La economía de subsistencia de Cuba, especialmente crítica después del bloqueo de petróleo a la isla ordenado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está poniendo en serios aprietos a empresas españolas, tanto a grandes (aerolíneas y hoteleras) como a pymes, que se han visto obligadas a reducir o reformular su operativa en el país.
Empresarios españoles que trabajan en la isla consultados por EFE confirman las dificultades para operar y para cobrar, especialmente después de la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por parte de EE.UU. el pasado 3 de enero, y de que EE.UU. decretara el fin de la exportación de petróleo a Cuba desde Venezuela, que envía el 30 % del que necesita la isla, y amenazara con aranceles a quienes suministraran crudo a La Habana.
Esta semana ha sido especialmente complicada en el país caribeño, con nuevos anuncios de cancelaciones de vuelos, apagones que dejaron un 64 % de la isla sin energía, racionamiento de combustible y un peso en mínimos históricos.
“Se va a poner peor”. Crisis del transporte tras el bloqueo petrolero a Cuba
Difícil trabajar y cobrar
Con este panorama se ha hecho todavía más difícil trabajar, señala un empresario español que lleva más de dos décadas en el país y que prefiere, como muchos de sus colegas, no dar su nombre “para no complicar aún más las cosas”.
La única asociación de empresarios autorizada en la isla, que agrupa a unos 150 empresarios españoles, prefiere también no dar declaraciones.
Fuentes empresariales destacan que el clima de negocios en la isla es complejo y actualizan constantemente sus planes de contingencia ante un futuro incierto, que se refleja bien en la caída del turismo, con tasas de ocupación hotelera de apenas el 20 %, frente al 70-75 % que el sector considera positivo.
Los intereses españoles se concentran, principalmente, en el sector turístico, que ha caído en picado. Mientras con el deshielo de Barack Obama se llegó a los 4,7 millones de turistas, en 2025 apenas hubo 1,8 millones.
Con las últimas cifras del Ministerio de Economía español, hasta mediados del año pasado había unos 10 contratos de administración gestionados por cadenas españolas, que acumulan unas 30 mil habitaciones, la mayor parte en hoteles de cuatro y cinco estrellas.
Meliá ha cerrado tres de sus 35 hoteles, todos ellos en régimen de gestión, por, según fuentes de la hotelera, una decisión operativa “basada estrictamente en los niveles de ocupación” y a la necesidad de adecuarse a las limitaciones actuales de suministros.
Iberostar ha cerrado dos de sus hoteles y a principio de este año la cadena hotelera Minor decidió dejar de explotar los dos hoteles que gestiona en La Habana bajo la marca NH.
También las aerolíneas
Las dificultades de suministro de petróleo han llegado también a las aerolíneas: las autoridades cubanas informaron a las compañías el pasado domingo a través de un ‘notam’ (aviso en el argot aeronáutico) de la falta de combustible en los nueve aeropuertos del país.
Cuatro aerolíneas de Canadá -el primer emisor de turistas a Cuba (más del 40 %)- y dos rusas (Rossiya y Nordwind) han decidido suspender los vuelos al país.
Las españolas Iberia, Air Europa y World 2 Fly han optado por mantener sus conexiones, pero hacer parada en la vuelta desde La Habana a Madrid para repostar en Santo Domingo.
La exposición comercial de España en Cuba es limitada: las exportaciones solo suponen el 0,18 % del total y el saldo de la balanza es favorable a España, con un superávit entre enero y noviembre de 2025 de 534 millones.
España vendió a Cuba el pasado ejercicio (a falta del dato de diciembre) 636 millones, 13,1 % menos que en esos meses de 2024, e importó por valor de 102 millones, 0,6 % más que un año antes, sobre todo puros y ron.











