Con la suspensión temporal de todos los vuelos desde Canadá, Cuba pierde su principal país emisor de turistas en medio del asedio petrolero de EE.UU.
Se trata de un golpe potencialmente devastador para un sector clave de la ya precaria economía cubana, pues Canadá supone más del 40 % del total de los visitantes internacionales a la isla.
Cuba no cuenta desde esta semana con combustible para aviones, según comunicaron sus autoridades, y eso ha provocado que las cuatro compañías canadienses que transportaban turistas al país caribeño cancelasen temporalmente sus vuelos.
En cuestión de horas Air Canada, Westjet (propietaria también de Sunwing) y Transat anunciaron, en términos muy similares, que suspendían sus operaciones a Cuba por el déficit de combustible y quedaban a la espera de la evolución del país para retomar los servicios.
En total se cancelaron algo más de un centenar de vuelos semanales, ya que entre diciembre y febrero tiene lugar la temporada alta del turismo en Cuba, el período en el que recibe más visitantes de Canadá.
Además, las aerolíneas indicaron que iban a fletar aviones vacíos desde Canadá para repatriar a todos los viajeros que se encontraban ya en la isla. Sin cifras oficiales, una estimación sitúa en unos 25 mil el número de canadienses actualmente en Cuba de vacaciones, refiere la agencia EFE.
Advertencia previa
Antes de esta situación, ya el Ministerio de Asuntos Exteriores de Canadá había actualizado su aviso sobre Cuba, dirigido a sus nacionales que decidan visitar la isla.
La versión vigente en su página web pide “ejercitar un alto grado de precaución” si se viaja a Cuba y advierte de apagones, y déficits de comida, medicinas y combustible, incluso en los hoteles.
“La situación es impredecible y puede deteriorarse, afectando a la disponibilidad de vuelos a corto plazo”, señala el aviso de Ottawa, que revisó recientemente sus recomendaciones al igual que otros países como Estados Unidos, España, Argentina y Reino Unido ante la empeoramiento de la situación en el país caribeño.
La decisión de las compañías aéreas canadienses, por su contundencia y alcance, contrasta con las de otras aerolíneas —principalmente de España, México y Panamá— que anunciaron modificaciones en los próximos días —escalas técnicas en terceros países para repostar o cargas extras de combustible en origen— y la continuidad de sus rutas a Cuba.
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Mercado prioritario
La desaparición del mercado canadiense, aunque sea temporal, es un golpe muy duro para el turismo cubano, un sector económico esencial para el país —por peso y fuente de divisas— que ya estaba atravesando un mal momento, con cifras de visitantes e ingresos a la baja.
Según cifras de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), el año pasado Cuba recibió 1,8 millones de turistas, el peor registro desde 2002, sin incluir los años de la COVID-19. Pero es que de esos visitantes extranjeros, unos 754 mil eran canadienses, un 41,5 % del total.
En una reciente publicación en X, el economista independiente Pedro Monreal subrayaba la “dependencia desproporcionada” que tiene de Canadá el sector turístico cubano, en particular desde 2023, período en el que los visitantes de ese país superan ampliamente al de otros mercados de conjunto.
4/4 A partir de 2023 la dependencia de Canadá ha sido desproporcionada, al extremo de que sus turistas no solamente superan ampliamente los provenientes de los otros 3 grandes emisores (comunidad cubana, EE.UU y Rusia) sino también el total del resto de países pic.twitter.com/87SBYfjA2N
— Pedro Monreal (@pmmonreal) February 9, 2026
Sólo esto, sin tener en cuenta otras variables del asedio petrolero estadounidense, suponen un varapalo para Cuba, según cálculos del economista cubano Miguel Alejandro Hayes facilitados a EFE.
Teniendo como referencia los datos oficiales de los últimos años, el experto estima que la desaparición del turismo canadiense supondría un derrumbe del 50 % de los ingresos del turismo, una caída del 3 % del producto interno bruto (PIB) y una contracción del 8 % de los ingresos por exportaciones.
Cuba enfrentaba ya en un agravamiento de su crisis, con una caída acumulada del PIB superior al 15 %, según distintas estimaciones, con escasez de bienes básicos, prolongados apagones diarios, inflación disparada, dolarización parcial y migración masiva.
El incremento cualitativo de la presión estadounidense en las últimas semanas, tras el ataque a Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, viene a sumarse a más de seis décadas de sanciones, dejan a la isla al borde del abismo económico, energético y social.
EFE / OnCuba












