El triplista cubano Lázaro Martínez ha decidido dar uno de los saltos más importantes de su vida, con el objetivo de alcanzar “marcas inéditas”.
Sin renunciar a su carrera deportiva, incursiona ahora en el mundo empresarial y lo hace desde España, donde permanece buena parte del año preparándose en el cuartel general de la selección de atletismo de la isla, en la localidad de Guadalajara.
Con el nombre de Blue Diamond ha bautizado su emprendimiento en el sector de la gastronomía, de acuerdo con una publicación difundida a través de sus redes sociales, acompañada por fotos de un camión de venta de comida rápida (foodtruck) con su imagen.
El proyecto, según declaró al medio digital Deporcuba, nace “con el objetivo de expandirnos internacionalmente” y pretende crecer y diversificarse hacia otras facetas.
El saltador agregó que la visión del proyecto comprende establecerse como una plataforma de experiencias vinculadas al deporte y la comunidad.
“Más adelante queremos organizar eventos en playas y otros espacios, con actividades para niños, competencias y acciones relacionadas con el deporte. La idea es motivar a las personas, promover hábitos saludables y crear experiencias que conecten con la comunidad”, explicó.
Mirada después de la meta
Consciente de que la vida de un atleta es limitada, Lázaro ha preferido lanzarse al mundo de los negocios manteniendo su protagonismo en el circuito de certámenes de máximo nivel.
Precisamente hace cuatro días finalizó en la cuarta posición de la parada de la Liga del Diamante celebrada en Roma, con registro de 16,83 metros.
Sabe que su lugar entre la élite de su especialidad, en la que ha sido campeón mundial bajo techo, medallista en lides universales al aire libre y finalista olímpico, puede contribuir a impulsar su emprendimiento para lograr el éxito y la expansión que persigue.
A partir del papel que juega el deporte en un mundo cada vez más globalizado, grandes estrellas del planeta como Michael Jordan o Cristiano Ronaldo han puesto su horizonte más allá de las grandes competencias, y sus nombres se han convertido en marcas de alcance global.
Lázaro no es la primera figura que se adentra en un mundo de los negocios, pero otros han tenido que esperar por una oportunidad que solo les llegó una vez terminadas sus trayectorias, como son los casos del recordista mundial de salto de altura, Javier Sotomayor, o el callista campeón olímpico Dayron Robles.
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Quizás lo más llamativo de su caso radica en que ha conseguido encaminar su iniciativa fuera de la isla, aunque esta pudiera estar comprendida en su visión de seguimiento.
En contraste, se han hecho habituales las historias de otros exponentes relevantes del deporte en la isla que, una vez retirados, han enfrentado disímiles dificultades económicas para sobrevivir en medio de la crítica situación económica que ha venido atravesando el país en los últimos años.












