El diplomático y escritor cubano Raúl Roa Kourí falleció este domingo a los 89 años, a días de cumplir los 90. La noticia fue confirmada en redes sociales por Juan Antonio Fernández, embajador cubano en el Reino de Bélgica y ante la Unión Europea.
“Consternado por la triste e inesperada noticia del fallecimiento de Raúl Roa Kouri. Lo recordaremos como el intelectual y diplomático sagaz, verbo culto y mente brillante. De él aprendimos en las tribunas de la ONU, desde Nueva York a Ginebra. Condolencias profundas.”, escribió Fernández desde sus redes sociales.
Consternado por la triste e inesperada noticia del fallecimiento de Raúl Roa Kouri.
Lo recordaremos como el intelectual y diplomático sagaz, verbo culto y mente brillante.
De él aprendimos en las tribunas de la ONU, desde Nueva York a Ginebra.
Condolencias profundas. pic.twitter.com/qV8KtyRwJh
— Juan Antonio Fernández Palacios (@JuantonioFdez) July 13, 2026
Nacido en La Habana el 9 de julio de 1936, Roa Kourí fue hijo único del célebre canciller Raúl Roa García, el “Canciller de la Dignidad”, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba entre 1959 y 1976.
Roa Kourí trabajó durante 14 años en Nueva York como embajador cubano ante la ONU, y desempeñó labores diplomáticas en Praga, París, Roma, Ciudad de México, Brasilia y Santiago de Chile.
Fue también escritor y ensayista. Colaboró en los diarios habaneros El Mundo y Revolución, y en las revistas Bohemia, Casa de las Américas, La Gaceta de Cuba, Opus Habana, entre otras publicaciones.
Entre sus libros figuran La Batalla en Ginebra (1989), En el Torrente —Premio Casa de las Américas 1999— y Memoria de Mundos Varios (2012). Dominaba cinco idiomas: español, inglés, francés, italiano y portugués.
En sus últimos años presidió la Cátedra Honorífica “Raúl Roa García” del Instituto Superior de Relaciones Internacionales.
Precisamente, la junta directiva de dicha cátedra confirmó en redes sociales el fallecimiento y refirió que la partida física de Roa Kourí “constituye una pérdida sensible para la diplomacia cubana y para todos quienes tuvimos el privilegio de conocer su ejemplar vocación de servicio, su integridad, su sabiduría y su permanente compromiso con la preservación y difusión del pensamiento y la obra de Raúl Roa García”.
Su muerte ocurre cuando Cuba atraviesa uno de sus momentos más complejos en décadas, y a pocos días del 44 aniversario de la muerte de su padre, con quien compartió no solo el nombre, sino la vocación de hacer de la palabra un instrumento de la política exterior cubana.













