El cubano Patricio Revé forma parte ya del Royal Ballet de Londres como bailarín principal para la temporada 2026-2027, nombramiento que lo consolida internacionalmente luego de un año marcado por colaboraciones con renombradas figuras de la danza.
La compañía británica anunció este martes la decisión, luego de las exitosas apariciones de Revé como artista invitado desde mayo de 2025, cuando debutó en el papel de Romeo junto a Natalia Osipova en Romeo y Julieta.
Después participó en funciones y galas especiales de la compañía, lo que terminó de afianzar su vínculo artístico con el Royal Ballet, según informó la propia institución y reseña Prensa Latina.
Director of The Royal Ballet, Kevin O’Hare, today announces that Patricio Revé will join the Company as a Principal dancer from the start of the 2026/27 Season. pic.twitter.com/5QZfVv8Jyj
— Graham Watts (@GWDanceWriter) January 13, 2026
El director del Royal Ballet, Kevin O’Hare, destacó que el bailarín dejó “una impresión muy positiva” por su estilo y presencia escénica durante sus actuaciones como invitado. Revé, por su parte, calificó el nombramiento como “un sueño hecho realidad” y agradeció el respaldo recibido dentro de una de las compañías más influyentes del ballet clásico contemporáneo.
Nacido en La Habana en 1997, Carlos Patricio Revé se formó en la Escuela Cubana de Ballet y fue integrante del Ballet Nacional de Cuba, donde interpretó obras del repertorio clásico asociadas al legado de Alicia Alonso.
Más tarde desarrolló una etapa clave de siete años en el Queensland Ballet, en Australia, donde se consolidó como una de sus primeras figuras. Un intento posterior de incorporarse al Ballet de San Francisco no prosperó por dificultades logísticas relacionadas con el visado estadounidense.
2025: el punto de giro en su carrera
El año 2025 marcó un punto de inflexión en la carrera de Revé. Tras cerrar una etapa en Australia, asumió un período de transición profesional como bailarín invitado en varias compañías internacionales.
En Londres comenzó a trabajar estrechamente con Natalia Osipova, con quien bailó Romeo y Julieta y participó en giras y galas, al ampliar su registro técnico y expresivo.
Otro momento decisivo llegó en Buenos Aires, cuando protagonizó Don Quijote en el Teatro Colón junto a la bailarina argentina Marianela Núñez, figura emblemática del Royal Ballet.
Estas funciones, celebradas en el contexto del centenario del coliseo argentino, tuvieron una amplia repercusión internacional y reforzaron el perfil de Revé como partenaire de grandes intérpretes.
En declaraciones ofrecidas en diciembre a OnCuba, el bailarín resumió este período como “una etapa de transición profesional”, marcada por la necesidad de acercarse a los principales centros de la danza mundial. Reconoció que su trabajo como invitado en el Royal Ballet le permitió comprobar que su formación y estilo encajaban con las exigencias del repertorio británico.
Sobre sus sueños y anhelos, Revé refirió que todo ha pasado muy rápido. “Yo estaba acostumbrado a una rutina calmada y ordenada en Australia, y ahora se me ha abierto un abanico enorme de posibilidades. Todavía estoy encontrando los pasos a seguir. Estar aquí ensayando en el Royal Ballet, con Osipova, es otro nivel”.
El artista también subrayó la influencia de sus maestros y mentores, en particular Ismel Labrada, a quien atribuye un punto de giro decisivo en su formación, así como el apoyo recibido de figuras como Mary y Li Cunxin durante su etapa australiana.
En el plano artístico, destacó el valor de la química con sus partenaires y la importancia de la disciplina y la adaptación como cualidades esenciales. “El ballet es el resumen de mi vida. Ha sido mi salvación en los peores momentos, mis mejores momentos, mis amistades; ha sido todo”.












