En un nuevo golpe al ya muy deprimido sector del turismo y la economía cubana en general, las compañías hoteleras extranjeras están saliendo en desbandada de Cuba.
La estampida, que se suma a la de empresas internacionales de otros sectores, es consecuencia directa de la amenaza de sanciones por parte de EE.UU. a quienes mantengan negocios con Cuba y, en particular, con el conglomerado militar Gaesa, y el ultimátum dado hasta este viernes por la Administración Trump para romper esos vínculos.
Frente a este escenario, algunas cadenas, como la canadiense Blue Diamond y la indonesia Archipelago, optaron por cerrar todas sus operaciones en la isla, mientras otras, como Iberostar y Meliá, han recortado significativamente el número de los hoteles bajo su administración.
Meliá, la mayor operadora extranjera en el sector, confirmó este miércoles su salida parcial de Cuba. La empresa con sede en Palma de Mallorca, España, anunció que dejaba de operar “de forma inmediata” 15 de sus instalaciones en el país caribeño, entre ellas el Gran Hotel Bristol Habana Vieja, el Meliá Cayo Santa María, el Paradisus Río de Oro y el Sol Varadero Beach.
Para ello alegó “circunstancias sobrevenidas ajenas” ligadas al “contexto geopolítico social, legal y económico” de la isla.
La empresa española, que hasta ese momento tenía a su cargo una treintena de hoteles en los principales polos turísticos cubanos, aseguró que esta decisión tiene un impacto limitado porque “la gran mayoría” de esos 15 hoteles ya estaban cerrados y sin actividad, como consecuencia de la severa crisis energética y la sostenida caída de la demanda que ha venido sufriendo Cuba.
Meliá se suma a la estampida del turismo en Cuba y deja de operar 15 hoteles en la isla
Otras retiradas
La decisión de Meliá llegó apenas un día después de que trascendiese que Archipelago International, a cargo de recientes proyectos de gran visibilidad como el Grand Aston, en pleno Malecón habanero, abandonaba la gestión de los seis hoteles que operaba en Cuba.
Ya el lunes se había confirmado que la cadena canadiense Blue Diamond, que operaba alrededor de una quincena de hoteles en la isla, abandonaría completamente la isla. La compañía, que cuenta con marcas como Royalton, Memories, Mystique y Resonance, ya había iniciado una reducción progresiva de sus actividades en febrero pasado, a raíz del bloqueo petrolero de EE.UU.
El martes fue Iberostar la que anunció que abandonaba 12 de los 18 establecimientos que manejaba hasta la fecha. La cadena española dejó gestionar y comercializar hoteles insignia como el Grand Packard y el Selection La Habana, el más alto de Cuba, conocido como la Torre K.
Iberostar se refirió a la necesidad de “adaptación al entorno regulatorio internacional” y explicó que abandonaba las instalaciones propiedad de Gaviota, la empresa turística de Gaesa, pero que permanecía en la gestión de los que tienen como propietarios a Cubanacan y Gran Caribe, ambas empresas del Ministerio de Turismo, según reseña la agencia EFE.
En otro reporte, el medio español apuntó que, pese a no haber anunciado públicamente su salida de establecimientos hoteleros de la isla, otras compañías han dejado de comercializar habitaciones en Cuba en sus páginas web. Es el caso de Valentin Hotels, con tres hoteles en la isla; Blau (tres) y Roc (dos). En contraste, Barceló (dos) y Axel (uno) este miércoles aún permitían reservar.
Iberostar confirma que deja de operar 12 hoteles en Cuba y Aston abandona el país, según medios
Los hoteles y su futuro
Sumando las instalaciones administradas por todas estas compañías, son alrededor de 50 hoteles propiedad de Gaesa los que estarían siendo abandonados hasta el momento por compañías extranjeras, una cifra que podría seguir aumentando ante el crítico escenario del país y la presión redoblada de Washington.
Esta retirada, con consecuencias económicas tanto para las cadenas como para Cuba, está directamente ligada con la Orden Ejecutiva estadounidense del 1 de mayo —que preveía sanciones para las personas y empresas que financien al Gobierno cubano o trabajen junto a este en sectores clave—, en virtud de la cual Washington sancionó a Gaesa una semana después.
Hasta el momento las autoridades cubanas no se han pronunciado públicamente sobre la estampida de las hoteleras foráneas y tampoco sobre lo que sucederá ahora con los hoteles abandonados por dichas empresas, más allá de que dejarán de operar a través de marcas reconocidas internacionalmente.
EEUU asfixia el turismo en Cuba y dificulta todavía más la respiración financiera de la isla
En un reporte sobre el tema, EFE señala que aún es incierto qué va a suceder con ese medio centenar de instalaciones hoteleras y asegura que solicitó una respuesta al Ministerio de Turismo y la empresa Gaviota pero que hasta el momento no la había recibido.
“Una opción sería que Gaviota o alguna entidad del Estado cubano asumieran su gestión directa. También, se podría buscar algún operador internacional que no tema verse afectado por las sanciones estadounidenses”, conjetura la agencia española.
EFE tampoco descarta un cierre de estos establecimientos “de forma temporal, hasta que las condiciones externas cambien”, teniendo en cuenta el difícil contexto actual y que, incluso, un grupo de esos hoteles ya estaban brindando servicios por ese motivo, según dijo Meliá.
Cuba cuenta con una planta hotelera de más de 80 mil habitaciones y de 300 instalaciones, tanto estatales como mixtas. Sin embargo, el significativo declive del sector hizo que la ocupación fuera de apenas el 18.9 % al cierre de 2025, al tiempo que en los cuatro primeros meses del año solo han llegado a la isla 328 608 turistas, para un desplome interanual del 55,8 %.











