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El presidente Donald Trump anunció este jueves la salida de Kristi Noem al frente del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la sustituyó por el senador republicano de Oklahoma, Markwayne Mullin, que entrará en funciones el 31 de marzo de 2026.
El anuncio fue hecho a través de Truth Social, en el que Trump describió a Noem como alguien que ha servido bien al país:
“La actual secretaria, Kristi Noem, quien nos ha servido eficazmente y ha obtenido numerosos y espectaculares resultados (¡especialmente en la frontera!), pasará a ser Enviada Especial para el Escudo de las Américas, nuestra nueva Iniciativa de Seguridad en el Hemisferio Occidental que anunciaremos el sábado en Doral, Florida. Agradezco a Kristi su servicio en “Homeland”.
Pero Noem no sale del gobierno federal, sino que será reasignada como Enviada Especial para El Escudo de las Américas, una nueva iniciativa de seguridad hemisférica que la Administración presentará el sábado. Mullin, en tanto, requerirá confirmación del Senado para asumir el cargo de forma permanente.
Noem es la primera secretaria del gabinete de Trump en ser removida durante su segundo mandato.
El detonante: una declaración bajo juramento
La gota que derramó el vaso fue el testimonio de Noem ante el Comité Judicial del Senado el pasado martes 3 de marzo.
Según reveló la National Review, Trump estaba furioso porque Noem declaró bajo juramento que él había tenido conocimiento previo y aprobado una campaña publicitaria de 220 millones de dólares del DHS antes de su lanzamiento. El mandatario lo negó, y el escándalo escaló rápidamente.
La campaña, difundida en televisión nacional y que protagonizaba a la propia Noem a caballo en el Monte Rushmore, fue adjudicada a través de contratos sin licitación competitiva a empresas con estrechos vínculos con la secretaria y su operación política, según reveló una investigación de ProPublica.
El senador republicano John Kennedy (Luisiana) preguntó directamente a Noem cómo justificaba gastar fondos de los contribuyentes en anuncios que, en su opinión, resultaron principalmente efectivos para la “notoriedad” de su marca personal.
Minneapolis: el escándalo que marcó su final
Más allá de la campaña publicitaria, la gestión de Noem había quedado gravemente comprometida desde los operativos migratorios en Minneapolis.
En enero, agentes federales mataron a tiros a Renee Good, madre de tres hijos y poeta, y al enfermero de UCI Alex Pretti, ambos ciudadanos estadounidenses, en incidentes separados.
Noem reaccionó calificando a ambos de “terroristas domésticos” sin esperar el resultado de ninguna investigación.
Los videos de testigos contradiciendo la versión oficial forzaron a varios funcionarios de la Administración a intentar rectificar las declaraciones de la secretaria, aunque ella se negó en seis ocasiones a retractarse ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes cuando el congresista demócrata Jamie Raskin le preguntó directamente si Good y Pretti habían sido terroristas domésticos.
La respuesta legislativa fue bipartidista. El senador republicano Thom Tillis (Carolina del Norte), quien había votado a favor de confirmar a Noem, la calificó de “desastre” en la audiencia del 3 de marzo y reiteró su llamado a que renunciara.
Los fiscales federales en Minnesota renunciaron en masa por el manejo de la situación, y el Congreso se negó a financiar el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), y desde el 13 de febrero su presupuesto está paralizado.
¿Qué cambia con Mullin?
La salida de Noem deja la agenda de deportaciones masivas de Trump sin su cara más visible en un momento de creciente rechazo público: una encuesta de YouGov de principios de marzo mostró que la mitad de los estadounidenses apoya la abolición del ICE.
Algunos asesores de la Casa Blanca habían comenzado a discutir sobre otro enfoque migratorio. El interrogante es si la Administración buscará intensificar las deportaciones masivas o retroceder hacia un enfoque más focalizado.
Aunque Noem ha sido la figura pública de la agenda migratoria de Trump, el control real de esa política siempre estuvo en manos del subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller.
Sobre Mullin, Trump dijo en su nota de Truth Social:
“Tras 10 años en la Cámara de Representantes de Estados Unidos y 3 en el Senado, Markwayne ha realizado una labor excepcional representando al maravilloso pueblo de Oklahoma, donde gané en 77 de los 77 condados en 2016, 2020 y 2024. Un guerrero MAGA y ex luchador profesional invicto de MMA, Markwayne se lleva muy bien con la gente y posee la sabiduría y el coraje necesarios para impulsar nuestra agenda de “América Primero”. Como el único nativo americano en el Senado, Markwayne es un defensor excepcional de nuestras increíbles comunidades tribales. Markwayne trabajará incansablemente para mantener nuestra frontera segura, detener la delincuencia migratoria, los asesinos y otros delincuentes que ingresan ilegalmente a nuestro país, acabar con el flagelo de las drogas ilegales y hacer que Estados Unidos vuelva a ser seguro. Markwayne será un excelente Secretario de Seguridad Nacional”.











