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El nuevo fracaso del béisbol cubano en un torneo internacional llegó marcado por el signo de la derrota. Los Cocodrilos de Matanzas buscaban este sábado colocar a la isla en su segunda final consecutiva de la Liga de Campeones de América, pero terminaron humillados por los anfitriones Diablos Rojos de México, con una pizarra de 36-14 que rompió el récord del torneo.
Del diamante del estadio Alfredo Harp Helú, de la capital mexicana, los lanzadores cubanos salieron aplastados a batazos y víctimas de un descontrol supremo, de acuerdo con las estadísticas reflejadas por el sitio web de la Confederación Mundial de Béisbol y Sóftbol (WBSC, por sus siglas en inglés).
El Diablo lo hizo de nuevo. 😈 pic.twitter.com/lAWbfWDXWm
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De nada sirvió a los dirigidos por Armando Ferrer tomar la iniciativa anotando dos veces frente al abridor Miguel Yajure, una de ellas gracias a vuelacercas del receptor Andry Pérez abriendo el segundo episodio.
Un inning antes, el abridor cubano Shaiel Cruz había firmado el que a la postre sería el único sin carreras para los locales. En lo adelante se desataría un verdadero infierno de 29 imparables firmados por cada uno de los anfitriones que visitaron el cajón de bateo.
El despiadado ataque incluyó cinco batazos más allá de los límites, lo que, unido al hecho de que la defensa cubana se mostrara impecable, “limpió” todas las carreras que subieron al pizarrón.
¡EL SEGUNDO DE LA TARDE! 🤯 pic.twitter.com/kJI4VfkXrF
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Seis serpentineros matanceros —la mayoría de escasa experiencia—, desfilaron por el montículo, y ninguno encontró la fórmula para detener la hemorragia. Todos fueron víctimas también de su descontrol, al punto de otorgar la escandalosa cifra de 19 bases por bolas ante la mirada atónita del alto mando.
Además del ramillete de ocho carreras en el segundo inning, los Diablos fabricaron racimos de siete en las entradas cinco y ocho, para así sellar un despliegue de tres o más rayas en todas las oportunidades, salvo la inicial.
Los Cocodrilos hicieron algunos amagos, con rallys de cuatro y cinco carreras en los innings cinco y seis. Sin embargo, esas escaramuzas apenas sirvieron para maquillar ligeramente la abrumadora derrota, aderezada por los lanzadores rivales con 14 ponches.
Imborrable deuda
Más que la derrota, lo que hace remarcable el nuevo fracaso de un equipo cubano es la forma tan estrepitosa en que ocurrió. Los Cocodrilo llegaron a la justa con el propósito de al menos emular la actuación de los Leñadores de Las Tunas, finalistas hace un año, y apenas consiguieron un éxito en cuatro presentaciones.
Sin dudas, la lamentable imagen dejada en la despedida será muy difícil de digerir para los aficionados de la isla, ya sentidos por la inédita eliminación en la fase de grupos del elenco que participó en el VI Clásico Mundial de Béisbol (WBC).
Si el equipo logró esquivar el último puesto de la tabla fue solo por el dramático triunfo en el debut sobre los invitados los CTBC Brothers de Taiwán, pero nada evitó que exhibiera los peores números en la justa.
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En términos colectivos, los Cocodrilos fueron últimos en average (.285), carreras anotadas (28), hits (41), además de extrabases y cuadrangulares (10-3).
También sus bateadores fueron los que más se poncharon durante el torneo (42) y los que menos bases negociaron (14).
La situación fue similar entre los lanzadores, quienes se despidieron con un astronómico promedio de efectividad de 17.74 carreras limpias por juego, y siendo los más descontrolados al otorgar 31 boletos, una media de más de siete por partido.
Para mayores males, los bateadores rivales les batearon para un promedio de .423, y les conectaron 22 extrabases, 11 de ellos más allá de los límites de terreno.
Remake en la final
Con su victoria en el cierre del calendario preliminar, los Diablos Rojos no solo aseguraron la oportunidad de defender este domingo la corona conquistada en la pasada edición, pues tendrán la posibilidad de “vengar” su único revés en la justa a manos de los Cougars de Kane County, de Estados Unidos.
El elenco norteño llega con paso impecable, luego de vencer a todos sus rivales de forma convincente. Su ajustado desempeño hasta el momento en todos los órdenes los coloca con buenas opciones para destronar a los locales.
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Los Escarlatas tendrán ante sí el difícil reto de detener el ímpetu de la formación que les blanqueó en el duelo particular, aunque sobre el papel ambos conjuntos aparecen extremadamente parejos como para arriesgarse a establecer un favorito.
El duelo decisivo servirá además para romper el abrazo histórico entre ambas naciones, en cuanto a coronaciones.
En la primera versión de la justa, celebrada en 2023 en la ciudad mexicana de Mérida, se llevaron la corona los estadounidenses del Fargo-Moodhead Red Hawks, al vencer en la final a los Caimanes de Barranquilla que representaron a Colombia.
Dos años más tarde, en la capital mexicana, el trono pasó a los Diablos Rojos al vencer en la final a los Leñadores cubanos.












