Cuando caiga el último out, la 64 edición de la Serie Nacional de Béisbol será recordada, entre otras cosas, por el escándalo de los juegos confiscados, la polémica en torno al maratón de partidos de recuperación o el debut en estos torneos de la publicidad en los estadios.
Esta última novedad llegó con la postemporada y amparada por una Resolución del Presidente del Inder, a la espera de que entre en vigor la recién aprobada Ley del Sistema Deportivo Cubano, en cuyo cuerpo aparecen las directrices que regirán la publicidad y patrocinio dentro de esta esfera.
A saber, ha sido la empresa extranjera BDC International S.A., con presencia en el país por más de tres décadas, la pionera en la modalidad, con carteles publicitarios instalados en los estadios de los equipos que aún luchan por el trono, principalmente en las áreas más visibles durante las transmisiones televisivas.
Así, comienza a abrirse paso un largo reclamo de especialistas y aficionados como vía para rescatar un espectáculo en horas bajas, aunque por ahora se trata de apenas una muestra dentro de un horizonte más amplio de oportunidades.
Entre las ventajas a la vista se vislumbran la adquisición por esa vía de recurso para la reparación de instalaciones, o para financiar la organización de eventos en acápites como la transportación y la alimentación de los participantes.
Incluso, las posibilidades pueden extenderse hasta el mejoramiento de las condiciones de vida y facilidades para los atletas, garantizar el acceso a competencias y bases de preparación, o para dotar de implementos imprescindibles para el desarrollo del deporte de base hasta el alto rendimiento.
Nuevos vientos
Es un hecho que la nueva Ley de Comunicación Social despejó buena parte del camino para el encaje de la publicidad y el patrocinio en el deporte, algo que se había hecho de forma aislada en anteriores ocasiones.
Desterrada de la sociedad cubana poco después del triunfo revolucionario de 1959, la publicidad vinculada al deporte tuvo a finales del siglo XX algunas escaramuzas puntuales.
Como parte de los compromisos asumidos para su organización, algunas marcas fueron promocionadas en las instalaciones que acogieron los Juegos Panamericanos de La Habana 1991, y otras, a cambio de visualización en pantalla, contribuyeron a costear transmisiones televisivas de importantes eventos internacionales.
Sin embargo, aquellas experiencias se concretaron sin el respaldo de un cuerpo legal capaz de organizar su implementación de acuerdo con las mejores experiencias del marketing deportivo, tan vital para el desarrollo de esta esfera en los tiempos que corren.
Puerta abierta para todos
Que haya sido una empresa del sector no estatal y de capital extranjero la encargada de romper el hielo de la publicidad en el béisbol cubano, puede servir de inspiración al resto de los actores que operan en la economía cubana.
Las actuales circunstancias no parecen las más propicias para multiplicar estas acciones, pero al menos la voluntad gubernamental para explorar nuevas fórmulas parecen transitar en la dirección correcta, amén de la necesidad de ir ajustando sobre la marcha los mecanismos de acuerdo a las experiencias.
Deporte cubano sigue esperando por el “salvavidas” de la publicidad y el patrocinio
“Todos pueden solicitar la ejecución de acciones de publicidad y patrocinio en el sistema deportivo cubano”, declaró recientemente Karel Luis Pachot, director jurídico del Inder, en alusión del alcance de la nueva legislación sobre el tema.
En el diseño de ofertas atractivas y diferenciadas para impulsar la publicidad en el deporte, que tomen en cuenta la diversidad y el alcance del sector privado y estatal de la economía, puede estar la clave para que más empresas se sumen a la nueva experiencia, convencidas de que puede ser una vía efectiva para satisfacer sus necesidades de promoción.
Patrocinio también sobre la mesa
Gran revuelo mediático generó recientemente la propuesta de un aficionado holguinero, que con recursos propios desplegó una estrategia para estimular la actuación de los peloteros holguineros en la presente campaña beisbolera.
No son pocos los que consideran que la iniciativa de este emprendedor privado, que destinó hasta 300 mil CUP mensuales para premiar a los jugadores más destacados, ha sido fundamental para que los Cachorros hayan conseguido avanzar a la postemporada.
Emprendedor privado detrás del “milagro” de los Cachorros de Holguín en la Serie Nacional
Sin embargo, las buenas intenciones generaron recelos desde el Inder, aunque sus autoridades expusieron que se trataría de encauzar este tipo de apoyo sin transgredir las normas vigentes para la realización de certámenes deportivos dentro del país.
Según Pachot, la nueva normativa recoge la posibilidad real de que un empresario privado pueda patrocinar a un equipo de la Serie Nacional, pero mediante un proyecto que debe transitar desde la instancia provincial a la nacional para ser aprobado.
Además, confirmó que en todos los deportes, pero específicamente en el caso del béisbol, los uniformes de los equipos pueden ser soporte para la publicidad de estos patrocinadores, como ha comenzado a suceder con los espacios de los estadios.
Queda por ver si, al menos en el béisbol, los nuevos aires que traen la publicidad y el patrocinio trascienden a un simple toque de bola, para convertirse en el batazo de largo alcance que necesita ahora mismo el deporte cubano para recuperar su brillo.











