El exparlamentario italiano Alessandro Di Battista afirmó que fue intervenido quirúrgicamente en Cuba en un hospital que, durante su estancia, no contaba con agua, a pesar de lo cual “me hicieron una operación muy refinada”.
“Me operaron en un hospital sin agua”, relató al periodista Giovanni Floris durante una entrevista transmitida por La7 dentro del programa DiMartedì, donde también explicó que el neurocirujano Marlo Ortiz realizó la intervención y que, pese a las limitaciones tecnológicas, logró extirpar casi todo el tumor que le había sido detectado.
“Los estadounidenses querían operarme para demostrar que en Cuba no saben hacer nada; los cubanos decían: ‘No, nosotros sabemos operarlo’. Y efectivamente supieron hacerlo”, contó.
Di Battista se encontraba en Cuba realizando reportajes para Il Fatto Quotidiano y TV Loft cuando comenzó a sentirse enfermo. Según relató, los médicos identificaron allí un edema cerebral provocado por un tumor, iniciaron el tratamiento para reducir la inflamación y posteriormente pudieron realizar la operación.
Al comparar la intervención con la atención que recibió después en Italia, contó que en el hospital Gemelli de Roma le dijeron que se trataba de una operación “finísima”. En Cuba, en cambio, el propio cirujano le habría explicado las dificultades que enfrentaba el sistema sanitario.
Tecnología de hace 30 años
“Me operaron con tecnologías que aquí se utilizaban hace 30 años; y aun así, este neurocirujano me salvó la vida”, dijo Di Battista. Añadió que Ortiz le escribió posteriormente para contarle que el hospital no tenía posibilidades de esterilizar los instrumentos quirúrgicos debido a la falta de electricidad.
El exparlamentario vinculó esa situación con la escasez de combustible y la crisis del sistema eléctrico cubano. “Cuba tiene centrales eléctricas que funcionan con combustible. Desde hace meses, Trump ha conseguido que no entre ni una gota de petróleo a Cuba”, afirmó. Según su explicación, la falta de combustible afecta la generación eléctrica y, con ella, el suministro de agua.
Contó que durante su recuperación el agua necesaria para su higiene y para utilizar los servicios sanitarios era trasladada por ciudadanos hasta el hospital.
“Por las mañanas venían ciudadanos comunes que subían cubos de agua hasta el piso 19 del hospital porque yo necesitaba agua para lavarme o para el baño”, relató.
Di Battista señaló además que su presencia en el hospital terminó convirtiéndose en un asunto de repercusión pública en Cuba después de que se conociera que un exparlamentario italiano estaba siendo atendido allí. A partir de entonces, dijo, su caso adquirió también una dimensión política y mediática.
Un asedio medieval
El italiano interpretó su experiencia dentro de la situación que atraviesa Cuba y calificó las condiciones descritas como “un asedio medieval en medio del silencio general”, que, a su juicio, afecta fundamentalmente a la población.
Durante la entrevista también sostuvo que la presión estadounidense sobre Cuba busca provocar un deterioro de las condiciones de vida que termine generando una reacción contra el Gobierno cubano.
Regresa a Roma el exdiputado italiano que se encontraba hospitalizado en Cuba
Di Battista afirmó que una parte de la población cubana es crítica del Gobierno, pero que eso no significa necesariamente que quiera un cambio político que, según su interpretación, pueda conducir a una situación similar a la de otros países de la región.
“Es verdad que muchos cubanos detestan al gobierno, pero no detestan el sistema ni quieren terminar como Honduras, Haití, República Dominicana o Guatemala. Es la misma dinámica que con Irán”, dijo.
El pasado 12 de septiembre, Di Battista regresó a Italia en un vuelo sanitario tras su internamiento en el Hospital Hermanos Ameijeiras. Rechazó versiones difundidas sobre su estado de salud y explicó que su traslado fue costeado por su seguro médico privado.











