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Restan cuatro meses de temporada en el fútbol europeo y el Real Madrid ya destituyó a un entrenador, perdió un título contra su rival histórico, fue eliminado en la Copa del Rey por un equipo de Segunda División, y en Champions, su competición fetiche, un portero les marcó un gol y quedaron fuera de los de los ocho mejores en la liguilla.
Esto último parece una historia de horror y misterio, pero cobró realidad en el Estadio Da Luz de Lisboa, donde el Benfica obró el milagro, no solo por ganarle al Madrid, sino por conseguir el pasaje a la ronda de playoff en el descuento, cuando ya agonizaban. Para la resurrección se apoyaron en su portero, el ucraniano Anatoliy Trubin, quien marcó un gol en el descuento y selló un espectacular triunfo 4-2 del equipo portugués.

Solo unos segundos antes de su gesta, Trubin perdía tiempo para sacar desde su portería pensando que el 3-2 de la pizarra ya le valía al Benfica para clasificar. Pero al sentir la presión de la grada sacó en largo, se produjo una falta y el arquero subió a posicionarse como posible rematador. El éxtasis llegó entonces con un cabezazo perfecto, una daga al pecho del Madrid y una poción mágica para las Águilas.
Según los increíbles archivos de Mister Chip, Trubin se convierte en el quinto portero que marca un gol en la Liga de Campeones tras el alemán Hans-Jörg Butt (consiguió tres, todos contra la Juventus), el belga Sinan Bolat, el nigeriano Vincent Enyeama y el italiano Ivan Provedel. De todos ellos, solo Bolat y Provedel anotaron de cabeza, como ahora el ucraniano.
Porteros que marcaron contra el Real Madrid en un partido oficial:
Fenoy (Celta, Liga) en 1976 tras un penalti rechazado, fallaod por él mismo.
Prats (Betis, Liga) en 2000 de falta directa.
TRUBIN (Benfica, Copa Europa) en 2026 de cabeza. pic.twitter.com/EsrfgXRxZk
— MisterChip (Alexis) (@2010MisterChip) January 28, 2026
En partidos oficiales, los únicos guardametas que le habían perforado las redes al Real Madrid eran el argentino Carlos Fenoy (en Liga hace casi 50 años) y Toni Prats (también en Liga a inicios del presente siglo). Ahora Trubin se une a la exclusiva lista, echando más leña al fuego que quema a los merengues esta campaña.
Asomados al precipicio
Puede pasar de todo de febrero en adelante, pero salvar la ruina de lo que va siendo la campaña le costará Dios y ayuda a los blancos, encomendados únicamente al feroz espíritu goleador de Mbappé y al supuesto cambio de chip provocado por la llegada al banquillo de Álvaro Arbeloa, esta última una historia que empieza a desmontarse muy pronto luego de dos petardazos en cuatro partidos dirigidos.
Obvio, cuesta cargarle ahora todos los platos rotos al nuevo entrenador, como tampoco colaba hace unas horas el relato de que en solo dos semanas hubiera obrado el milagro de rescatar a la plantilla del ostracismo. Ni lo uno ni lo otro.

Arbeloa ha entrado en escena para tratar de enderezar el rumbo de una temporada ya torcida, pero en tan corto espacio de tiempo es casi imposible modificar la corriente de resultados y las sensaciones que transmiten los jugadores, a veces fieras, a veces mansos.
“No tengo explicación clara. No tenemos continuidad en el juego, es un problema que tenemos que solucionar. No podemos estar un día sí un día no, eso no es de equipo campeón”, dijo Mbappé tras la derrota de este miércoles en Lisboa.
Crudas suenan las palabras del delantero francés, a quien, como es lógico, le sabe a poco haber terminado con un impresionante récord individual de 13 goles en siete partidos europeos. Sus dianas son casi que el único bálsamo para los merengues, que comenzaron la última jornada de la liguilla en la tercera posición y terminaron novenos, obligados ahora a jugar la ronda de playoff para seguir con vida.

“Queríamos tener febrero para mejorar, pero nos merecemos la posición en la que estamos (…) Hemos jugado fatal”, añadió Mbappé en la entrada de Da Luz, justo el estadio donde los madrileños ganaron a Décima corona europea hace ya más de una década.
Ni rastro queda de la épica de aquel equipo, no solo porque ya ha cambiado la plantilla casi en pleno, sino porque esta versión de los blancos no parece tener ni el nivel ni la fortaleza mental de aquellos monstruos que intimidaron a Europa durante varios años.











