El canciller cubano, Bruno Rodríguez, expresó este sábado la disposición de su país al “diálogo serio” y “sin injerencia” con Estados Unidos, al intervenir en el Foro de Alto Nivel de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y África, que se celebra en Bogotá.
Estaremos también dispuestos a un diálogo serio y responsable con el gobierno de Estados Unidos sin injerencia en los asuntos internos ni en los sistemas políticos, económicos y sociales respectivos”, manifestó el jefe de la diplomacia cubana
El presidente Miguel Díaz-Canel confirmó el pasado 13 de marzo un “diálogo” con EE.UU., tal y como Washington llevaba semanas diciendo, pero indicó que se encuentra en “fases iniciales” y que están “alejados” de cualquier acuerdo.
En primer Foro #CELAC-África, abogamos por construir un camino de colaboración y solidaridad más amplio y profundo entre ambas regiones .
Resaltamos las raíces culturales e históricas que unen a los pueblos de África y de América Latina y el Caribe.
Llamamos a la unidad y la… pic.twitter.com/kDhR25DGLN
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) March 21, 2026
El canciller cubano señaló que su país, al igual que el resto de los pueblos de América Latina y el Caribe y África, que han enfrentado “un pasado de dominación y lucha por la dignidad y la libertad” tienen hoy “desafíos sistémicos” heredados “del colonialismo y de políticas impuestas por instituciones financieras internacionales controladas por Estados Unidos”.
“Presenciamos hoy el retorno de agresivas prácticas imperialistas sin maquillaje alguno o apenas enmascaradas bajo retórica moderna. La doctrina de la paz a través de la fuerza defendida por Washington es la nueva expresión para la dominación, las intervenciones militares, las amenazas y el uso de la fuerza”, dijo.
Las tensiones entre Washington y La Habana han escalado en los últimos meses a raíz del inicio del bloqueo petrolero de EE.UU. a Cuba, una medida que ha llevado al borde del colapso a la isla, que se encontraba ya en una grave crisis económica, energética y social.
“Si aunamos esfuerzos ante tamaños desafíos, podremos impedir que potencias que se autoproclaman la encarnación de una civilización única sigan imponiendo sus designios al mundo”, manifestó el canciller.
Defensa de la soberanía
Rodríguez señaló que Cuba “permanece firme en la defensa a ultranza de su soberanía”, a pesar “de la escalada agresiva” de Estados Unidos que incluye “la reciente orden ejecutiva que busca imponer un cerco total a nuestros suministros de combustible bajo la premisa de que las privaciones económicas y los consecuentes daños humanos obligarán a nuestro pueblo a renunciar a su soberanía e independencia”.
El ministro cubano agradeció el apoyo “frente a esta injusticia” expresado en el foro por países miembros de la Celac y africanos.
Fernández de Cossío: “El sistema político cubano no es objeto de negociación”
“Tenemos la responsabilidad de impulsar la construcción de un orden internacional verdaderamente justo, democrático y equitativo en el que se respete inequívocamente la igualdad soberana de los Estados, el derecho internacional, la libre determinación de los pueblos y la cooperación verdadera”, señaló el canciller cubano.
En el Foro de Alto Nivel Celac–África, que antecede a la X Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Celac, participan los presidentes de Colombia, Gustavo Petro; Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; Uruguay, Yamandú Orsi, y Burundi, Evariste Ndayishimiye, así como delegaciones de los demás países latinoamericanos y caribeños y de 19 africanos.
El encuentro se produce en la antesala del traspaso de la presidencia pro tempore de la Celac, que Colombia entregará este sábado a Uruguay durante la cumbre de líderes del bloque latinoamericano y caribeño.













Un diálogo serio entre Cuba y Estados Unidos se encuentra actualmente en una frágil pero activa “fase inicial” a marzo de 2026. Esto sigue a un periodo de escalada extrema, incluyendo la implementación de la Orden Ejecutiva 14380 (el “Bloqueo Energético”) y el colapso de la red eléctrica cubana. A pesar de la retórica de la “máxima presión”, tanto el presidente Donald Trump como el presidente Miguel Díaz-Canel confirmaron a mediados de marzo de 2026 que altos cargos se reúnen para explorar un “acuerdo” que resuelva las diferencias bilaterales. El estado actual (marzo de 2026) La palanca de EE.UU.: La administración Trump ha utilizado la intervención de 2026 en Venezuela para cortar el suministro principal de petróleo de Cuba. Bajo la EO 14380, Estados Unidos ha amenazado con aranceles del 25% a cualquier país (específicamente dirigido a México y Argelia) que suministre petróleo a la isla. La respuesta cubana: Ante un apagón nacional y una realidad de “cero petróleo”, La Habana ha señalado un cambio importante en la política. En marzo de 2026, el ministro de Comercio, Oscar Pérez-Oliva Fraga, indicó apertura a “relaciones comerciales fluidas” con empresas estadounidenses y la diáspora cubana, incluyendo inversión en infraestructuras. El Diálogo: El 13 de marzo de 2026, Díaz-Canel confirmó que se están llevando a cabo conversaciones “sensibles”, facilitadas por actores internacionales (incluido el Vaticano). Proceso para una solución “en la que todos ganan” Para que un diálogo tenga éxito, ambas naciones deben avanzar hacia un marco que aborde la seguridad nacional y los intereses económicos de Estados Unidos, preservando la soberanía cubana y la estabilidad humanitaria. 1. Intercambio Estratégico de Recursos (Beneficio Económico) El activo de Cuba: Cuba posee importantes yacimientos no explotados de níquel y cobalto, minerales críticos para las cadenas de suministro de alta tecnología y defensa de EE. Unidos. El acuerdo: A cambio de aliviar el bloqueo petrolero, Cuba podría conceder a las empresas estadounidenses derechos de extracción preferenciales o empresas conjuntas. Esto está alineado con el objetivo “América Primero” de la administración Trump de asegurar minerales estratégicos alejándolos del control chino. 2. Desescalada de seguridad (el pacto de “no interferencia”) Demanda de EE.UU.: La retirada de las instalaciones rusas y chinas de “inteligencia de señales” (como la estación de Lourdes) y el cese de la cooperación militar con Irán. La demanda de Cuba: Un compromiso formal de “No Invasión” y el cese del apoyo a los grupos armados en el exilio. Ganar-ganar: Una Cuba neutralizada que no sea ni plataforma para adversarios extranjeros ni objetivo de acción cinética estadounidense, proporcionando estabilidad regional. 3. Apertura de Mercado Gestionada (El “Modelo de Vietnam”) El Marco: En lugar del “cambio de régimen” total que buscan algunos en el Departamento de Estado, el diálogo podría centrarse en una transición gestionada similar a la relación EE.UU.-Vietnam. Pasos: * La Habana codifica protecciones legales para los inversores estadounidenses y la diáspora. Estados Unidos sustituye las sanciones amplias por “licencias sectoriales” específicas (por ejemplo, para energía, telecomunicaciones y agricultura). Cuba continúa con la liberación de presos políticos (51 fueron liberados a principios de marzo de 2026 como un “gesto de buena voluntad”). 4. Reconstrucción humanitaria y de infraestructuras La red: Las empresas energéticas estadounidenses podrían obtener licencias para modernizar la red eléctrica cubana utilizando tecnología modular nuclear o de gas natural. Remesas: Restaurar el flujo de remesas (restringido en 2025) proporcionaría liquidez inmediata al pueblo cubano, reduciendo la presión migratoria en la frontera sur de Estados Unidos, una victoria política clave para Washington. Obstáculos al éxito La retórica de “tomar Cuba”: La declaración del presidente Trump del 16 de marzo sobre el “honor de tomar Cuba” ha sido interpretada por La Habana como una amenaza de anexión, lo que podría frenar el proceso de diálogo “colegiado”. Ley Helms-Burton: El levantamiento permanente del embargo requiere una acción del Congreso, que está legalmente vinculada a reformas democráticas específicas a las que el Partido Comunista Cubano sigue resistiéndose.