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Hace 130 años comenzó a construirse la Batería de Costa No.1. Su edificación fue parte del postrer intento de España de proteger La Habana, y con ello, los últimos vestigios de su otrora glorioso imperio colonial en América.
Ubicada al otro lado de la bahía, en el actual municipio de Habana del Este, fue construida a fines del siglo XIX para reforzar la defensa de la capital cubana. Por entonces, los criollos luchaban con fuerza por alcanzar su independencia y Estados Unidos acechaba, a la espera de una intervención militar ante la que finalmente poco pudo hacer la nueva fortificación española.


La Batería No.1 es considerada el último exponente de la ingeniería militar española en América y, a la vez, un símbolo de la transición entre el mundo de las fortalezas abaluartadas y el de la guerra moderna. Durante el bloqueo naval de 1898 apenas vio acción dos días, en los que disparó contra buques estadounidenses que se acercaron a la costa. Ese fue todo su historial bélico.
No obstante, la instalación cuenta con indiscutibles valores históricos y patrimoniales. El haber sido edificada siguiendo las técnicas más modernas de su época para este tipo de construcción la convierten en un sitio que resulta necesario preservar. No en balde integra el conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982, a la par del centro histórico habanero.


En esta fortificación española sus constructores utilizaron el emplazamiento cubierto, con fosos, nichos, trincheras y la utilización de piezas de gran eficacia, al tiempo que, por su frente, se situaron macizos de tierra con espesores de 10 a 12 metros para contrarrestar la artillería enemiga. A ello se une el haberse usado en ella por primera vez en Cuba el llamado cemento Portland.
A sus aciertos arquitectónicos sumaba igualmente el empleo de una reconocida tecnología militar, en particular sus cañones Ordóñez de largo alcance y los Nordenfeldt de tiro rápido —desmontados del crucero Alfonso XII—, y también un innovador sistema de comunicación, que permitía reflejar los datos de los barcos enemigos en un plano costero a escala 1/10 000.


A pesar de todos sus reconocidos valores, un siglo y 30 años después de su nacimiento, la Batería de Costa No.1 no vive ni por asomo un buen momento. El paso del tiempo derivó en un abandono del que no han podido rescatarla aún los planes de convertirla en museo. Los proyectos en esta dirección no han logrado concretarse, a pesar de labores esporádicas para su rehabilitación.
Aunque las autoridades e instituciones encargadas mantienen la intención de transformar el sitio —según apunta una reciente publicación—, su realidad actual dista mucho de la deseada, y está signada por la maleza, los grafitis en sus muros, el descuido y la soledad, tal como confirman estas recientes imágenes realizadas en el lugar por el fotorreportero Otmaro Rodríguez.




















