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- abril 5, 2025 -
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Gisselle Morales Rodríguez

La mitad del agua

Los pobladores de Seibabo, en el macizo montañoso trinitario, parecen no estar al tanto de la división político-administrativa que a fuerza de varias décadas ya no luce tan nueva. Cruzan una y otra vez el río que marca la frontera entre Villa Clara y Sancti Spíritus con la naturalidad del Escambray mismo, sin resabios ni […]

Manaca Iznaga: un batey de ensueños

Parado frente al paisaje que acababa de inmortalizar, el grabador francés Eduardo Laplante tuvo la extraña sensación de que aquella imagen habría de trascenderlo. El artista se había enrolado con el trinitario Justo Germán Cantero en un periplo por el Occidente de Cuba para dejar constancia de la industria azucarera insular, y ya había dibujado escenas similares: chimeneas humeantes, casas de purga, mansiones vernáculas y carretas de caña a punto de perderse en la barriga de los ingenios.

Ciudad al borde de los dos siglos

Cuando el 8 de diciembre de 1812 los pobladores de la comarca asistieron a la primera misa oficiada a la vera del río, lejos estaban de imaginar que aquel acto solemne marcaría no solo la entrada de la villa en el concierto del mundo civilizado, sino también el despegue de toda una región que, desde entonces, iría perfilando su identidad propia, personalísima, que la distinguiría en el panorama nacional.

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