El crítico e investigador cinematográfico Luciano Castillo recibió este viernes el Premio Nacional de Cine 2026, en el contexto de las celebraciones por el aniversario 67 de la fundación del ICAIC.
Castillo, nacido en Camagüey en 1955, es uno de los investigadores más rigurosos del cine cubano, autor de una obra que constituye un aporte sustancial al conocimiento del séptimo arte, fundador de la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica —filial de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica, FIPRESCI— y director de la Cinemateca de Cuba desde 2013.
Entre sus títulos propios destacan La verdad 24 veces por segundo (1993), Ramón Peón: el hombre de los glóbulos negros (UNAM, 1998; Ciencias Sociales, 2002), escrito con Arturo Agramonte y galardonado con el Premio Biografía y Memorias en 2002, y 1968, un año clave para el cine cubano (Ediciones ICAIC, 2018).
También es coautor del Diccionario de realizadores del cine latinoamericano y de Conversaciones con Jean-Claude Carrière, fruto de su cobertura del Festival de Cine de Francia en 2004.
Destacan también sus contribuciones a la creación y fortalecimiento de cineclubes y espacios de formación del público.
Desde 2004 dirige el espacio semanal De cierta manera en Habana Radio, cuya versión televisiva fue seleccionada como el mejor espacio cinematográfico en el Festival Nacional de Televisión 2010.
Al recibir el Premio Lucía de Honor en el Festival Internacional del Cine Pobre de Gibara, uno de sus galardones más recientes antes del Nacional, Castillo lo describió como “un reconocimiento a vivir por y para el cine, con especial entrega a todo lo relativo al cine cubano de todos los tiempos”.
Aseguró también que “el cine y la crítica cinematográfica pueden, y deben, contribuir a fomentar ese diálogo cada vez más profundo que exige la realidad social cubana, en particular sobre temas esenciales como la identidad y la cultura”.
En una conversación con OnCuba en 2021 sobre su labor al frente de la Cinemateca, Castillo dejó en claro que la preservación del patrimonio fílmico y la formación de audiencias son para él dos caras de la misma moneda.
“La función principal de la cinemateca es la preservación del patrimonio fílmico nacional, por encima de todo, pero paralelamente está la preparación de un público cualitativamente superior”, declaró, describiendo su proyecto como el intento de convertir a la institución en “centro de referencia para la cultura nacional”.










