ES / EN
- enero 29, 2026 -
No Result
Ver todos los resultados
OnCubaNews
  • Cuba
  • Cuba-EE.UU.
  • Economía
  • Cultura
  • Cartelera
  • Deportes
  • Opinión
  • Podcasts
  • Videos
  • Especiales
  • Cuba
  • Cuba-EE.UU.
  • Economía
  • Cultura
  • Cartelera
  • Deportes
  • Opinión
  • Podcasts
  • Videos
  • Especiales
OnCubaNews
ES / EN
Inicio Opinión Columnas Dato y relato

El imperativo de la reforma económica en Cuba

La reforma económica entraña enormes riesgos, pero el inmovilismo conlleva una certeza: el colapso.

por
  • Daniel Torralbas
    Daniel Torralbas
enero 29, 2026
en Dato y relato
0
El imperativo de la reforma económica: no es un juego de suerte, sino de estrategia. Foto: Generada con IA.

El imperativo de la reforma económica: no es un juego de suerte, sino de estrategia. Foto: Generada con IA.

Getting your Trinity Audio player ready...

¿Cabe la reforma económica en el concepto de “cambiar todo lo que debe ser cambiado”? ¿Son caminos excluyentes? ¿La reforma salva o destruye el socialismo cubano?

Otra vez resuenan las voces que abogan por la reforma económica en Cuba. A la vez, otras se levantan para descalificarla o, simplemente, renegar de su necesidad. Todo ocurre durante la crisis económica y social más grave del periodo revolucionario, mientras Estados Unidos endurece su guerra económica, que tras el secuestro de Nicolás Maduro amenaza con un impedir la entrada de las pocas fuentes de combustible que quedan.

Pero ¿qué es exactamente la reforma económica? No es simplemente un cambio o una corrección. Aunque son conceptos que comparten la idea de modificar una situación existente, difieren en profundidad, alcance y dirección. 

Reformar la economía implica rediseñar intencionalmente sus reglas de juego mediante un abanico coordinado de políticas e instituciones, para romper inercias estructurales y facilitar un crecimiento estable y duradero.

¿Suena bien, no? Entonces, ¿por qué genera tanto respaldo como resistencia?

Las experiencias previas de reformas

Como el debate alrededor de ellas, las reformas económicas en el periodo revolucionario no son nuevas. Por solo mencionar algunos ejemplos:

  • Primera Ley de Reforma Agraria (1959). Cuatro meses después del triunfo revolucionario de 1959 se promulgó la primera Ley de Reforma Agraria, que eliminó el latifundio, expulsó a las grandes compañías estadounidenses y nacionalizó el 50 % de la tierra. Más de 100 mil familias campesinas recibieron tierras en propiedad. La ley cambió de raíz las relaciones económicas en el campo y significó la primera confrontación directa entre la naciente Revolución cubana y los intereses de Estados Unidos en la isla.
  • Segunda Ley de Reforma Agraria (1963). Si la primera reforma en la agricultura desmanteló la gran propiedad privada nacional y extranjera en el campo, la segunda redujo más su tamaño. Como resultado, la propiedad del Estado se elevó al 70 %.
  • La reforma de los noventa. La implosión soviética dejó a Cuba aislada en un mundo que pasó de la bipolaridad al hegemonismo estadounidense. El sistema socialista mundial y los excepcionales términos de intercambio con Cuba desaparecieron. La crisis económica provocó una contracción del PIB del 35 %, comparable solo a países en conflictos bélicos. La dirección del país, encabezada por Fidel Castro, llevó adelante una reforma económica basada en permitir inversión extranjera, potenciar la industria turística, desarrollar la biotecnología, ampliar el trabajo por cuenta propia, autorizar el libre mercado en las ventas agropecuarias, despenalizar la tenencia de divisas, reorganizar el sistema empresarial del Estado, eliminar gratuidades y subsidios, entre otras.
  • El intento de reforma de 2011. La efectiva política económica de los años 1990 reactivó la economía y esta salió de la peor etapa del Período Especial, pero el modelo económico siguió reflejando síntomas de agotamiento. Raúl Castro fue el principal impulsor de la “actualización del modelo económico cubano”, un proceso de reforma aprobado por el Partido Comunista de Cuba en abril de 2011. 

La reforma fue ambiciosa, pero su implementación enfrentó tempranamente resistencia, lentitud y contramarchas. La postergación de cambios clave como la unificación monetaria, la transformación de la empresa estatal o la ampliación del sector privado, junto a las contradicciones propias del cambio, terminaron por frenar este intento de perfeccionar el socialismo cubano. El concepto de la “actualización”, omnipresente en las políticas, discursos y medios, desapareció.

Hay diferencias sustanciales en los cuatro ejemplos anteriores. Las reformas agrarias fueron parciales, enfocadas en un sector. Se implementaron para desmantelar el modelo prerrevolucionario en el campo, sustentado en la dominación del capital privado estadounidense. Fueron la respuesta natural y lógica de su momento histórico. Junto a otras medidas en los primeros tres años de la Revolución, sentaron las bases del sistema socialista.

Por su parte, las reformas de los noventa y el intento de reforma de la década pasada tuvieron una profundidad y alcance mayores. Abarcaron diversos sectores económicos y apuntaron al cambio estructural del modelo. Comparten una cualidad fundamental: se realizaron con el sistema socialista en el poder. Su objetivo no era desmontarlo, sino perfeccionarlo para garantizar su preservación.

Las reformas económicas tampoco son extrañas en otras experiencias socialistas. ¿Qué es, si no, la Reforma y Apertura que conduce la política económica de China? Gracias a ella, en medio siglo el gigante asiático ha sacado a 800 millones de personas de la pobreza y ha convertido a China en la segunda economía mundial, superando a Europa y Japón y compitiendo frontalmente con Estados Unidos.

¿Qué es, si no, la Renovación vietnamita (Doi Moi)? Una reforma que transformó a un país subdesarrollado y en guerra en un exportador mundial de arroz, café y productos manufacturados. Vietnam aspira a ser en 2030 una de las 30 economías más grandes del planeta.

¿Qué fue, si no, la Nueva Política Económica (NEP) en la Rusia bolchevique? Una audaz reforma impulsada por el Lenin más pragmático y revolucionario, que comprendió la urgencia de hacer lo que él mismo reconoció como un retroceso táctico para salvar el poder soviético y reconstruir la economía.

En este punto, vale la pena preguntarse si el Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía entraña un proceso de reforma. En un artículo anterior explico por qué no.

Ahora bien, en este momento la terminología es probablemente la discusión menos importante. Debería haber consenso en que el modelo económico cubano necesita una transformación profunda. El debate está en cómo hacerlo. Entonces discutamos del contenido en lugar de la forma.

De qué reforma económica hablamos

Hay tantas propuestas de reforma como economistas y expertos que abogan por ella. Aquí solo hablo por mí, pero la reforma económica que defiendo, como muchos otros colegas, no implica un “retorno al capitalismo”, sino desarrollar los cambios profundos necesarios para preservar el sistema socialista. No es correcto clasificar a todo el que aboga por ella de manipulador, entreguista o anexionista. En el camino de las descalificaciones, muchas ideas valiosas de personas comprometidas con el país corren el riesgo de ser descartadas.

La reforma económica tiene que ser audaz. Esto pasa por principios y transformaciones estructurales que incluyen, pero no se limitan a los siguientes:

  • Papel del Estado. La reforma debe ser una política de Estado, impulsada, guiada e implementada desde el liderazgo del país. No es posible implementar un proceso de este tipo sin el rol protagónico del Estado.
  • Estabilidad macroeconómica. Corregir las distorsiones macroeconómicas equivale a tener un océano apacible para que los barcos (empresas y otros agentes económicos) naveguen sin dificultades. Es válido reconocer la sostenida reducción del déficit fiscal lograda en los últimos años. La disciplina fiscal es un pilar esencial de estabilidad para la economía real.
  • Política de transformación productiva. La política de transformación productiva debe concentrar los pocos recursos del país en sectores estratégicos de alto valor agregado. Debe contar con mecanismos de incentivos especiales que fomenten la cooperación de todos los actores económicos internos y externos. En esto es fundamental cambiar el patrón de inversiones, hoy demasiado alto en el sector turístico (17,3 % del total) y extremadamente bajo en la agricultura (2,1 %).
  • Transformación del sector empresarial estatal. La empresa estatal requiere una reforma en su gobernanza, sus incentivos y su tamaño. Debe ganar autonomía real para decidir inversiones, precios, salarios y plantillas, estar sometida a reglas de competencia y transparencia, y dejar de recibir subsidios automáticos eternos. Algunas deberán fusionarse, otras reconvertirse y otras tantas deberán cerrarse, para que el Estado concentre recursos en un núcleo eficiente de empresas estatales que seguirán controlando los sectores estratégicos, porque es lo que define esencialmente su papel como sujeto económico principal. Todo esto se previó en el anteproyecto de Ley de Empresas que, sin explicaciones, ha sido pospuesto indefinidas veces.
  • Promoción y fomento del sector privado nacional. Los emprendimientos privados deben dejar de ser el “invitado incómodo” del modelo económico y reconocerse como un componente esencial de la economía. Esto implica una política nacional de promoción y fomento que no existe, y que es una de las razones por las que los privados hicieron importaciones de 2200 millones de dólares mayoritariamente de bienes finales, en vez de invertir capital en la producción interna.
  • Nuevo enfoque a la inversión extranjera directa. La inversión de capital internacional en la economía cubana es una de las pocas fuentes para atraer divisas en el sector productivo. Requiere una verdadera simplificación burocrática. Con una ley con límites claros en las facultades de aprobación, los negocios de inversión extranjera podrían descentralizarse del Gobierno central hacia la autorización directa por los gobiernos locales, donde existen cámaras de comercio, direcciones de planificación, expertos y otros factores capacitados. Además, debe cambiarse el enfoque en atraer solo inversiones milmillonarias para captar también montos más pequeños, desde decenas hasta cientos de miles de dólares. La inversión extranjera debería ser admitida no solo en el sector estatal, sino en un sector privado emergente que también requiere capital.

El caso cubano involucra una cualidad diferente a otros contextos que no puede ser soslayada: la agresividad estadounidense que, más que bloqueo, es una guerra económica en toda regla, como siempre la califico en mis artículos. Pero con ella y a pesar de ella tenemos que pensar y construir el desarrollo.

El mito del momento oportuno: ¿ahora o después?

Con el PIB en decrecimiento por tres años consecutivos, una agricultura en sus niveles más bajos de décadas, un sector productivo prácticamente paralizado, una emigración sostenida y la combinación de shocks externos donde la guerra económica es el principal, estamos lejos del “mejor momento”.

El mejor momento fue continuar la reforma de 2011 sin las consabidas interrupciones. El mito del “momento oportuno” siempre encontrará razones para posponer los cambios. Por eso, independientemente de lo complejo del presente escenario, el momento oportuno es precisamente este.

La reforma no es solo para reactivar la economía, sino una apuesta estratégica para establecer un modelo económico productivo, eficiente y sostenible. El crecimiento económico pone a Cuba en mejores condiciones para abordar deudas sociales pendientes, desde la infraestructura de los servicios públicos, la calidad de la salud y la educación o la reducción de la pobreza. Una economía saludable es soporte de todo el sistema, incluso para un sistema de defensa robusto frente al peligro que representa la deriva fascistoide del régimen estadounidense.

Matizando los efectos de la reforma económica

Si reformar la economía parece ser el camino correcto y hay experiencias exitosas en países socialistas, entonces ¿por qué algunos le otorgan una connotación negativa?

En primer lugar, la disyuntiva de “revolución o reforma” ha atravesado las luchas históricas del socialismo: Marx y Lenin enfrentaron, cada uno en su tiempo y forma, las ideas reformistas que buscaban evitar la ruptura revolucionaria. Como sucedió en la Cuba colonial del siglo XIX, el reformismo abogaba por mantener la dominación española sobre la Isla a cambio de concesiones económicas y políticas. Lo mismo ocurrió en el siglo XX seudorrepublicano, cuando las fuerzas conservadoras intentaron una y otra vez reformar el sistema para frenar los procesos revolucionarios de los años treinta y los años cincuenta. Las posturas reformistas han chocado frontalmente con los ideales independentistas que no conciben una Cuba subyugada a factor extranjero alguno. Revolución y reformismo han sido posiciones irreconciliables.

Sin embargo, hay una diferencia de contexto fundamental. La reforma entonces se presentaba como una vía alternativa que implicaba renunciar a la lucha por el poder político; en otras palabras, no garantizaba la independencia de la nación. La reforma ahora se presenta como una oportunidad del socialismo en el poder para perfeccionar el modelo y preservar su esencia.

En segundo lugar, las reformas económicas en los procesos socialistas implican la introducción de mecanismos de mercado. Esto genera “tensiones ideológicas” entre los “más ortodoxos”, porque el mercado evoca explotación capitalista y riesgo de “restauración”, y se asocia a concesiones políticas que socavan la revolución, fomenta desigualdades visibles y obliga a justificar herramientas “burguesas”. Este fenómeno no es negativo por naturaleza, sino parte del periodo de tránsito, pero a ojos de los más puristas se convierte en el argumento perfecto para rechazarlo.

En tercer, lugar, el fracaso de reformas muy simbólicas como la perestroika, que terminó por colapsar la URSS, genera un miedo comprensible a emprender un proceso tan riesgoso para la sobrevivencia misma del sistema. Ahora, comprendamos que no hacer la reforma también conduce al camino de la implosión.

La reforma económica no es un camino de rosas. Implica riesgos y contradicciones, como riesgoso y contradictorio es el período de tránsito al socialismo. La crisis de los noventa hizo a la sociedad cubana más heterogénea. Las décadas siguientes han profundizado las desigualdades. A la vez, no es racional creer que el modelo igualitarista de los ochenta va a regresar, sustentado en una fuente casi inagotable de recursos provenientes de la generosa ayuda soviética que recordaremos siempre, pero que no se replicará otra vez. 

Por eso, las contradicciones del proceso no pueden ser un pretexto para frenarlo, como sucedió con la “actualización”. Estas deben ser abordadas por las políticas públicas. 

Por ejemplo, se critica la creciente desigualdad económica, pero desde la distribución de los productos de la escasa canasta familiar normada, se entregan los mismos bienes básicos al dueño de un vehículo de cincuenta mil dólares que a una madre soltera con tres hijos que viven en un albergue. Este es solo un ejemplo muy concreto de cómo el modelo actual reproduce el igualitarismo y es insostenible, reflejo de una sociedad que ya no existe.

La reforma tampoco es un “salto” al desarrollo. No es una promesa de prosperidad inmediata. Los cambios toman tiempo en consensuarse, implementarse y producir resultados. De ahí lo estratégico de haber empezado hace tiempo. Por otro lado, una política de reforma no crea riqueza de por sí, sino que crea las condiciones para reproducir la existente. En consecuencia, el punto de partida es una economía en condiciones materiales muy deterioradas.

A todo esto, algunos descalifican la reforma equiparándola al “retorno del capitalismo”. En sus contraargumentos, usan pocos o ningún fundamento económico para respaldar sus afirmaciones. Reducen la discusión al ataque indiscriminado al sector privado, al que acusan de casi todos los males del país. 

Contradictoriamente, tampoco ofrecen soluciones concretas. No tienen un proyecto económico real. Los llamados a “multiplicar buenas prácticas”, “cambiar la mentalidad” o “preguntarnos qué más podemos hacer” abordan el tema desde una perspectiva voluntarista. Hay que trabajar la subjetividad, sí, pero a la par hay que cambiar mecanismos sistémicos, no solo individuales.

Opinar sobre temas económicos sin dominar economía básica es irresponsable. Corregir eso es también responsabilidad de todos los economistas: en enseñar, explicar y construir una cultura económica que permita elevar el debate público a otro rango. También los economistas debemos cuidarnos de no pecar de “economicistas”, que es la tendencia a sobredimensionar el factor económico por encima de cualquier otro aspecto social, humano, político o cultural. El debate constructivo debe ser entre todos.

Ninguno de los argumentos justifican el rechazo y los frenos a la reforma económica del modelo cubano. Quienes se plantan en esa postura se convierten, queriéndolo o no, en abanderados de un inmovilismo que no propone ni entusiasma. Ninguna variante tiene costo cero, pero mientras la reforma entraña riesgos, el inmovilismo conlleva una certeza: el colapso.

Reforma económica para salvar la esencia

Yo mismo respondo la interrogante inicial de este artículo: “cambiar todo lo que debe ser cambiado” incluye el modelo económico. Ello se logra con una reforma, el proceso de mayor envergadura. 

La experiencia de quince años de cuasi-reforma aletargada e interrumpida demuestra que, además de una férrea voluntad política para implementarla, es imprescindible “(…) desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional”.

El inmovilismo no garantiza la preservación del socialismo. El anexionismo ni siquiera garantiza la preservación de la nación cubana. El socialismo cubano tiene en la reforma económica una cuestión de seguridad nacional, no una concesión ideológica. Dentro de unos años miraremos a esta época y tendremos dos opciones: alegrarnos por haber tomado las decisiones correctas, o lamentarnos por no haber aprovechado la oportunidad.

Preguntémonos sinceramente: ¿si seguimos haciendo lo mismo estaremos mejor?

Etiquetas: Economía cubanaPortadareforma económica en Cuba
Noticia anterior

Eduardo Sandoval en Tempo Lounge Bar

Siguiente noticia

La Guiteras sale del sistema por “mantenimiento urgente” de tres días con apagones cercanos a los 1800 MW

Daniel Torralbas

Daniel Torralbas

Licenciado en Economía por la Universidad de La Habana (2019). Actualmente, cursa un máster en Emprendimiento y Gestión de la Innovación en Loughborough University London. Fue funcionario del Ministerio de Economía y Planificación (2019-2023), donde fue miembro fundador de la comisión que diseñó la política y el marco regulatorio para el sector privado en 2021. Participó en la autorización e implementación los cambios que permitieron el surgimiento de más de 11 mil mipymes en Cuba. Ha coordinado proyectos de cooperación internacional para la promoción del emprendimiento y es consultor en desarrollo de empresas. Autor de El Escudo Empresarial. Enlace a LinkedIn.

Artículos Relacionados

Imagen ilustrativa generada con IA.
Dato y relato

La Venezuela de hoy: escenarios y premuras para la economía cubana

por Daniel Torralbas
enero 19, 2026
0

...

Imagen creada con IA.
Dato y relato

Nueve factores que marcarán el panorama empresarial cubano en 2026

por Daniel Torralbas
enero 5, 2026
0

...

Imagen creada con IA.
Dato y relato

Los impactos prácticos de las últimas medidas de la dolarización parcial en Cuba

por Daniel Torralbas
diciembre 15, 2025
0

...

Imagen representativa generada con IA.
Dato y relato

La larga y contradictoria saga del comercio mayorista en Cuba: así quedan las reglas

por Daniel Torralbas
diciembre 2, 2025
3

...

Foto: Kaloian.
Dato y relato

Los tortuosos caminos para financiar un negocio privado en Cuba

por Daniel Torralbas
noviembre 25, 2025
1

...

Ver Más
Siguiente noticia
La central termoeléctrica Antonio Guiteras, de Matanzas. Foto: Tomada del perfil de Facebook de José Miguel Solís / Archivo.

La Guiteras sale del sistema por "mantenimiento urgente" de tres días con apagones cercanos a los 1800 MW

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

La conversación en este espacio está moderada según las pautas de discusión de OnCuba News. Por favor, lea la Política de Comentarios antes de unirse a la discusión.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete

Lo mejor de OnCuba, cada semana. ¡Únete a nuestra comunidad!

Más Leído

  • El ajedrecista cubano Carlos Daniel Albornoz. Foto: Torneo Internacional de Ajedrez Carlos Torre Repetto In Memoriam / Facebook / Archivo.

    Cuba pierde a su principal ajedrecista en año de Olimpiada

    2145 compartido
    Comparte 858 Tweet 536
  • Cuba busca extender la cultura financiera en medio de una economía en bancarrota

    83 compartido
    Comparte 33 Tweet 21
  • Publicidad en el béisbol cubano: ¿toque de bola o jonrón?

    24 compartido
    Comparte 10 Tweet 6
  • Sheinbaum afirma que la ayuda humanitaria de México a Cuba “continúa”, pese a críticas de EEUU

    18 compartido
    Comparte 7 Tweet 5
  • Katapulk alerta sobre un caso de suplantación de marca para estafar a clientes 

    34 compartido
    Comparte 14 Tweet 9

Más comentado

  • Foto: EFE/ Ernesto Mastrascusa.

    Fabio Fernández, historiador: “El riesgo para Cuba es grande, subestimar el peligro sería insensato”

    343 compartido
    Comparte 137 Tweet 86
  • Cuba pierde a su principal ajedrecista en año de Olimpiada

    2145 compartido
    Comparte 858 Tweet 536
  • Odette Alonso, sobre su casa en México: “Se abren las ventanas aunque haga frío”

    27 compartido
    Comparte 11 Tweet 7
  • Mijaín López en Madrid para impulsar el turismo cubano

    24 compartido
    Comparte 10 Tweet 6
  • Mipymes privadas se consolidan como importadoras para la industria alimentaria estatal

    378 compartido
    Comparte 151 Tweet 95

Cannabidiol

  • Sobre nosotros
  • Trabajar con OnCuba
  • Política de privacidad
  • Términos de uso
  • Política de Comentarios
  • Contáctenos
  • Anunciarse en OnCuba

OnCuba y el logotipo de OnCuba son marcas registradas de Fuego Enterprises, Inc, sus subsidiarias o divisiones.
© Copyright OnCuba Fuego Enterprises, Inc Todos los derechos reservados.

No Result
Ver todos los resultados
  • Cuba
  • Cuba-EE.UU.
  • Economía
  • Cultura
  • Cartelera
  • Deportes
  • Opinión
  • Podcasts
  • Videos
  • Especiales
Síguenos en nuestras redes sociales:

OnCuba y el logotipo de OnCuba son marcas registradas de Fuego Enterprises, Inc, sus subsidiarias o divisiones.
© Copyright OnCuba Fuego Enterprises, Inc Todos los derechos reservados.

Consentimiento Cookies

Para brindar las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como cookies para almacenar y/o acceder a información del dispositivo. Dar su consentimiento a estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o identificaciones únicas en este sitio. No dar o retirar el consentimiento puede afectar negativamente a determinadas características y funciones.

Funcional Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario con el fin legítimo de posibilitar el uso de un servicio específico solicitado explícitamente por el suscriptor o usuario, o con el exclusivo fin de realizar la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferences
The technical storage or access is necessary for the legitimate purpose of storing preferences that are not requested by the subscriber or user.
Estadística
El almacenamiento o acceso técnico que se utilice exclusivamente con fines estadísticos. The technical storage or access that is used exclusively for anonymous statistical purposes. Without a subpoena, voluntary compliance on the part of your Internet Service Provider, or additional records from a third party, information stored or retrieved for this purpose alone cannot usually be used to identify you.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad o para rastrear al usuario en un sitio web o en varios sitios web con fines de marketing similares.
Administrar opciones Gestionar los servicios Gestionar {vendor_count} proveedores Leer más sobre estos propósitos
Ver preferencias
{title} {title} {title}