El hotel más alto de Cuba, el Iberostar Selection La Habana, abrió finalmente sus puertas esta semana en la capital de la isla. Lo hizo —al menos de momento— sin fanfarrias ni presencia gubernamental, como se supondría para una instalación de su categoría y dimensiones.
Conocida popularmente como la Torre K y rodeada de polémica desde el mismo anuncio de su construcción siete años atrás, su apertura tiene lugar en medio de horas bajas para el sector turístico cubano, alejado de sus propias metas y muy rezagado de sus competidores caribeños.
“¡La espera ha terminado! Iberostar Selection La Habana abre sus puertas para disfrutar impresionantes vistas de la ciudad. Nuestro hotel 5 estrellas se encuentra en la céntrica calle 23, avenida cinematográfica por excelencia. ¡Bienvenidos a La Habana desde su máxima altura!”, se puede leer en la cuenta en Facebook de la cadena española, con fuertes intereses en Cuba.
De esta manera concluye un período de seis años de obras en el llamado “hueco de 23”, en el corazón del Vedado habanero, donde comenzó a levantarse la edificación de 42 pisos y 154 metros de altura.
El hotel, convertido en el elefante en la habitación del turismo en la isla, dispone de 594 habitaciones y otras atracciones, como un voladizo o balcón en el piso 32 que sale ocho metros al vacío, y el Sky bar con vistas panorámicas de la ciudad en el piso 41.
Entre sus curiosidades, uno de sus bares toma el nombre del clásico de Martin Scorsese Taxi Driver (1976), en el que un desequilibrado ex soldado de la guerra de Vietnam, Travis Bickle, asumido por un magistral Robert de Niro, termina matando a tres personas.
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“Su amplia oferta de entretenimiento, espacios gastronómicos y la zona superior Habana Executive Lounge lo hace una sede ideal para organizar eventos, reuniones y viajes de negocio”, promociona la página en Internet de la institución hotelera.
Este miércoles, en dicho servicio digital OnCuba confirmó que había en existencia habitaciones a 156 USD para dos adultos y un menor con desayuno incluido.
El proyecto se presentó en 2018 como una construcción con “capital 100 % cubano, destinada a convertirse en un hotel de lujo y a señorear sobre el horizonte capitalino, muy por encima de dos edificios emblemáticos como el Focsa y el hotel Habana Libre, y a la par de los rascacielos más altos del Caribe: las torres Anacaona 27 y Caney, de Santo Domingo, República Dominicana.
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GAESA y las objeciones al proyecto
Construida de hormigón armado, la popularmente bautizada como Torre K tiene entre sus elementos distintivos sus ventanales con paneles de cristal doble reforzado, el uso de vigas de acero con revestimiento de yeso para prevenir el sobrecalentamiento en caso de incendio.
Nacido en el cruce de polémicas ciudadanas, tanto de visiones profesionales como opiniones profanas, el inmueble fue financiado por la Empresa Inmobiliaria Almest, del Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA).
Que se hayan destinado cuantiosos recursos para ella, en medio de un estancamiento del turismo y cuando otros sectores más urgentes requieren de mayor respaldo financiero, es considerado por muchos —tanto economistas y otros expertos como cubanos de a pie—, un sinsentido, por decir lo menos.
De acuerdo con fuentes no oficiales, el costo de construcción del hotel se estima entre 226 y 565 millones de dólares, aunque otras mencionan que supera los 200 millones de dólares.
Pero ahí no terminan las objeciones. No pocos se han pronunciado también contra su diseño, al que estiman inadecuado, poco original y hasta “feo”. Incluso la torre ha sido llamada un “adefesio” y un “horror urbano” ( ese último calificativo provino del politólogo franco español Ignacio Ramonet), mientras que varios especialistas han referido su evidente similitud con la Beetham Tower, de la ciudad inglesa de Manchester, un edificio que tampoco ha escapado a las críticas.
Por lo demás, su ubicación y estatura han sido cuestionadas por arquitectos y urbanistas al considerar que afecta la armonía de su entorno y rompe la línea visual o skyline de la capital cubana. De igual forma, se ha señalado que con su altura, número de habitaciones y otros elementos, viola —o, cuando menos, resulta una “excepción”— las regulaciones urbanas existentes para el barrio de El Vedado.
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Fechas previas
En julio pasado, representantes de Gaviota, el mayor grupo hotelero de Cuba, anunciaron a la prensa en Canadá la apertura durante 2024 de una serie de instalaciones, entre ellas la Torre K.
Según recogió entonces el portal Travel Week, en el programa de inauguraciones estaban contemplados, entre otros, el hotel Metrópolis, gestionado por Kempinski, la segunda sección del Muthu Havana, el hotel Corona y la Torre K, para la fecha del 20 de noviembre.
El pasado 28 de diciembre, en su perfil oficial de Facebook, Havanatur publicó un video promocionando la apertura en 2025 del hotel Iberostar Selection La Habana —nombre comercial de la explotación turística—, quedando la fecha para el pasado 15 de enero.
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Iberostar, todo un imperio
El consorcio, uno de los pesos pesados del turismo mundial, cuenta con 18 hoteles de cuatro y cinco estrellas en la isla, en los principales polos turísticos.
Tres de estos están en La Habana, sin contar el Torre K, y 14 se localizan a orillas de playas balneario de Varadero y Cayo Cruz, una pequeña isla de 26 kilómetros cuadrados en Jardines del Rey, al norte de Ciego de Ávila.
Los hoteles Iberostar Grand Packard en La Habana y Mystique Trinidad La Popa by Royalton de Trinidad obtuvieron en 2024 el premio Best Hotels in the World, de Tripadvisor, posicionándose en los puestos cinco y 19, respectivamente.
Fundado en 1986 por la familia Fluxá, Iberostar Hotels & Resorts cuenta con más de 114 hoteles en 18 países de tres continentes, Europa, América y África.
Cuba recibió solo 2,2 millones de turistas en 2024, la peor tasa en 17 años sin contar la COVID
Cifras deprimidas
Cuba recibió en 2024 un total de 2,2 millones de turistas, un 9,6 % menos que el año previo y la peor cifra en 17 años sin contar los años de la pandemia de la COVID-19, informó a fines de enero la Oficina Nacional de Información y Estadística (ONEI).
El número es sensiblemente inferior al objetivo inicial del Gobierno cubano de 3,2 millones de visitantes internacionales, que posteriormente se rebajó a 2,7 millones.
Esta semana, durante una reunión del gobierno, el ministro de Turismo, Juan Carlos García Granda, confirmó que el pasado año la isla recibió 2 203 117 visitantes internacionales, lo que representó el 71 % del plan y el 90,4 % de lo alcanzado en 2023.
De acuerdo con el titular, ocho de los principales mercados emisores crecieron en comparación con el año anterior y cinco cumplieron con las previsiones, si bien el reporte oficial no precisa cuáles.
Ello contrasta con lo informado previamente, según lo cual apenas Rusia y México habían mostrado un leve crecimiento respecto a 2023, en tanto Canadá y los principales mercados europeos retrocedieron, con importantes caídas en casos como España (27,1 %) e Italia (15,9 %).
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