La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, aseguró este miércoles que la agenda energética con EE.UU se perfila como el “motor de la relación bilateral”.
Tal declaración la realizó tras reunirse en Caracas con el secretario estadounidense de Energía , Chris Wright, en el contexto de una visita considerada “histórica” por ambos gobiernos.
Rodríguez subrayó que el diálogo diplomático y político, junto con los proyectos en petróleo, gas y electricidad, son “los canales adecuados y pertinentes” para avanzar en una relación que estuvo rota desde 2019. “Esta agenda, además de productiva, será sobre todo beneficiosa para ambos países”, dijo al término del encuentro en el Palacio de Miraflores.
La llegada de Wright a Caracas marca la visita de más alto rango de un funcionario estadounidense en casi tres décadas. El Departamento de Energía calificó el viaje como “histórico”, y destacó que el secretario recorrerá yacimientos petrolíferos para observar cómo el Acuerdo Energético impulsado por el presidente Donald Trump “está trayendo paz y prosperidad”.
La visita se produce a poco más de un mes de la captura del expresidente Nicolás Maduro por fuerzas especiales estadounidenses y la juramentación de Rodríguez como mandataria interina, en un arrollador escenario de reformas legales y flexibilización de sanciones que buscan reactivar la industria petrolera venezolana.
Wright transmitió un mensaje directo de Trump: “El presidente está fervientemente comprometido con la transformación de Venezuela y con brindar comercio, paz, prosperidad, empleos y oportunidades al pueblo venezolano”.
El funcionario destacó que las licencias emitidas recientemente para flexibilizar sanciones permitirán a empresas estadounidenses operar en Venezuela y a compañías locales adquirir suministros, generar ingresos y crear empleos. “Queremos liberar al pueblo venezolano y a la economía”, aseveró.
Reforma petrolera y apertura a la inversión
La reunión Rodríguez-Wright se produce tras la promulgación de la reforma parcial de la ley de hidrocarburos, firmada por la mandataria interina el 29 de enero.
Entendida por sus críticos como una desnacionalización de la riqueza petrolera venezolana, la nueva normativa reduce el control estatal sobre las operaciones, otorga a las empresas privadas el manejo de la producción y venta de crudo, y permite arbitraje independiente en disputas, un cambio clave para atraer inversión extranjera.
Rodríguez insistió en que la legislación reafirma la soberanía nacional sobre los recursos energéticos, aunque abre la puerta a la participación de compañías internacionales. “Los yacimientos seguirán siendo propiedad del Estado venezolano”, puntualizó.
Wright aseguró que, si ambos países trabajan juntos, “este año podemos aumentar muchísimo la producción de petróleo, de gas natural y de energía eléctrica”. El objetivo es generar más oportunidades de empleo y mejorar la calidad de vida de los venezolanos, al tiempo que se beneficia Estados Unidos y el hemisferio occidental.
La agenda de Wright incluye reuniones con ejecutivos de Chevron y Repsol, así como visitas a proyectos como Petropiar, en la Faja del Orinoco, la principal región petrolera del país.
Venezuela consiguió recuperar su producción de crudo hasta acercarse al millón de barriles diarios, tras la decisión de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) de revertir la mayoría de los recortes aplicados tanto en sus propios campos como en las empresas mixtas de la Faja del Orinoco, según fuentes de la industria citadas por Reuters y replicadas por Infobae.
El repunte obedece principalmente al reinicio gradual de proyectos que habían sido ralentizados o paralizados por las restricciones impuestas en diciembre. Aquellas medidas dejaron millones de barriles sin posibilidad de exportación, acumulados en tanques terrestres y en buques fondeados, lo que obligó a PDVSA a reducir la producción de manera preventiva ante la falta de capacidad para despachar cargamentos.
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Chávez, las reformas
La relación energética entre Caracas y Washington ha atravesado múltiples capítulos. En 2006, el fallecido presidente Hugo Chávez impulsó reformas nacionalistas que obligaron a las petroleras extranjeras a asociarse con PDVSA bajo condiciones desfavorables.
En ese contexto, empresas como ExxonMobil y ConocoPhillips abandonaron el país, mientras Chevron aceptó crear empresas mixtas.
La nueva reforma busca revertir esa desconfianza, ofreciendo seguridad jurídica y normas adaptadas a estándares internacionales. Inversionistas consideran crucial la participación de árbitros independientes para evitar futuras expropiaciones.
Trump quiere esquinar a Rusia
Analistas señalan que la visita de Wright a Caracas refleja un interés geoestratégico de largo plazo de Washington en el petróleo venezolano, en momentos en que Estados Unidos busca remodelar los mercados energéticos globales y presionar a Rusia, uno de los grandes productores y exportadores de crudo del mundo.
Según el experto Thomas O’Donnell, la estrategia de Trump apunta a consolidar una “doctrina de dominio energético estadounidense” que podría, llegado el caso, desplazar a Rusia del mercado.
Hoy en día, el petróleo ruso sigue siendo un actor de peso en el mercado mundial, aunque su participación ha disminuido respecto a años anteriores debido a sanciones y restricciones comerciales.
Según el Oil Market Report de la Agencia Internacional de Energía (IEA) de enero de 2026, Rusia aporta alrededor del 11 % al 12 % del suministro global de crudo. Con ello se mantiene como uno de los tres principales exportadores, junto con Arabia Saudita y Estados Unidos, de acuerdo con el reporte más reciente de la entidad.











