La inflación interanual en el mercado formal de Cuba se redujo en enero al 12,52 %, frente al 14,52 % de diciembre, según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) divulgados este miércoles y recogidos por la agencia EFE.
La leve caída ocurre en un momento en que el peso cubano sufre su mayor devaluación en el mercado informal, donde el dólar alcanzó los 500 pesos, un mínimo histórico que refleja la fragilidad de la economía isleña ahora atenazada por un bloqueo energético de Washington.
Inflación en descenso, pero aún elevada
El índice de precios al consumidor (IPC) se mantiene muy por debajo del 24,23 % registrado en enero de 2025, aunque sigue siendo un indicador de la persistente presión inflacionaria. La variación mensual frente a diciembre fue de 0,67 %, y en comparación con enero del año pasado, el alza fue de 0,88 %.
Por categorías, los mayores incrementos interanuales se dieron en Bebidas alcohólicas y Tabaco (36,16 %), Restaurantes y Hoteles (21,14 %), Educación (18,49 %) y Servicios de la vivienda (14,85 %).
Alimentos y bebidas no alcohólicas subieron 12,51 %, mientras que los sectores de salud (1,01 %), transporte (5,34 %) y recreación y cultura (6,06 %) mostraron repuntes más moderados.
Peso cubano en caída libre
La relativa moderación inflacionaria contrasta con la depreciación acelerada del peso en el mercado informal. El dólar se cotizó el miércoles a 500 pesos cubanos, frente a los 438 del 3 de enero, tras la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro y la interrupción del suministro preferencial de petróleo desde Caracas.
“Muchas cosas se venden directamente ya en dólares, pese a que la mayoría de los cubanos no tienen ingresos estables en esa moneda”, explicó Ricardo Torres, economista cubano de la Universidad Americana de Washington, citado por la agencia AP.
El salario promedio en la isla ronda los 7 000 pesos —unos 14 dólares al cambio informal—, mientras que un cartón de huevos cuesta cerca de 3 mil pesos.
Crisis estructural y escasez
La economía cubana atraviesa una crisis considerada la peor en décadas, motorizada por la escasez de alimentos, medicinas y combustible, apagones generalizados y prolongados y una creciente dolarización en bienes y servicios del Estado.
El PIB se contrajo alrededor de un 5 % en 2025, acumulando una caída superior al 15 % desde 2020, según el Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC).
El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció que la economía se redujo un 4 % en los tres primeros trimestres del año, aunque aún no se han divulgado cifras oficiales completas. La crisis energética, agravada desde mediados de 2024, ha sido uno de los principales factores de la contracción.
Expertos atribuyen la depreciación del peso a la interrupción del suministro venezolano y a la amenaza de nuevas sanciones estadounidenses contra países que vendan petróleo a Cuba. La isla produce apenas el 40 % del crudo que necesita y dependía de Venezuela, Rusia y México como proveedores habituales.
La combinación de la pandemia de COVID-19, el endurecimiento de sanciones desde la administración Trump y las fallidas políticas monetarias internas han profundizado los problemas estructurales de un modelo que muchos estiman agotado e incapaz de producir riqueza.
“La moneda llegó al límite psicológico de 500 pesos por dólar, una barrera que el mercado había respetado incluso en condiciones complicadas”, señaló Pavel Vidal, economista de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, igualmente citado por la AP.
El dólar rompe la barrera de los 500 pesos en el mercado informal
Mercado cambiario fragmentado
El sistema cambiario cubano mantiene múltiples tasas oficiales: 24 pesos por dólar para algunas empresas estatales, 120 para otras y una tasa “flotante” creada en diciembre para atraer divisas al sistema bancario. Esta última se ubicaba el miércoles en 455 pesos por dólar, aún por debajo del tipo informal.
“Hay muy pocas formas de escaparte de la depreciación de la moneda”, advirtió Torres, quien anticipa que la caída del peso se traducirá en mayor inflación, limitando aún más el margen de acción del gobierno.
La crisis ha generado un creciente descontento social, visible en protestas inusuales en los últimos años y en una ola migratoria sin precedentes. Muchos cubanos dependen de las remesas enviadas por familiares en el exterior para sobrevivir, mientras que la cartilla de abastecimiento estatal apenas cubre productos básicos como arroz, frijoles y azúcar.
El deterioro económico ha golpeado también al turismo, ya en franca retracción pospandémica, y uno de los principales ingresos de la isla. Canadá, uno de los mayores emisores de visitantes, suspendió vuelos de Air Canada hacia Cuba por falta de combustible, lo que anticipa un impacto negativo en los próximos meses; en tanto, Rusia suprimió dos líneas aéreas y envió naves para recoger a turistas varados en la isla.
Economistas como Vidal advierten que el futuro inmediato depende de las negociaciones internacionales en un “complicado ajedrez político” que involucra a Estados Unidos, China, Rusia y México. Sin apoyo externo, la isla podría enfrentar una crisis humanitaria de consecuencias dramáticas, pese al plan de emergencia diseñado por el gobierno para evitar el colapso.












