Hasta el 5 de mayo, realizadores de toda Cuba pueden postularse a la séptima convocatoria del Fondo de Fomento para el Cine Cubano para recibir apoyo financiero.
La iniciativa del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), que ya ha impulsado casi un centenar de proyectos desde 2019, está abierta a independientes y colectivos y prioriza cortometrajes de ficción, documental y animación en etapa de producción, de acuerdo con Granma.
Las bases, que pueden consultarse en www.cubacine.icaic.cu, buscan voces frescas que enriquezcan la pantalla, respaldadas por un comité de expertos con una trayectoria establecida en el cine cubano.
Creado en 2019 por el Consejo de Ministros, el Fondo se nutre del Presupuesto del Estado, donaciones nacionales e internacionales, y aportes de privados.
También reinvierte ganancias de ventas y distribución de las obras apoyadas. “Es una herramienta crucial para el desarrollo del cine nacional”, asegura el ICAIC, destacando su impacto en casi 100 proyectos que ya han visto la luz gracias a este respaldo financiero.
Con esta séptima edición, el Fondo reafirma su apuesta por la diversidad y el crecimiento artístico.
Cuestionamientos al Fondo
En septiembre de 2024 la Asamblea de cineastas de Cuba llamó la atención sobre las “amenazas” que, en su criterio, lastraban al FFCC e insistió en la necesidad de “abordar el diferendo pendiente sobre censura y exclusión” en el cine cubano.
Sus críticas apuntaron a ciertos aspectos que, según considera la ACC, atentan contra los principios, organización y funcionamiento técnico del Fondo debido a “reiteradas violaciones a un grupo de resoluciones y acuerdos” del Consejo de Ministros, el Ministerio de Cultura de Cuba (MINCULT) y del ICAIC, entre otras instituciones del Estado.
El ICAIC, por su parte, recordaba que el Fondo de Fomento fue creado en virtud del Acuerdo 8613 del Consejo de Ministros, de 14 de junio de 2019, y de la política aprobada a partir del Decreto Ley 373/2019 del Creador Audiovisual y Cinematográfico Independiente. “Promueve el crecimiento y la diversidad de las artes cinematográficas, y procura apoyar la creación y la producción cinematográficas mediante la asignación de recursos financieros a los mejores proyectos”.
La Asamblea de Cineastas rememoró entonces que el FFCC fue concebido como un laboratorio creativo, de intercambio de ideas y experiencias profesionales, subrayando que todo intento por violentar sus mecanismos para convertirlo “en filtros de tratamientos y contenidos” sería firmemente cuestionado.