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El discurso oficial sobre la participación de los cubanos en el exterior como actores del desarrollo en Cuba lleva años prometiendo avances que la arquitectura legal y la práctica cotidiana se encargan de desmentir.
El resultado ha sido, en muchos casos, decepción, retraimiento, desconfianza y oportunidades desperdiciadas en el peor momento del país.
Cuando el presidente Miguel Díaz-Canel convocó el pasado 2 de marzo a implementar “transformaciones urgentes”, incluyó entre sus prioridades explícitas “la promoción de negocios con cubanos residentes en el exterior”. Llevamos años escuchando lo mismo, pero con muy pocos resultados reales.
La economía cubana atraviesa su peor contracción en décadas, con un PIB per cápita que la CEPAL sitúa en el último lugar de América Latina —incluso por debajo de Haití—, y con una “población efectiva” que no llega a los diez millones de personas tras la oleada migratoria más intensa de su historia contemporánea.
Frente a ese cuadro, los más de tres millones de cubanos residentes en el exterior representan un potencial económico estratégico que el Gobierno cubano reconoce, pero al que no ha terminado de ofrecerle reglas del juego funcionales y confiables.
Mi experiencia como empresario que ha trabajado durante décadas intentando acercamientos entre la diáspora y la sociedad cubana me ha permitido madurar mis criterios, desde las experiencias prácticas que he vivido, sobre algunas decisiones económicas que tendrán que tomarse sin más dilaciones para poder rescatar el país.
Lo impostergable
Lo he dicho en varias ocasiones, especialmente después de que se aprobó la creación de mipymes en 2021. Lo he dicho en la Conferencia de La Nación y la Emigración, frente a las autoridades del país: lo primero es el reconocimiento e implementación del derecho de TODOS los cubanos a crear empresas en Cuba.
Para los residentes en el exterior no debe haber oportunidades solo como inversionistas en proyectos de otros o del Estado. El empresario, por naturaleza, quiere construir, gestionar y asumir el riesgo de su propio proyecto. No hay razón alguna para establecer este tipo de restricciones a los cubanos que residimos fuera de Cuba.
A este tenor, es ineludible garantizar la protección real a la propiedad privada. Los empresarios necesitan saber que lo que construyen, compran o desarrollan está protegido por la ley y no sujeto a cambios arbitrarios. Sin seguridad jurídica no hay inversión a largo plazo. La confianza económica empieza por la certeza de que los activos productivos están protegidos.
Otra decisión imprescindible es la de abrir plenamente el mercado inmobiliario. Hoy el desarrollo inmobiliario en Cuba se encuentra limitado por restricciones que impiden la acumulación de propiedades y el desarrollo de proyectos urbanos a gran escala.
Permitir que ciudadanos y empresas puedan adquirir múltiples propiedades, comprar terrenos, construir edificios y desarrollar proyectos residenciales, comerciales o industriales tendría un impacto económico inmediato. En todas las economías dinámicas, el sector de la construcción actúa como un multiplicador de actividad económica.
El acceso a la tierra como activo económico es fundamental. Otro gran cambio necesario. Los empresarios cubanos deben poder comprar tierras o contar con derechos de uso transferibles que puedan utilizar como garantía financiera. Sin acceso a la tierra como activo productivo, el crecimiento empresarial en sectores como la agricultura, la industria o el turismo queda severamente limitado.
Un paso fundamental es abrir el comercio exterior a las empresas privadas. Las mipymes deben poder importar materias primas, maquinaria y tecnología, así como exportar sus productos directamente a mercados internacionales. Depender de intermediarios estatales para realizar operaciones comerciales encarece los procesos y limita la competitividad.
El país también necesita desarrollar un mercado mayorista funcional. Muchas empresas privadas en Cuba enfrentan dificultades para adquirir insumos y materiales básicos. Un sistema mayorista permitiría a las empresas acceder a materias primas y productos intermedios de forma eficiente y a precios competitivos.
Otro elemento esencial es abrir el sistema financiero al sector privado. Las empresas necesitan acceso a crédito, financiamiento productivo, cuentas en divisas y sistemas de pago internacionales. Sin acceso a capital es imposible que las empresas puedan expandirse o invertir en nuevas tecnologías.
También será necesario simplificar radicalmente los procesos burocráticos relacionados con la creación y expansión de empresas. Crear un negocio, ampliar su actividad o realizar modificaciones operativas no debería requerir largos procesos administrativos. La eficiencia institucional es una de las condiciones básicas para el desarrollo empresarial.
A estas decisiones debe sumarse otra igualmente importante: combatir la corrupción administrativa, el favoritismo y la discrecionalidad en la toma de decisiones económicas. Cuando el acceso a permisos, contratos u oportunidades depende de relaciones personales o de privilegios informales, la confianza empresarial se erosiona y el desarrollo económico se distorsiona.
Las economías que logran crecer de forma sostenida son aquellas donde las reglas se aplican de manera transparente y uniforme para todos, sin ventajas selectivas ni arbitrariedad institucional.
A estos cambios necesarios se suma una cuestión estructural que el país tendrá que enfrentar: la transformación de muchas empresas estatales que hoy operan con bajos niveles de productividad. En numerosos países que han atravesado procesos de reforma económica, estas empresas han sido transformadas mediante privatización total o parcial, asociaciones con capital privado o la participación de trabajadores en su gestión mediante modelos cooperativos.
La experiencia internacional muestra que estas transformaciones pueden revitalizar sectores completos de la economía cuando se realizan de forma gradual y transparente.
Lo que enseñan China, Vietnam y otros muchos países
China, Vietnam y otros muchos países que han desarrollado sus sociedades con economía de mercado y un enfoque social redistributivo, ofrecen ejemplos interesantes. Consiguieron éxito pasando de economías altamente centralizadas al lograr transformarse en sistemas más dinámicos y eficientes sin renunciar a la planificación y al papel regulador/redistribuidor del Estado.
En el caso de Vietnam, el proceso comenzó con las reformas económicas conocidas como Đổi Mới a finales de los años ochenta. El gobierno vietnamita reconoció oficialmente la existencia de múltiples formas de propiedad y permitió la creación de empresas privadas. Pero uno de los elementos más importantes del proceso fue la relación con su diáspora.
Vietnam adoptó una serie de medidas concretas para atraer nuevamente a los vietnamitas que vivían en el exterior. Se aprobaron leyes que permitían a estos ciudadanos invertir en empresas dentro del país, participar en proyectos inmobiliarios y abrir negocios con relativa facilidad. También se establecieron mecanismos para repatriar capital y transferir tecnología.
Además, el gobierno vietnamita facilitó el retorno temporal o permanente de profesionales emigrados, incentivando su participación en sectores estratégicos como la tecnología, la industria y el comercio internacional. Muchos empresarios vietnamitas que habían construido negocios en Estados Unidos, Europa o Australia regresaron para invertir en el país cuando percibieron que existían condiciones estables para hacerlo.
China adoptó una estrategia similar. Gran parte de la inversión inicial en sus zonas económicas especiales provino de empresarios chinos establecidos en Hong Kong, Taiwán y el sudeste asiático. Estos inversionistas fueron los primeros en apostar por el crecimiento del país porque conocían la cultura, entendían el mercado y tenían vínculos culturales y emocionales con su desarrollo.
Este es un patrón común: el regreso del capital de la diáspora fue uno de los primeros motores del crecimiento económico.
El papel de la diáspora cubana
Cuba posee una ventaja extraordinaria en este sentido. La diáspora cubana es una de las comunidades emigradas más emprendedoras del hemisferio. Centenares de miles de cubanos han construido empresas exitosas, desarrollado redes comerciales internacionales y acumulado experiencia empresarial en algunos de los mercados más competitivos del mundo.
Ese capital humano y financiero podría desempeñar un papel decisivo en la transformación económica del país si existieran las condiciones adecuadas que ya mencioné arriba.
Repito: los cubanos residentes en el exterior deben poder invertir libremente, adquirir propiedades, participar en proyectos empresariales y proteger legalmente sus activos dentro de Cuba. También es necesario facilitar mecanismos que permitan transferir capital, tecnología y conocimiento empresarial.
La diáspora no es solo una fuente de remesas. Es una comunidad con capital, experiencia empresarial y acceso a mercados internacionales.
Muchos países han descubierto que el retorno económico de su diáspora fue el primer paso hacia una nueva etapa de crecimiento.
Cuba tiene frente a sí esa misma oportunidad.
Al mismo tiempo, digo que cuando hablamos de la diáspora, hay que partir de una realidad básica: quien regresa no lo hace solo con capital, experiencia empresarial o acceso a mercados. Regresa también con sus ideas, sus convicciones y su manera de ver el mundo.
Es inevitable que muchas de esas visiones no coincidan con las visiones del Gobierno o con las de quienes han vivido siempre dentro de la isla. Eso no debería sorprender a nadie.
En China, en Vietnam y en muchos otros lugares quedó demostrado que el desarrollo económico no exige uniformidad de pensamiento. Exige algo mucho más simple y mucho más difícil: respeto mutuo y la capacidad de convivir con una visión que nos permita entre todos reconstruir el país. Las diferencias de criterio no nos convierten en adversarios ni en enemigos. Son parte natural de una nación que vive dentro y fuera de sus fronteras.












La discrecionalidad y favoritismo del gobierno cubano, ha sido por mas de 45 anos una constante. Cuando comenzaron los vuelos de la comunidad cubana en EE:UU, a comienzos de 1979, Cuba le dio prioridad a la empresa de Miami MARAZUL CHARTERS, que tuvo el monopolio de los vuelos a Cuba hasta 1994, cuando por fin permitieron que los que salieron de 1980 en adelante, pudieran regresar la isla. Ahi termino el largo pirvilegio de los viajes a la empresa de Francisco Aruca, y por fin se hizo justicia al permitir que otros charters conectaran Miami con La Habana. Ese favoritismo con el dueño de Marazul causo malestar en la industria de viajes a Cuba, al punto que Aruca se convirtió en un personaje incomodo e impopular entre la industria de viajes y envíos a Cuba. Recuerdo que él presumía de sus amistades poderosas en La Habana.
Ahora se repite la vieja historia con CUBAMAX, una agencia que no tiene en el mercado mas de 20 anos, cuando hay decenas que llevan 25, 30, 35, 40 anos y mas en el mercado. CUBAMAX es la única empresa de viajes y envíos a Cuba que se le ha permitido abrir oficinas en Cuba y hasta se le permite repartir por toda la isla la paquetería de sus clientes en EE:UU. Y recientemente, como para coronar el privilegio y favoritismo que Cuba da a ELEGIDOS , el Banco Central de la isla le ha otorgado una licencia para recibir y enviar dólares a residentes en Cuba. Semejantes privilegios y favoritismo no hacen mas que agrandar la brecha del descontento y desconfianza hacia las personas e instituciones que toman este tipo de decisiones para contentar a una agencia y relegar a las demás. Así, Sr Cancio, jamas vamos a creer en las buenas intenciones de acercar a la emigración y abrirles las puertas a los empresarios bajo reglas de igualdad.
Hay que empezar, para acercar a la emigración, permitirles abrir cuentas bancarias en divisas y respetar ese dinero sin temor a corralitos financieros que a menudo ocurren con las empresas extranjeras asentadas en la isla. Permitir que podamos adquirir una bicicleta, un triciclo, una moto, un auto o un camión, sin tener que buscar la firma del ministro; permitir que podamos adquirir un terreno, una finca, una casa o un rancho donde sembrar . Nada de lo que aquí menciono, que yo llamo NORMALIDAD DEL EMIGRANTE , se permite en la Cuba de hoy. ESTO ES UNA ILUSIÓN, que a lo mejor me muero de viejo y no logro verlo.
Y si decidimos crear una empresa, poder contratar empleados sin la obligada mediación de una empresa de empleo estatal.
NO CREO EN PALABRAS NI DISCURSOS, SINO EN HECHOS, DECRETOS, LEYES Y SEGURIDAD JURÍDICA QUE AÚN NO EXISTEN. OJALÁ Y ABRAN LAS PUERTAS A LA EMIGRACIÓN , EN ESPECIAL A LOS EMPRESARIOS CUBANOAMERICANOS SIN FILIACIÓN POLITICA CON UN PARTIDO O EL OTRO.
El respeto al derecho ajeno es la paz
Excelente disertación de la realidad.
La estamos viviendo.
Excelente disertación de la realidad.
La estamos viviendo.
Y nuestra diaspora, la mayor, se encuentra cerca del país más rico del mundo, y la otra en España.
Mi pregunta.
Porqué nos hemos acostumbrado a vivir así, teniendo está posibilidad?
Cuál es el freno?
O es que no lo ven. O no lo quieren entender.
Tanto las ideas y reflecciones del Señor Cancio como las del “EMPRESARIO”, son validas, ciertas y tangibles. A todas esas se le debe añadir otras, como el derecho a votar por los dirigentes que sean postulados, poder tener una cuenta bancaria personal o de negocios, o mixta, segun sea cada caso individual. La cracion de un mecanismo legal que permita a los emigrados a recibir su pension de retirados en Cuba, a los que desean regresar a vivir, aunque sea temporalment en su pais, Cuba; pero para esto y muchas cosas mas, se necesita un chequeo profundo y sin dobleses de las leyes, sobre todo el bloqueo y embargo.
Hay mucho que hablar, estudiar analizar, pero sobre todo, cra=ear la confianza y seguridad que todos estos asuntos requiere.
A modo de cita: Escuchen atentamente la cancion RECONCILIACION del Grupo que dirige J. De Marcos.
El respeto, la tolerancia y la comprension deben estar en nuesta mente y corazon. asi se puede empezar a creer que si se puede, impulsados todos por el amor que le tenemos a Cuba.
Gracias.
NOTA: Estoy abierta a cualquier comentario.
Para HILDA ALBA
Me ha gustado su comentario y le APOYO, pero miro con recelo y desconfianza si el gobierno cubano quiere una relación duradera, transparente y sincera con la emigración para que venga a invertir a Cuba con la misma seguridad jurídica con la que empresarios norteamricanos invierten en Jamaica, Dominicana, Mexico y el resto de Latinoamérica. Son reglas claras y universales.
LA MESA ESTÁ SERVIDA, Y MAÑANA, LUNES 16, VEREMOS QUE DICE EL MINISTRO OSCAR OLIVA FRAGA. LO DEMÁS ES CONJETURA.