Varias figuras cubanas han estado ligadas durante las últimas décadas al desarrollo de las artes marciales mixtas (MMA), sin que ninguna de estas disciplinas contara con un reconocimiento oficial dentro de la isla.
Nombres como los de Yoel Romero, Héctor Lombard, Gustavo Balart y más recientemente Robelis Despaigne, algunos de ellos con brillantes hojas de servicios en deportes olímpicos, han dejado su impronta en diferentes modalidades, pero siempre lejos de la tierra donde se formaron.
La realidad pudiera ser otra, a partir de un movimiento histórico, como es el nombramiento del legendario gladiador del estilo clásico Mijaín López como representante para Cuba del proyecto PANCRASE, impulsado por la reconocida promotora japonesa del mismo nombre.
Ante el presidente de PANCRASE, Yukikazu Fukui, el cinco veces campeón olímpico pinareño asumió la responsabilidad de liderar la iniciativa que persigue asentar las MMA en Cuba, a partir del desarrollo de una plataforma sólida para la formación de talento, refleja una nota publicada en su sitio web por la televisora Cubavisión Internacional.
De acuerdo con el medio, el proyecto no solo pretende contribuir a la expansión internacional de PANCRASE, dadas sus potencialidades para estrechar las históricas relaciones de Japón y Cuba.
En un primer momento, las acciones de PANCRASE Cuba estarían encaminadas a “agrupar y consolidar” a los practicantes de MMA que ya existen en la isla, a la vez que se reconozca el trabajo que se ha hecho de manera independiente.
También se propone evaluar la posibilidad de impulsar la presencia de peleadores cubanos en los certámenes organizados en Japón, así como establecer una escuela de MMA en Cuba “para la formación de nuevos competidores desde la base”.
“No debemos quedarnos ahí. Hay que evolucionar. El objetivo es formar y desarrollar peleadores de MMA dentro de Cuba”, declaró Mijaín durante la presentación del proyecto, citado por el medio.
De momento, ninguna autoridad del deporte cubano ha hecho referencia a esta posibilidad, que significa un giro radical con la visión oficial que hasta el momento se tenía sobre el reconocimiento y la práctica de estas modalidades en el país.
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Cuna y ascenso
Mientras en 1993 Estados Unidos descubría el espectáculo de peleas sin reglas de la mano de la naciente UFC, al otro lado del planeta un grupo de luchadores japoneses ponía en marcha, casi en silencio, un experimento que terminaría siendo igual de decisivo para la historia de las artes marciales mixtas (MMA).
La modalidad Pancrase nació de la mano de Masakatsu Funaki y Minoru Suzuki, dos luchadores profesionales que, junto a otros como Ken Shamrock y Takaku Fuke, decidieron abandonar la promotora Pro Wrestling Fujiwara Gumi, por un motivo que, más allá de un desencuentro empresarial, se basaba en una inquietud deportiva: querían dejar atrás la lucha libre coreografiada y competir de verdad.
El nombre de la organización rinde homenaje al pancracio, la antigua disciplina de combate que formaba parte de los Juegos Olímpicos de la Grecia clásica, que combinaba golpes y lucha con muy pocas restricciones.
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La primera velada, celebrada el 21 de septiembre de 1993 en el Tokyo Bay NK Hall de Urayasu, marcó el inicio de una promotora que ese mismo año terminó organizando cuatro eventos y 21 combates.
Se rigieron inicialmente por un reglamento muy influenciado por su origen en la lucha libre. Los golpes de puño cerrado directos a la cabeza estaban prohibidos, aunque sí se permitían los golpes con la palma abierta.
Las llaves de sumisión podían romperse si el luchador sometido lograba alcanzar las cuerdas, un recurso conocido como “rope break” que restaba un punto a quien lo utilizaba; acumular entre tres y cinco de estas rupturas suponía la descalificación directa.
Este sistema, heredado de las normas usadas por la promotora Fighting Network RINGS, convivía con detalles curiosos: no se permitía el uso de guantes, pero sí era obligatorio calzar botas, además de autorizarse espinilleras y rodilleras.
Entre 1998 y 2000, Pancrase fue adaptando progresivamente su reglamento hacia un formato más parecido al del resto de organizaciones de MMA, dejando atrás buena parte de su herencia de la lucha libre.
A partir de 2007, la serie Pancrase: Legends of Mixed Martial Arts comenzó a emitirse semanalmente en la cadena ImaginAsian TV, y un año después sus eventos también llegaron a Canadá y Reino Unido a través de Fight Network, lo que amplió su exposición fuera de Japón.
Más de tres décadas después de su fundación, Pancrase continúa activa en Japón, aunque sin alcanzar la dimensión mediática de la UFC.
Su papel como puente entre la lucha profesional y las artes marciales mixtas modernas la convierte en una pieza clave para entender cómo un deporte de combate clandestino y minoritario terminó transformándose en uno de los fenómenos deportivos globales del siglo XXI.












