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La Antología personal del poeta y catedrático español Luis García Montero llegó a mediados de mayo a manos de lectores cubanos como una de esas lluvias frescas. Fue la presentación de este compilatorio poético, edición novedosa a cargo del prometedor sello editorial La Moderna Poesía, uno de los motivos que revistió la más reciente visita del escritor y director del Instituto Cervantes a La Habana.
Desde que García Montero asumió, en 2018, la dirección de la institución encargada de promover universalmente la enseñanza, el estudio y el uso del idioma español, varios han sido los momentos que lo han traído a la capital cubana y otras ciudades de la isla, como Santiago de Cuba, siempre con el ánimo de que la difusión del idioma, y los intercambios que ello motiva, sirva para favorecer un diálogo intercultural en todas direcciones.
Con ese propósito el catedrático dejó inaugurada hace un año la Cátedra Cervantes, en la Universidad de La Habana, o la Biblioteca Almudena Grandes, del Centro Educativo Español en La Habana, que en menos de un año de actividad ha permitido el acercamiento del público cubano al universo literario español, plagado de novedades para el lector de la isla. También se ha vuelto costumbre la presencia de García Montero en algunos eventos del panorama literario cubano, como la Feria Internacional del Libro de La Habana o el XV Coloquio y Festival Nicolás Guillén, donde acaba de presentar su poemario antológico.

“La poesía es un acto de hospitalidad”, comentó hace algún tiempo García Montero, a propósito de la publicación de una edición anterior de Antología personal, en México, a cargo del Fondo de Cultura Económica. Y así se siente el recorrido por las páginas de un material que, al decir de su autor, es “un libro abierto, por condición y voluntad, en el que he añadido poemas en sucesivas reediciones”.
Antología personal se lee como un refugio emotivo, sobre todo en estos tiempos que vive Cuba, marcados por una profunda crisis que impacta en todos los ámbitos de la vida cotidiana de la ciudadanía. En este contexto, poemas como “Democracia”, “Defensa de la política” u “Oración” se leen como una plegaria a los tiempos que les ha tocado vivir a los cubanos, sin desmerecer el resto de una selección poética cautivadora que cierra con “Un año y tres meses”, versos que el poeta dedicara a la ausencia de su esposa, la escritora española Almudena Grandes, fallecida en 2021.

Un viaje a La Habana en pleno mes de mayo
“Todos los viajes tienen sus estribillos”, asegura Luis García Montero en una columna publicada hace unas semanas en el diario español El País. Esos estribillos habaneros del poeta que visitó Cuba hace unos días están cifrados entre presentaciones e intercambios con lectores, en el espacio cultural Nodo Habana, o en la sede habanera de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, pero también en un encuentro especial con el escritor cubano Miguel Barnet, de quien recibió su legado personal, el cual pasará a formar parte de La Caja de Las Letras del Instituto Cervantes, como antes ha ocurrido con los legados de escritores cubanos como Nicolás Guillén, Severo Sarduy y Leonardo Padura, entre otros.
Pero también la visita del director del Instituto Cervantes permitió poner el foco en una experiencia que ha revolucionado en las últimas semanas a los lectores de la ciudad. Cuando Luis García Montero entró a uno de los hangares que conforman el proyecto cultural La Manigua y vio aquella pila de libros diseminados por todo el espacio, distribuidos en cajas que aún están por abrir, poblando el capó de un viejo Lada o dispuestos en orden, o en desorden, sobre mesas y estructuras de madera, entendió que ese diálogo cultural por el que trabaja está dando estimulantes frutos.
“Pude comprar algunos títulos entre esa oferta de libros de segunda mano y pude disfrutar de la exposición del maravilloso personaje Elpidio Valdés”, comenta OnCuba, al final de su viaje, Luis García Montero. “Esta es otra muestra de que el diálogo cultural es importantísimo. En este momento las relaciones, el mutuo conocimiento que permite la cultura, nos puede consolidar en la afirmación de toda la unidad que da el idioma y toda la solidaridad que existe en este y en la historia compartida”.

La librería de La Manigua es fruto de una colaboración con la asociación vasca Libros Abiertos. Silvia Padrón, gestora de La Manigua, cuenta vía WhatsApp que muchos de estos libros pertenecen a la cadena de libros de segunda mano Re-Read y llegaron de forma solidaria: ellos envían algunos de sus excedentes, “con muy buen criterio y selección”, puntualiza.
“Es una selección potente de libros que son de factura extranjera, tanto de autores españoles, iberoamericanos, internacionales, pero siempre de edición extranjera. Con los fondos recaudados de la venta de estos títulos queremos crear una biblioteca de novela gráfica para La Manigua. Esa es la intención, crear una biblioteca única en su género, en consonancia con la obra de Juan Padrón, que tenga una presentación impresionante de títulos, de cómic y novela gráfica de todo el mundo, que incluya el universo franco-belga, el italiano, el español, mangas y novela gráfica cubana, como forma de crear un espacio donde la consulta a esta literatura no sea un acceso privilegiado para unos pocos y estimulemos hábitos lectores”, explica Padrón.
De momento, la librería de La Manigua tiene muchas cajas de libros a la espera de ser abiertas y de descubrir los títulos que contienen, un proceso cargado de suspenso, que ya tiene a lectores fieles que van cada semana con la ilusión de descubrir un título nuevo. “Me parece que esa vía que han encontrado para poner precios un poco más accesibles a la compra de libros que vienen de fuera es muy importante”, asegura Luis García Montero sobre la iniciativa de La Manigua, donde le fascinó encontrar libros de autores poco circulados en Cuba, principalmente por cuestiones editoriales, como Manuel Vicent, Miguel Delibes, Carmen Martín Gaite, Eduardo Mendoza, Rosa Montero, Antonio Muñoz Molina y, al mismo tiempo, ediciones interesantes de Mario Vargas Llosa o Gabriel García Márquez.

Eso me lleva a pensar en la importancia de la literatura y de tener acceso a voces plurales en contextos de crisis como el que vive Cuba actualmente. ¿Qué opina al respecto?
Creo que es muy importante porque la literatura consigue pasar de la teoría a la práctica. Las ideas son abstractas, pero la vida se encarna en la realidad y me parece muy interesante la capacidad de la literatura para meterse dentro de la vida de las personas y compartir lo que los problemas abstractos significan para gente muy concreta que siente amor, que tiene miedo, que tienen ilusiones, odios, sufrimiento y que buscan una alegría. Eso lo consigue la literatura.
La verdadera solidaridad está de parte de la literatura, más que las consignas y los ideales abstractos; lo que mueve los movimientos de solidaridad es el conocimiento concreto de las personas. Eso lo estudió muy bien un novelista como John Berger, a la hora de denunciar el racismo, la explotación del mundo afroamericano en Europa. Lo que hizo fue contar la vida, preguntarle sobre sus sentimientos a las personas, y eso es lo que hace la literatura. Por eso creo que genera conciencia de vinculación, más allá de cualquier teoría que esté en el aire.
El Instituto Cervantes que usted dirige está haciendo una labor sostenida de intercambio, empeñado en tender puentes en momentos en que se están levantando muchos muros entre naciones.
Debemos ser conscientes de que el español es la segunda lengua en hablantes nativos después del chino mandarín. La democracia española aprendió que los españoles solo somos el 9 % de una comunidad de más de 500 millones de hablantes; por eso no nos gusta nada el imperialismo y nos gusta sentirnos integrados en una comunidad muy abierta.
Defendemos un mundo donde, más que la violencia, esté presente la multiculturalidad, que es el mundo que puede sostener la justicia internacional y que puede defender la dignidad humana y los derechos humanos, frente a las dinámicas de la violencia, de las guerras, de los bombardeos, de los genocidios, de los horrores. Como responsables en España de una cultura compartida por tantos millones de hablantes, tenemos que apostar por el diálogo, por la cultura que nos identifique y que nos haga conocernos los unos a los otros.

Usted aseguraba en una columna reciente publicada en el diario El País que “todos los viajes tienen sus estribillos”. ¿Cuáles han sido los estribillos de este viaje a Cuba?
Los estribillos han sido varios. Ahora cuando viajo me siento muy orgulloso de ser español porque de pronto veo que está muy presente la dignidad de la política exterior de España en defensa de la paz, la justicia internacional y en oposición a cualquier tipo de violencia y de imperialismo. Eso está bien porque España hoy está identificada por ese prestigio.
Por otra parte, el estribillo es la amistad, los vínculos, el recuerdo del diálogo entre la cultura española y la cultura cubana y, finalmente, es la conciencia de un momento muy difícil, de un momento que está haciendo que la población lo pase mal, que haya muchas horas sin electricidad, que le cueste trabajo a un estudiante o un profesor ir a la universidad porque no hay medios de transporte. Creo que la respuesta tiene que ser la solidaridad.
Sería muy consciente una apuesta por la solidaridad que multiplicase el apoyo de España y lo hiciese llegar a toda Europa, porque creo que al defender la dignidad cubana estamos defendiendo, no a un régimen político con el que uno pueda estar de acuerdo o no, sino la dignidad del diálogo entre los pueblos del mundo.

Este año se cumplen 90 años del asesinato de Federico García Lorca, figura que usted ha estudiado profundamente. Recurriendo precisamente a la obra del poeta granadino, cómo cree que hablaría de Cuba hoy y del momento que está viviendo el pueblo cubano.
Lorca escribió a sus padres, tras su llegada a Cuba, diciendo que había llegado al paraíso. Venía de una situación muy difícil con la crisis de Wall Street en New York. No podemos engañarnos; Cuba ahora no es el paraíso, sino una sociedad con muchas dificultades.
Tenemos que pensar en la injusticia de un bloqueo y de una opresión extranjera y tenemos que pensar en salidas que defiendan la independencia de Cuba y su pertenencia a la comunidad hispanoamericana, latinoamericana; que no vuelvan a convertirla, como denunció Fernando Ortiz, en el patio trasero de los intereses económicos de Estados Unidos. Para eso hace falta ser firmes: significa, por una parte, denunciar las opresiones injustas, y por otra, creo que significa hacer ejercicio de conciencia, repasar aquello en lo que uno se ha podido equivocar y repasar las posibilidades que se pueden poner en marcha para hacer una sociedad más amable, más alegre y firme a la hora de oponerse a la opresión enemiga.
¿Lo veremos próximamente en la isla?
Sí. España tiene que ser muy solidaria con Cuba en este momento. Hemos abierto hace tiempo una cátedra Cervantes en la Universidad de La Habana y estamos comprometidos en participar en todos los acontecimientos y festivales, con las instituciones culturales donde la cultura en español y el homenaje a autores como Miguel Barnet, Nancy Morejón, pero también en el recuerdo a Roberto Fernández Retamar, Pablo Armando Fernández, Fina García Marruz, Eliseo Diego, grandes referencias para nuestra cultura.

Dos poemas de Luis García Montero
Oración
A vosotros,
que cortáis la manzana de la muerte
con el anonimato de una guerra,
os pido caridad.
Por un Dios
en el que jamás he creído.
Por una Justicia
de la que desconfío.
Por el orden de un Mundo
que no respeto.
Para que renunciéis a vuestra guerra,
yo renuncio a mis dudas,
que son parte de mí
como la luz amarga
es parte del otoño.
Y escribo Dios, Justicia, Mundo,
y os pido caridad,
y os lo suplico.
Defensa de la política
Y qué decir de ti,
amiga mía,
compañera de curso en la universidad
y más tarde serpiente vigilada
en las conversaciones,
igual que una epidemia por las calles.
Y qué decir,
Sino que te conozco desde hace muchos años
Y vino de tu parte.
Cuando me arrastro solitario
por los extremos de mi vida,
da gusto coincidir,
hablar contigo,
porque después de las preguntas
y las lamentaciones,
el recuerdo es también palabra nueva,
y cambiar, decidir o sentirme yo mismo
no llega a confundirse con las ascuas
de un asunto penoso.
Tú que sabes reír, guardar silencio
o retorcer canciones al final de una noche,
nunca me fallas si te necesito.
Yo sé que te preocupa tu futuro
y que debes ahorrar en tiempos de imprudencia.
Por eso te defiendo de los calumniadores.
Cuando somos corruptos te llamamos corrupta.
Nuestra pobre avaricia tarda poco
en acusarte de avarienta,
y nada es más obsceno
que mentir en tu nombre
para después llamarte mentirosa,
a ti, mujer de la mala fama,
que solo has intentado quedar bien,
abrazar a la gente
en una fiesta rota.
No se puede decir que con nosotros
las manos de la vida modelaran
una historia de amor.
Nos conocemos demasiado.
Pero es verdad que alguna noche,
con las excusas de la soledad,
Subimos juntos a tu habitación
y nos necesitamos.
Siempre me excita descubrir
la luz de mi inocencia en tu inocencia,
esa luz que apagamos
para buscar el resplandor,
lo que hay de entrega tímida
y de primera vez
en nuestro abrazo.
Y cuando los domingos santifican
la mañana orgullosa de este país de súbditos,
me gusta pasear
entre el rumor de las miradas.
Los que viven tranquilos pueden ver en tus ojos
la primavera de mi oscuridad,
y el color conmovido
de un mundo que no duerme.












