Manifestantes iraníes ocuparon este jueves el histórico Gran Bazar de Teherán, epicentro comercial de la capital, mientras el gobierno ordenaba un corte generalizado de Internet en un intento de frenar la difusión de la protesta.
La movilización, iniciada por comerciantes golpeados por la inflación y el desplome del rial, se convirtió en el símbolo más visible de la crisis económica que ha desatado la mayor ola de descontento social en años.
Según la ONG Irán Derechos Humanos (IHR), con sede en Oslo (Noruega), al menos 45 personas han muerto, entre ellos ocho menores, desde el comienzo de las protestas que sacuden a Irán desde finales de diciembre de 2025.
Mahmood Amiry-Moghaddam, director de la IHR, denunció que “la represión se está extendiendo y volviéndose más violenta cada día”. Además, “cientos” de personas han resultado heridas y más de 2 mil han sido detenidos, siendo el miércoles el día más mortífero, con 13 manifestantes fallecidos.
Por su parte, los medios y autoridades del gobierno persa han informado de la muerte de cinco miembros de las fuerzas de seguridad en los primeros doce días.

Irán rechaza amenazas de Trump
Irán rechazó este viernes las afirmaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que acudiría en ayuda de los manifestantes en el país persa en caso de represión estatal, y advirtió que cualquier interferencia extranjera tendría graves consecuencias, reportó la agencia española EFE.
“Trump debe saber que la interferencia de Estados Unidos en este asunto interno significaría desestabilizar toda la región y destruir los intereses de Estados Unidos”, afirmó en la red social X el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani.
Larijani alertó de que el pueblo estadounidense debe saber que “Trump inició esta aventura. Deben ser cuidadosos con la seguridad de sus soldados”.
El mandatario estadounidense, que en octubre de 2025 autorizó un ataque contra instalaciones nucleares iraníes, lanzó duras advertencias contra Teherán, asegurando que Washington intervendrá militarmente si las fuerzas iraníes disparan y matan a manifestantes pacíficos.
El Gran Bazar como epicentro del malestar
La ocupación del Gran Bazar, considerado el corazón económico de Teherán, tiene un fuerte impacto simbólico.
Comerciantes cerraron sus puestos y se unieron a las manifestaciones, denunciando que la depreciación de la moneda y el aumento de precios han hecho inviables sus negocios.
La paralización de esta arteria comercial envió un mensaje claro: la crisis ha alcanzado el núcleo de la vida económica iraní.
Las fuerzas de seguridad intentaron dispersar a los manifestantes, pero la concentración se mantuvo durante horas, con consignas contra el deterioro económico y la falta de soluciones estructurales.
El corte de Internet, aplicado en varias ciudades, buscó limitar la coordinación de las protestas y el flujo de imágenes hacia el exterior.
Subsidio como respuesta inmediata
El gobierno anunció el fin de semana un subsidio mensual de un millón de tomanes —unos 7 dólares— por persona durante cuatro meses, acreditado en cuentas como crédito para productos básicos.
La portavoz Fatemeh Mohajerani presentó la medida como un alivio para las familias, aunque analistas la consideran insuficiente frente a la inflación y la pérdida de poder adquisitivo.
“Es un paliativo, no una solución”, comentó un economista local. En un país donde el salario mínimo ronda los 100 dólares y el promedio mensual apenas alcanza los 200, el subsidio cubre solo una fracción de las necesidades básicas.
Sanciones occidentales
La raíz de la crisis está en las sanciones occidentales, encabezadas por Estados Unidos, que han golpeado con fuerza al sector energético y financiero. La producción de petróleo, que en 1999 alcanzaba 3,5 millones de barriles diarios, se redujo a poco más de 1,1 millones en 2025, limitando la entrada de divisas.
Los bancos iraníes fueron bloqueados del sistema internacional SWIFT, lo que dificulta transacciones y pagos globales. Además, Washington sancionó a individuos y empresas de Irán y Venezuela por apoyar el comercio de drones y misiles, congelando activos vinculados al gobierno.
Las consecuencias son visibles en la vida cotidiana. La inflación interanual alcanzó 52 % en diciembre de 2025, mientras el rial perdió más de un tercio de su valor frente al dólar en un año. Comerciantes y familias denuncian que los precios de alimentos básicos se han disparado, y que el subsidio anunciado apenas cubre una fracción de sus necesidades.
Las protestas comenzaron con reclamos de comerciantes en Teherán y pronto se extendieron a otras provincias.
Acusaciones contra Estados Unidos e Israel
El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Abdolrahim Musavi, acusó a Estados Unidos e Israel de aprovechar las manifestaciones para generar disturbios mediante “operaciones psicológicas y guerra cognitiva”. Según Musavi, agentes entrenados habrían intentado infiltrarse en las protestas para desestabilizar al país.
El gobierno insiste en que las movilizaciones son manipuladas desde el exterior, aunque organizaciones independientes señalan que la raíz del descontento es interna y responde a la crisis económica. “La gente protesta porque no puede vivir con estos precios, no porque alguien los manipule”, dijo un activista en Teherán.
Las manifestaciones han sido reprimidas en algunas ciudades, con reportes de enfrentamientos y detenciones. Organizaciones de derechos humanos denuncian uso excesivo de la fuerza, mientras el gobierno afirma que busca preservar la seguridad.












