La colombiana Caterine Ibargüen y la venezolana Yulimar Rojas han sido las reinas indiscutibles del triple salto a nivel mundial en los últimos 12 años. Primero la cafetera y luego la morocha han establecido dinastías incontestables, acaparando los principales títulos del universo atlético. Ellas, por ejemplo, eran las únicas mujeres que habían ganado la especialidad en la Liga de Diamante en temporadas consecutivas.
Ibargüen, entrenada durante buena parte de su carrera por el cubano Ubaldo Duany, conquistó la gema en cuatro campañas seguidas (2013-2016), y Yulimar, bajo la égida del estelar Iván Pedroso, dominó la lid de 2021 a 2023. La venezolana era la candidata perfecta para igualar los cuatro títulos en línea de la colombiana, pero una lesión en el tendón de Aquiles en abril del pasado año la sacó de circulación.
Y nadie ha aprovechado mejor su ausencia en la Liga de Diamante que la cubana Leyanis Pérez, quien este jueves se convirtió en la tercera mujer que logra el cetro de la competición en temporadas consecutivas. La pinareña arrasó en 2024 con victorias en cuatro de las cinco paradas que se disputaron, incluida la final de Bruselas, mientras esta campaña, pese a que no saltara en Doha y a que quedara segunda en Roma, se recuperó para remontar hasta la cima.
14.91m!
Leyanis Perez-Hernandez defends her #DiamondLeague title in the women’s triple jump!#DLFinal#ZurichDL
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Oslo, Bruselas y Zúrich vieron encumbrarse a la vueltabajera, la única triplista que ha superado los 14.90 metros en la presente temporada. Hasta en cinco ocasiones ha pasado Leyanis sobre esa marca, dos de ellas este jueves en la final celebrada en la urbe suiza, donde, por cierto, Cuba copó el podio con Leyanis, Liadagmis Povea y Davisleydi Velazco.
A las puertas del Mundial
El pasado año tuvo un sabor raro para Leyanis Pérez. Si bien terminó abrazando el Diamante en Bruselas, un mes antes quedó fuera del podio de los Juegos Olímpicos de París, donde la mayoría de los especialistas la colocaban como favorita para ocupar el trono de Yulimar Rojas. Sin embargo, la lluvia cayó como plomo sobre los hombros de la pinareña, quinta en la clasificación general.
Fue un tropiezo muy duro para una chica de 23 años llena de aspiraciones, pero ha encontrado las vías para recuperarse poco a poco. Ya en 2025, por ejemplo, ganó otro gran título en el Mundial de pista cubierta de Nanjing, China, enterrando de alguna manera los fantasmas de París.
La lluvia ahoga a Leyanis: el medallero de Cuba sigue en blanco
“Estar en unos Juegos Olímpicos es lo máximo, por eso digo que fue una experiencia bonita, aunque no terminó como quería. Pero lo asimilé de la mejor manera. Yo digo que cuando Dios no quiere no hay santo que ruegue, entonces, lo veo como algo normal, algo que le puede pasar a cualquier deportista. Estuve ahí, no salió, siempre di el extra y estoy contenta por eso”, me comentó hace unos meses.
En la actual campaña, el orden se ha invertido. Su triunfo en la Liga de Diamante ha llegado antes del certamen más importante del curso: el Mundial al aire libre de Tokio. Allí llegará con la mejor marca de la temporada (14.93 en Nanjing) y ubicada de nuevo entre las favoritas, algo que, asegura, no le pesa.
“No tengo presión. La presión es conmigo misma porque sé que puedo dar más. A veces el tiempo juega una mala pasada, pero yo sé que puedo”, apuntó esta semana en una entrevista a Olympics, en la que no dudó en señalar que va por el cetro en Tokio.
“Eso es lo que voy a buscar: ser campeona mundial al aire libre. Creo que no es nada difícil. Solamente hay que seguir mejorando algunos detalles. Y bueno, creo que mejorando mi marca personal, puedo alcanzar una buena victoria en Tokio”, afirmó la pinareña, que en la capital japonesa se verá las caras con Yulimar Rojas.
La mejor de la historia, un muro infranqueable
La última vez que una triplista saltó más que Yulimar Rojas en una competición fue 28 de agosto de 2019, hace ya seis años. Aquel día, la jamaicana Shanieka Ricketts llegó hasta 14.93 y la venezolana quedó en 14.74. Desde entonces, superar sus marcas ha sido una utopía para todas sus rivales, que la han visto romper varias veces el récord del mundo y dominar en los principales escenarios internacionales.
La única brecha que ha dejado Yulimar a sus rivales ha implicado dolor para la morocha, que se lesionó el tendón en abril de 2024 y dejó libre el camino en las dos últimas ediciones de la Liga de Diamante, los Juegos Olímpicos de París y el Mundial bajo techo de Nanjing. Tres de esos de cuatro certámenes los ha ganado Leyanis Pérez, quien se ha postulado como la principal oponente de la venezolana en la inminente cita del orbe de Tokio.
Allí llegará Yulimar con una sequía competitiva de dos años y es una incógnita si regresará al tope de su nivel y con registros estratosféricos. Según Iván Pedroso, su entrenador, ella ha saltado muy bien en la preparación, con marcas de consideración, pero han preferido no apurar su vuelta a los grandes escenarios. No obstante, su altísimo nivel y su motivación tras tanto tiempo fuera la convierten en la rival a vencer.
“Lo estoy preparando con mucha ilusión. Tengo grandes recuerdos de Tokio. Va a ser especial, una tremenda motivación. Quiero disfrutarlo, quiero demostrar que la recuperación ha sido óptima”, me confesó Yulimar a mediados de agosto.
Ahora, su vuelta, lejos de amedrentar a contrarias como Leyanis, supone también una motivación para todas las triplistas. Así lo dejó saber la pinareña en una reciente entrevista: “Si ella está, para mí va a ser una buena competencia, como lo ha sido con todas las otras chicas. Si Yulimar compite en el Mundial, voy a estar muy agradecida de compartir de nuevo escenario con ella. Ella es un ejemplo a seguir y yo quiero que esté ahí”.
Esta es una prueba contundente de profesionalismo, ética y deportividad de parte de Leyanis, y también una muestra de su ambición.
La cubana sabe que, si quiere ser la mejor, tiene que ganarle a las mejores. De momento, ha superado a la mayoría de sus rivales. Yulimar es un reto superior, incluso tras dos años sin competir. Será difícil que la pueda derrotar a corto plazo, pero ha demostrado la fuerza mental necesaria para escalar poco a poco al trono que todavía ocupa la venezolana.