La Feria Internacional del Libro de La Habana, que debía comenzar el próximo jueves, ya no se realizará en la fecha prevista, sin que por ahora se vislumbre cuándo podría celebrarse.
La actual crisis del combustible que padece Cuba, debido al cerco petrolero de Estados Unidos, obligó a las autoridades de la isla a posponer el principal evento literario del país.
Una nota del Instituto Cubano del Libro (ICL), publicada en sus redes este fin de semana, señala que la feria ha sido pospuesta “como consecuencia de la situación extraordinaria que vive el país”, resultado de las sanciones de Washington y “su nueva escalada de agresiones”.
La entidad, encargada de organizar la cita literaria, apuntó que la nueva fecha se informará “oportunamente”, sin das pistas sobre una posible fecha futura.
La suspensión de la Feria del Libro —que se iba a celebrar del 12 al 22 de febrero y luego extenderse a lo largo del país en las siguientes semanas— es una de las medidas de emergencia anunciadas por el Gobierno cubano en medio de la situación en la isla por la falta de carburantes.
En esta ocasión el evento estaría dedicado a Rusia, aliado político y económico de la isla, que había prometido apoyar en la realización y evento de la feria.
La última vez que la misma no se celebró fue en 2021, durante la pandemia de COVID-19. Al año siguiente, en 2022, fue pospuesta un par de meses y finalmente se realizó en abril.
Impacto de la crisis
La pasada semana, el Ejecutivo cubano anunció un grupo de medidas para hacer frente a la crisis provocada por el cerco petrolero de la Administración Trump.
Entre las acciones informadas se encuentran un mayor racionamiento en la venta de combustibles, la reducción de los horarios de trabajo en centros estatales, suspensiones y ampliación de las frecuencias en el transporte, y las clases semipresenciales en las universidades.
Cuba revive su plan de supervivencia de los 90 ante el escenario de “cero combustible”
El Gobierno de EE.UU. cerró el flujo de petróleo venezolano a Cuba el 3 de enero, tras la captura del presidente de ese país, Nicolás Maduro, y el 29 de enero anunció una orden presidencial para aplicar aranceles a quien suministrase combustible a la isla.
La operación militar estadounidense en Caracas significó para La Habana, además del golpe a un aliado regional clave, el fin de suministro energético vital para la isla.
A la par, México —que también había venido suministrando petróleo a Cuba en los últimos años— ha paralizado los envíos a la isla debido a las amenazas de Washington, si bien asegura que busca vías para reanudarlos.
Cuba precisa importar dos tercios de sus necesidades energéticas. El experto cubano Jorge Piñón, especialista del Instituto de Energía de la Universidad de Texas (EE.UU.) estimó para EFE que, de no recibir nuevos envíos de petróleo, Cuba estaría para marzo en una “grave crisis”.
EFE / OnCuba











