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Vuelve Ludi Teatro a interesarse por un segmento del teatro europeo que tiene como fondo la tragedia del holocausto, aunque en este caso la amarga experiencia histórica venga dada de modo tangencial.
Erna (Sindy Rosario y Raiza D´Beche) y Jacob (Carlos Migueles) son un matrimonio judío que tiene que entregar a Rivka, su hija, a una familia no hebrea para salvarla del exterminio masivo practicado por las hordas nazi en ese segmento de población europea. Decisión dolorosa. La pareja, aún conociendo que no hay otra vía para salvar la vida de la niña, se resiste a rendirse ante la separación inminente, máxime cuando es más que probable que no vuelvan a reconstruirse como familia en un encuentro futuro.



La historia personal de Judith Herzberg (Ámsterdam, 1934), la poeta y dramaturga autora de este texto intenso, es el fuego que alimenta la trama. Ella y sus dos hermanos pasaron la Segunda Guerra Mundial negando sus identidades verdaderas, cambiando de casas con frecuencia, esperando que cada instante fuera el último de sus jóvenes vidas, mientras sus padres conocieron la crueldad del campo de concentración de Bergen-Belsen, del cual lograron salir casi por milagro.
Judith, en esta pieza, trata de entender lo que significó para sus mayores el alejamiento forzoso de los hijos. Se pone en el lugar de ambos y nos ofrece una mirada no exenta de compasión. Todo gira alrededor de Rivka, personaje referido, y su suerte mucho más que incierta.
En escena, solo dos actores y el potente grupo musical de Ludi, que subraya, adelanta y en ocasiones interpela a los personajes. Estos padres, transidos por el dolor, arman y desarman su equipaje todo el tiempo, en su afán por demorar lo que puede ser una partida definitiva. Quieren creer que han dado a su hija “en préstamo”, que no se trata de “un regalo”.


Es un juego —si cupiera la palabra— intenso mediante el cual cambian constantemente de humor, se desencuentran por momentos en los ácidos reclamos y vuelven a fundirse en un abrazo. Son seres rotos en lo esencial que, aún sabiendo que el elegido es el único camino posible, se rehusan a aceptarlo.
Como es habitual en Ludi, los directores de la puesta, Arianna Delgado y Miguel Abreu, le exigen a los actores un desempeño más allá del límite. Cuando la curva de la emoción parece que no podría seguir subiendo, ellos resuelven los reclamos no sólo con técnica, sino, además, con la identificación plena con los personajes, al punto que pensamos que no interpretan, sino que se interpretan. ¡Bravo por Sindy Rosario y Carlos Migueles!

Hacia el final del texto hay un diálogo conmovedor. Han caído en la cuenta de que llevan dos días sin hija. Rotunda realidad que deben encarar. Después de tanto hurgarse en el pecho, de agredirse y volverse a amistar, unidos en un dolor inenarrable, Jacob le dice a Erna: “Te quiero”. A lo que ésta le responde: “Haz el favor de no volver a decirlo nunca más”. “Pero te quiero”, insiste el hombre. “Eso solo lo dicen el uno al otro unos desconocidos, o principiantes para reconciliarse”, argumenta ella. Y sí, qué más se puede decir entre dos seres unidos por el horror.

Rivka tuvo su estreno mundial en febrero de 2019 en el teatro Frascati de Ámsterdam. La traducción al español para esta puesta corrió a cargo de Ronald Brouwer, quien incorporó los textos que se adicionaron en el proceso de montaje original.
En febrero de 2026 Rivka debe iniciar una segunda temporada en La Habana. Estén atentos. Es un espectáculo muy recomendable.












