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La ambiciosa ruta de las energías renovables en Cuba

II Feria Internacional de Energías Renovables, en el recinto ferial de Pabexpo, en La Habana. Foto: Ministerio de Energía y Minas de Cuba / Twitter.

II Feria Internacional de Energías Renovables, en el recinto ferial de Pabexpo, en La Habana. Foto: Ministerio de Energía y Minas de Cuba / Twitter.

Esta semana se realizó en La Habana la segunda Feria Internacional de Energías Renovables. El evento, celebrado en el recinto ferial de Pabexpo con la presencia de autoridades, empresarios, académicos y otros especialistas de unos 30 países, buscó impulsar el empleo de las fuentes renovables en Cuba, con vistas a transformar de manera radical la matriz energética del país.

Su realización coincidió, por demás, con un momento especialmente complejo para la Isla, en medio de una aguda crisis económica —espoleada por los efectos de la pandemia, las sanciones de Estados Unidos y las dificultades y deficiencias internas— y una tensa situación electroenergética, con continuas roturas y salidas del sistema de unidades generadoras y largos apagones que han elevado el malestar social y han llevado al gobierno cubano a convertir el tema en una de sus prioridades. Reuniones gubernamentales, visitas a plantas, reportes televisivos sobre los trabajos que se ejecutan en ellas, e intervenciones públicas de funcionarios y hasta del propio presidente Díaz-Canel, han pasado a formar parte, junto a los cortes eléctricos, del día a día de muchos cubanos, sin que parezca avizorarse aún una recuperación definitiva.

En este contexto, que muchos comparan ya con los años más oscuros del llamado “Período Especial”, las autoridades cubanas han anunciado una actualización de su política sobre las fuentes renovables y el uso eficiente de la energía, que apunta a alcanzar en el futuro el 100 % de participación de estas fuentes en la generación eléctrica de la Isla, como una medida para promover la soberanía energética del país y eliminar así su fuerte dependencia de los combustibles fósiles. Y, de paso, contribuir al cuidado del medioambiente y al enfrentamiento global al cambio climático, en correspondencia con la agenda de desarrollo sostenible y los instrumentos internacionales suscritos en esta dirección.

Aun cuando no tenga una fecha cercana para su cumplimiento, se trata, sin dudas, de una meta sumamente ambiciosa, más si tenemos en cuenta el actual contexto económico y financiero de Cuba, las trabas y problemas que no pocas veces han lastrado en el tiempo el cumplimiento de planes y estrategias gubernamentales, y el avance real que, en alrededor de ocho años, desde su implementación en 2014, ha tenido la política para el desarrollo perspectivo de este sector. En una conferencia de prensa previa a la apertura de la feria, Liván Arronte Cruz, ministro cubano de Energía y Minas, aseguró que “de la matriz energética actual de Cuba, el 95 % de la generación se hace con combustibles fósiles y un 5 % con fuentes renovables”, y reconoció que algunos proyectos relacionados con estas últimas habían sufrido demoras y paradas por impagos y otras dificultades para el acceso a los recursos necesarios, si bien se mantenían otros en marcha, en proceso de gestión y en perspectiva.

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Por su parte, Rosell Guerra Campaña, director de Energías Renovables de ese ministerio, respondió en ese momento a una pregunta de OnCuba que “lo que se ha hecho (en este sector) aún no es suficiente y está por debajo de lo que previmos para esta etapa”.

“No hemos logrado cumplir el alcance de la política que la energía renovable previó para esta fecha. Esa es la realidad”, confirmó el directivo, quien, no obstante, consideró necesario “dejar claro que se ha hecho un esfuerzo tremendo y que el aporte actual de las energías limpias en el país es significativo”. “Las inversiones ya realizadas en este sector superan los 500 millones de dólares, una cifra relevante teniendo en cuenta la difícil situación económica de nuestro país”, detalló Guerra Campaña, para quien este dato “refleja el compromiso y la prioridad de este tema para el gobierno cubano”.

El camino recorrido

Aunque no se haya avanzado todo lo deseado, Cuba tiene, ciertamente, un camino ya recorrido en materia de energías renovables, si bien este camino está aún a años luz de las potenciales con que cuenta el país para el desarrollo de este sector. Su posición geográfica hace de la Isla un sitio privilegiado para el aprovechamiento de la energía solar, a la que se ha dedicado el grueso de los proyectos hasta ahora, aunque también resulta factible un empleo eficiente de la energía eólica, de la biomasa forestal, del biogás y de pequeñas plantas hidroeléctricas, fuentes generadoras en las que se ha trabajado desde hace años, pero en las que se puede hacer aún mucho más.

Incluso con lo todavía no hecho ni aprovechado, ya “en 2021 se produjeron en Cuba 994 GW/h con la energía limpia, lo que supone que con esa energía se dejaron de consumir 272 858 toneladas de combustible el año pasado”, según datos ofrecidos a la prensa la pasada semana por Guerra Campaña, para quien, aun cuando no ofreció un estimado monetario, “al precio que está el combustible esa cifra representa un ahorro importantísimo”. El directivo añadió que ello también entraña que se dejaron de emitir a la atmósfera 0,8 millones de toneladas de CO2 y resaltó el valor medioambiental del dato, pues “aun cuando Cuba no aporta grandes volúmenes de gases contaminantes a la atmósfera comparada con otros países, la producción de electricidad en las termoeléctricas es una de las tecnologías que más contamina”.

El director de Energías Renovables del Ministerio de Energía y Minas (Minem) destacó especialmente el aporte de la energía solar fotovoltaica, de la que existen instalados más de 70 parques en el país, y gracias a la cual, según cálculos realizados por especialistas cubanos, “alrededor de 300 mil viviendas reciben su servicio eléctrico en el horario del mediodía, que es el momento en que se produce el primer pico en la curva de cargas del sistema electroenergético nacional y es cuando mayor capacidad de generación tienen estos parques”. Lo anterior significa, de acuerdo con Guerra Campaña, que lo producido de esta manera sirve para abastecer en ese horario a una provincia cubana, salvo a La Habana por su mayor número de hogares y habitantes.

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Otros datos compartidos con la prensa por el directivo en un encuentro previo a la feria, dan cuenta de la instalación hasta la fecha en el país de 1188 bombeos solares, “sobre todo para el agua que se emplea en la ganadería, aunque también para la población y riego”, de un plan que ronda los 7 mil; de 2644 plantas de biogás, “algunas grandes que generan electricidad para el sistema eléctrico, pero la mayor cantidad son pequeñas, en las casas de los campesinos, sobre todo productores de carne de cerdo”;  y de 34 mil calentadores solares de agua, “una cifra todavía pequeña para nuestros planes”. Además, refirió la producción de 12 MW de energía solar fotovoltaica en las cubiertas de industrias y edificios estatales, un dato que se planea elevar hasta los 900 MW; la existencia de más de 160 mil viviendas que reciben electricidad en la Isla gracias a la instalación módulos solares fotovoltaicos; y de unos 600 vehículos eléctricos que circulan en el país, que se abastecen de paneles solares y entre los que destacan las flotas de empresas como ETECSA y Aguas de La Habana, aunque la perspectiva es seguir incrementando su presencia en las calles cubanas.

En todo lo anterior, lógicamente, el gobierno cubano ha puesto de su parte, pero ha apostado igualmente por la inversión extranjera y la cooperación internacional como vías para no sobrecargar las menguadas arcas estatales y obtener el financiamiento y la experticia necesaria para el desarrollo y explotación de las fuentes renovables. Pero, aun así, el camino seguido hasta hoy no ha estado exento de escollos y tropiezos, de decisiones postergadas y obstáculos internos y externos, que han lastrado las pretensiones gubernamentales y han impedido un mayor avance en esta esfera, aun cuando las proyecciones de la política estatal apuntaran primero a un 24 % y aumentaran luego a un 37 % de participación de las fuentes limpias en la generación de electricidad para 2030.

La demora y paralización de algunos proyectos por impagos —como reconoció el propio ministro—, las dificultades para el funcionamiento de la primera bioeléctrica construida en Cuba, los problemas que han lastrado la producción de la única fábrica cubana de paneles solares, y la dilatada autorización —apenas a finales de julio del pasado año— a personas naturales a importar sistemas fotovoltaicos, sus partes y piezas, libre de aranceles aduanales, así como los todavía suficientes incentivos, en opinión de analistas, para la instalación de estos sistemas por parte de privados y nuevos actores económicos, son algunos ejemplos de que no todo ha marchado sobre rieles.

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La Feria y los cálculos para el futuro

Con los logros, obstáculos y desafíos de este sector en la Isla, y con las actuales penurias del sistema electroenergético nacional como telón de fondo, llegó entonces la segunda edición de la Feria Internacional de Energías Renovables. Y, con ella, la actualización de la política para el desarrollo perspectivo de estas fuentes en el país, que, con el propósito declarado de capitalizar el 100 % de la matriz energética cubana, traza una ambiciosa, pero necesaria ruta hacia el futuro. No en balde, el propio ministro del ramo afirmó durante la cita que esta meta se erige como “un objetivo estratégico” para el país, el cual, aseveró, “requiere la integración de la economía nacional”.

La primera edición de la feria, efectuada en 2018, reunió a participantes de una docena de países como antesala para un crecimiento sostenido del evento a partir de su realización con carácter bienal, pero la pandemia de la COVID-19 truncó el impulso, además de poner otros traspiés a la economía cubana y, en particular, a los proyectos relacionados con las fuentes renovables. Es así que, cuatro años después, la cita regresó finalmente a la capital cubana con la intención de promover la inversión extranjera en el sector de las energías renovables en Cuba y potenciar un empleo eficiente de las mismas para el desarrollo local y en los sectores industrial, de servicios y residencial, de acuerdo con lo informado por sus organizadores.

La feria, que contó con representantes de una treintena de naciones como China, India, España e Italia, resulta entonces un “paso importante en el empeño a favor del uso de las fuentes de energía limpia en Cuba y en aras de la conversión total de la matriz energética del país”, según lo comentado a la prensa durante la misma por Rosell Guerra Campaña, quien ponderó la importancia de la cita para fortalecer alianzas, avanzar en negociaciones con inversores extranjeros, acordar créditos y firmar convenios, como el rubricado por el Minen y la Agencia Francesa de Desarrollo, y los alcanzados entre la Unión Eléctrica (UNE) y varias compañías foráneas para instalar unos 4 mil MW de potencia en parques solares fotovoltaicos distribuidos a lo largo de la Isla. En total, en la cita se establecieron nueve convenios: seis cartas de intención, dos memorandos de entendimiento y un contrato de suministro, según lo informado este sábado en su clausura.

Guerra Campaña también resaltó el papel de la feria como una vía para la capacitación y la actualización de conocimientos en materia de fuentes renovables, y para fortalecer el compromiso y la participación en esta esfera de la industria nacional y otras entidades estatales, así como para abrir la puerta a nuevos actores económicos —a través de la presencia de varias mipymes cubanas, entre ellas la camagüeyana Renova, pionera de esta actividad en la Isla—, los que, consideró, “pueden tener un papel importante en los distintos territorios y provincias”, en labores como el montaje y en el mantenimiento de paneles solares y otros equipos.

Al espacio expositivo, que fue visitado este sábado por el presidente y el primer ministro cubanos, se unieron en estas jornadas conferencias, seminarios, mesas de negocios y un foro de energía sostenible, entre otras actividades, como la presentación del Atlas de Bioenergía de Cuba. Por la parte foránea, junto a compañías del sector y una decena de centros universitarios, también participaron organismos globales y regionales como la Agencia Internacional de Energías Renovables, la Alianza Solar Internacional, la Asociación Internacional Eólica, el Fondo Verde del Clima, la Alianza Energética de la Franja y la Ruta de la Seda de China y la Unión Europea, entre otras, que expusieron su experiencia en el tema y reafirmaron su disposición de colaborar con la Isla. Todas ellas, de una manera u otra apoyan y cooperan con el propósito cubano de transformar su matriz energética, una meta que tiene en esta feria un nuevo punto de partida y para la que las autoridades y expertos cubanos han actualizado sus cálculos.

“En estos momentos se está elaborando un nuevo estudio técnico-económico del sistema eléctrico nacional y del país con la visión no de llegar al 24 ni al 37 %, que eran los porcentajes que se planificaron para ir alcanzando progresivamente hasta el 2030, sino, como ya hemos dicho, cambiar totalmente la matriz energética”, confirmó Guerra Campaña, quien informó durante la cita sobre los primeros y significativos estimados: llegar a los 13 mil MW en energía solar fotovoltaica —una cifra, en su opinión, “grandísima, pero necesaria”—, 800 MW en parques eólicos previstos a construir en el norte del oriente cubano y a los que se pueden sumar otros 1000 MW en el resto de la costa norte de la Isla, y 712 MW en centrales bioeléctricas.

“Este es un estudio que se está elaborando por especialistas cubanos y validándose con empresas y expertos internacionales. Para ello tenemos el apoyo de compañías japonesas de mucha experiencia en este tema, que han llevado islas de Japón al 100 % de la generación con fuentes renovables, y también la asesoría de especialistas de otras naciones”, explicó el directivo. En este sentido, se refirió al estudio técnico realizado por universidades cubanas en colaboración con la Unión Eléctrica y Japón sobre el caso específico de la Isla de la Juventud, un territorio en el que se planea “incrementar sustancialmente” el aporte de las energías renovables y que servirá como laboratorio para lo que se pretende implementar luego en todo el país.

“Nosotros somos una isla, no estamos interconectados con otros sistemas, y tenemos que cuidar mucho el aspecto técnico, porque el sistema eléctrico tiene muchas complejidades, para regular sus parámetros, el voltaje, la frecuencia, y ese es un proceso que tenemos que ir estudiando y evaluando, por eso es muy importante el estudio sobre la Isla de la Juventud, para que sirva como referencia para la isla grande”, señaló Guerra Campaña, quien, aun reconociendo que se trata de “una tarea ardua”, estimó como “fundamental” la apuesta de Cuba por las fuentes renovables.

“La energía limpia es la energía del futuro. Tiene que ser así, por el bien del planeta y por el bien de la economía. Y en Cuba tenemos que avanzar cada día más en este empeño, que es también el de la eficiencia y la soberanía energética”, aseveró en sintonía con lo planteado luego por el presidente Díaz-Canel en su visita a Pabexpo en la jornada conclusiva del evento. “Este tiene que ser el camino de Cuba”, señaló el mandatario durante su intercambio con expertos y empresarios cubanos y extranjeros, en el que aseguró que “la manera más efectiva” de resolver el tema energético para Cuba es el uso de las energías renovables, en especial la solar fotovoltaica, y confirmó la apuesta de su gobierno por estas fuentes.

Tales consideraciones resultan, a todas luces, lógicas y necesarias, además de confirmar públicamente los objetivos e intenciones de las autoridades cubanas en este sentido. Sin embargo, más allá de estrategias en marcha y pretensiones manifiestas, corresponderá al tiempo, una vez más, tener la última palabra. Será él quien confirme si todo lo planeado sobre el tema podrá finalmente materializarse, y si, a través del financiamiento y las acciones necesarias, la ambiciosa ruta de las energías renovables en Cuba llegará, o no, al destino deseado.