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El senador Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), encabeza el resultado parcial de las elecciones presidenciales de Brasil, por delante del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, con algo más del 48 % de los votos contabilizados tras el escrutinio del 90 % de las urnas. Habrá una segunda vuelta el próximo 25 de octubre.
Los primeros resultados oficiales, divulgados progresivamente por el Tribunal Superior Electoral (TSE), muestran una ventaja inicial del candidato de ultraderecha, en contraste con los sondeos previos, que situaban a Lula ligeramente por delante, señala El País.
La evolución del conteo estuvo condicionada por el ritmo de transmisión de los boletines de las distintas regiones. Los estados del sur, donde Bolsonaro tiene mayor respaldo, suelen reportar sus resultados con más rapidez, mientras que el nordeste es una de las principales bases electorales de Lula.

Casi 159 millones de brasileños estaban convocados a las urnas para elegir al presidente y vicepresidente, gobernadores, dos senadores por estado, los 513 integrantes de la Cámara de Diputados y representantes de las asambleas legislativas estatales.
La elección enfrenta a Lula, de 80 años, que busca un cuarto mandato no consecutivo, y a Flávio Bolsonaro, de 45, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y heredero político del movimiento de ultraderecha que este representa.
La campaña estuvo marcada por la polarización, el debate sobre la seguridad pública, la economía y el costo de la vida, además de las controversias relacionadas con la corrupción. En la recta final, ambos candidatos intensificaron sus llamados al voto.
La última encuesta publicada el sábado por Datafolha otorgaba a Lula el 45 % de los votos válidos y a Flávio Bolsonaro el 42 %. La estrecha diferencia reflejaba una contienda muy ajustada y dejaba abierta la posibilidad de que la decisión se trasladara a una segunda ronda.
Al votar en Río de Janeiro, Bolsonaro llamó a los electores a elegir un cambio y aseguró que “Brasil no aguanta más”. Lula, tras sufragar en São Bernardo do Campo, expresó confianza en la decisión de los ciudadanos. “Ya veremos qué tipo de Brasil escogió el pueblo”, dijo.

Lula por delante en la votación en el exterior
Mientras avanzaba el conteo en Brasil, también se conocían los resultados de los brasileños residentes en el extranjero. Un total de 918 876 ciudadanos, casi un millón, estaban habilitados para votar en 186 ciudades de 134 países.
Los primeros boletines mostraron diferencias en las preferencias según el lugar. Lula consiguió ventajas en 59 países, como Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur y Singapur, mientras que Bolsonaro obtuvo una amplia mayoría en Japón, donde recibió más de 25 mil votos frente a unos 5500 del presidente.

En un balance parcial de 36 países con resultados concluidos, Lula acumulaba 53 746 votos y Bolsonaro, 40 914. Esas cifras correspondían exclusivamente a la votación exterior y no permitían proyectar el desenlace nacional.
El escrutinio oficial continúa después del cierre de las urnas. Si ningún candidato obtiene más del 50 % de los votos válidos, los dos más votados competirán en una segunda vuelta el próximo 25 de octubre.
Banco Master y la sombra de la corrupción
La crisis del quebrado Banco Master se convirtió en uno de los principales escándalos que atravesaron la campaña presidencial brasileña. La investigación sobre el exbanquero Daniel Vorcaro, acusado de participar en un esquema de fraude multimillonario, alcanzó a distintos sectores de la política y del Poder Judicial y terminó golpeando directamente a Flávio Bolsonaro.
Mientras participa de la carrera presidencial, el candidato del Partido Liberal es investigado por la Policía Federal brasileña por presunto lavado de dinero, corrupción y evasión de divisas en el marco del caso. Entre los elementos incorporados a la investigación figuran conversaciones en las que Bolsonaro habría solicitado recursos a Vorcaro para financiar Dark Horse, una película sobre su padre, Jair Messias, de acuerdo con el medio brasileño Folha de São Paulo.
Soberanía bajo el asedio de Trump
La elección también se desarrolla bajo una presión externa, con Donald Trump siguiendo de cerca el proceso brasileño y Washington convertido en un actor recurrente del debate electoral. Las tensiones entre ambos países se agravaron a partir de la ofensiva arancelaria estadounidense —que llegó a imponer aranceles de hasta 37,5% sobre parte de las exportaciones brasileñas— y de las exigencias políticas planteadas por la Administración Trump durante las negociaciones comerciales. Entre ellas figuró una propuesta para que Brasil garantizara la participación electoral de los llamados “disidentes políticos”, en una referencia que fue interpretada en el contexto de las presiones estadounidenses alrededor del proceso judicial contra Jair Bolsonaro.
El debate sobre la soberanía ha adquirido, por ello, un lugar central en la disputa entre Lula y Flávio Bolsonaro. Mientras el presidente reivindica una política exterior más autónoma y la defensa de los intereses brasileños frente a Washington, su rival apuesta por estrechar los vínculos con Estados Unidos y ceder tierras raras a Washington para la explotación de minerales y otros recursos naturales.
La propia inteligencia brasileña advirtió sobre el riesgo de interferencia extranjera en las elecciones y señaló como una de sus preocupaciones la estrategia estadounidense de reforzar su hegemonía en América Latina y reducir la presencia de rivales como China en sectores estratégicos de la región. Trump, por su parte, ha dicho que sigue “muy de cerca” los comicios, aunque hasta ahora ha evitado declarar públicamente su apoyo a alguno de los candidatos, informó Agencia Brasil.











