante” la crisis energética cubana, que ha llevado al país a sufrir siete apagones nacionales en apenas año y medio.
El saneamiento, señala Torres, implica, por un lado, recuperar la generación de las termoeléctricas y la generación distribuida (motores de diésel y fueloil) y, por otro, promover una transformación del mix energético potenciando las renovables (solar, eólica terrestre y bioeléctricas basadas en la biomasa de la caña azucarera).
“Dadas las actuales carencias, afrontar los problemas del sector requerirá inyecciones sustanciales de capital para restaurar la fiabilidad de la infraestructura existente”, sostiene.
“Esto incluye la modernización y la construcción de nuevas plantas termoeléctricas, que seguirán siendo la columna vertebral de la generación por muchos años”, añade.
Mientras tanto, el sector privado…
Por su parte, también esta semana trascendió que el sector privado cubano ha importado cerca de 30 mil barriles de combustible desde Estados Unidos, en una tendencia al alza desde febrero que contrasta con el cerco petrolero a la isla por la Administración Trump.
Los envíos comenzaron a fluir a inicios del mes pasado y han aumentado de forma progresiva semana a semana, con cargamentos transportados principalmente en isotanques a bordo de buques portacontenedores.
Según un reporte de la agencia Reuters, hasta el momento, unos 200 de estos contenedores, con capacidad de más de 21 mil litros cada uno, han sido descargados en la isla, en su mayoría a través del puerto del Mariel.
El combustible, mayoritariamente diésel, ha sido destinado a pequeñas y medianas empresas privadas, incluidas panaderías, distribuidores de alimentos y plataformas de comercio electrónico.
Estos suministros han permitido a algunos negocios retomar operaciones tras semanas de paralización por la aguda crisis energética que afronta el país.
La presión de EE.UU está paralizando progresivamente la economía cubana, que se encontraba ya en su peor crisis en décadas, cuando tan solo en los últimos cinco años ha perdido un 15 % de su PIB y más de un 20 % de su población.












