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En otra época, La Habana Vieja bullía de vida todo el tiempo. Las calles eran un hervidero de gente prácticamente a cualquier hora, mientras sus plazas y museos, sus tiendas, ferias, cafés y restaurantes, tenían siempre visitantes dispuestos a desentrañar su historia y sus propuestas.
Ya no es así.


Aunque —como el resto de Cuba— el centro histórico habanero sintió con fuerza el golpe de la pandemia, logró recuperar parte de su energía y su trasiego, así como esa mística resiliente, curtida entre derrumbes, pese a la crisis cada vez más asfixiante que azota al país. Hasta que dejó de poder.
No ha sido un cambio tronante, repentino. Ha sido una retirada paulatina, el desborde de una soledad que ha ido ganando espacios, conquistando calles y parques a medida que toda la ciudad y el país languidecen entre las cada vez mayores carencias y oscuridades.


El tiro de gracia ha llegado en 2026. La agudización de la crisis energética con la suspensión de los envíos de combustible desde Venezuela y México, y el asedio petrolero de EEUU, ha dejado en mínimos la ya maltrecha actividad turística, mientras la vida toda —la económica, la cultural, la cotidiana— se ha paralizado en buena medida.
No es que no haya personas desandando, trabajando, viviendo, en plena lucha por la subsistencia, e incluso algún turista, pero el panorama actual de La Habana Vieja es triste, desolador. Nada tiene que ver con el que años atrás, o incluso apenas un año antes, podía comprobarse in situ.


Mientras la crisis había atado ya de pies y manos a gran parte de la isla, La Habana —y dentro de ella su centro histórico y turístico— resistía en retirada. Pero finalmente también la capital ha visto eternizarse las horas a oscuras y la desaparición masiva de visitantes, lo mismo del Parque Central que de la Plaza Vieja, de la otrora siempre concurrida calle Obispo que de la Avenida del Puerto.
Por varios de estos sitios anduvo esta semana el fotorreportero Otmaro Rodríguez, quien nos ofrece con sus imágenes un revelador testimonio de la soledad de La Habana Vieja.















