El vice primer ministro y ministro de Comercio Exterior, Óscar Pérez-Oliva Fraga, desmintió que empresas vinculadas al presidente Donald Trump hayan viajado a Cuba este año en busca de oportunidades de negocio y no dudó en subrayar que el embargo comercial es el mayor obstáculo para las reformas, según reporta hoy la agencia Reuters.
‘No tengo constancia de que ninguna empresa ligada directamente al presidente Trump haya establecido contacto con Cuba’, aseguró Pérez-Oliva a la agencia inglesa durante una amplia entrevista concedida en su despacho.
Reformas y embargo
El reporte recuerda que, sometido a una creciente presión por parte de la Administración Trump, que incluye la renovación e imposición de sanciones, el gobierno cubano presentó en junio unas reformas de libre mercado sin precedentes que, de aplicarse, “supondrían la mayor transformación de la economía socialista de la isla” desde 1959.
No obstante, según indicó Pérez-Oliva, para avanzar es imprescindible que Washington suavice las sanciones, entre las que figura un bloqueo petrolero impuesto en enero y que prácticamente suprimió las importaciones procedentes de México, Venezuela y otros de sus tradicionales suministradores de combustible.
“Nuestra política no consiste en prohibir que las empresas estadounidenses inviertan en Cuba, comercien con Cuba o desarrollen negocios de cualquier tipo con nuestro país”, declaró: “Lo que imposibilita esta vía es la existencia del embargo comercial”.
El supuesto tanteo de empresarios cercanos a Trump
Por su parte, la Administración Trump sostiene que las reformas de la isla resultan insuficientes y ha reclamado la celebración de elecciones ‘libres y justas’. A la vez, diversos socios de Trump han sido relacionados con potenciales oportunidades empresariales en Cuba a lo largo de los años.
En 2016, socios de negocios del magnate visitaron la isla y se reunieron con altos cargos del sector turístico para explorar vías de inversión, según recogen las actas de aquellos encuentros a las que ha tenido acceso Reuters.
Ahora, señala Pérez-Oliva a Reuters, “las políticas del Gobierno de Trump han sesgado determinados sectores de la economía cubana a favor de los inversores estadounidenses”.
“Por un lado, se amenaza e insta a compañías internacionales -socios tradicionales de Cuba en todo el mundo- a suspender sus relaciones económicas y comerciales con nuestro país” (…) “Por otro, se favorece la actividad de las empresas estadounidenses”.
Pérez-Oliva aludió a una disposición del Departamento de Estado de Estados Unidos que ha autorizado a firmas de ese país a exportar combustible al sector privado cubano, una medida que criticó por considerarla una tentativa de devolver a Cuba a una situación de dependencia de corte colonial respecto a Washington.
“(Esta política) busca forzar la dependencia económica de Cuba’, aseguró Pérez-Oliva, cuya abuela materna, Ángela Castro, era hermana mayor del expresidente cubano Fidel Castro, subraya el reporte.
“Jamás volveremos a ser colonia de ningún país”, dijo, a la vez que reconoció: “La situación de estancamiento ha dejado en una posición delicada a los inversores de todas las nacionalidades”.
“Ni Antilles Gold ni Sherritt se han retirado”
La canadiense Sherritt International suspendió su participación directa en una empresa conjunta de minería de níquel y cobalto con el Gobierno cubano tras una orden ejecutiva firmada por Trump en mayo que amenazaba con imponer sanciones a las actividades vinculadas al sector minero en la isla.
La australiana Antilles Gold, que explota un yacimiento de cobre y oro en Cuba, también evalúa sus próximos movimientos, apuntó el ministro.
Inversores estadounidenses han mostrado interés por ambas sociedades, pero aún no han obtenido las autorizaciones que les eximirían de las sanciones de Washington, según diversas informaciones periodísticas, apunta en reporte que firma el periodista Dave Sherwood.
“Ni Antilles Gold ni Sherritt se han retirado (de Cuba)”, puntualizó Pérez-Oliva, que apuntó: “A la vista de estas sanciones, ambas compañías estudian alternativas para decidir de qué forma continúan con sus operaciones”.
Pérez-Oliva, de 55 años, añadió que proseguirá su labor para impulsar la economía cubana y captar inversión extranjera. También restó importancia a los continuos rumores que le sitúan como futurible relevo en la presidencia de Cuba. “No tengo ninguna aspiración en ese sentido”
“Soy únicamente un servidor público y desempeñaré mi labor donde sea necesario, sin pretender cargo alguno”, dijo a Reuters.










