El Gobierno de EE.UU. estaría considerando enviar “pequeñas cantidades de combustible” a Cuba, a pesar del actual cerco petrolero impuesto a la isla desde Washington.
Así lo revelaron fuentes familiarizadas a la revista británica The Economist, según las cuales esos envíos no serían de petróleo crudo, sino de “gas para cocinar y diésel para mantener la infraestructura hídrica”, con lo que el alivio de la actual crisis energética en el país caribeño sería mínimo.
Aun así, de concretarse estos envíos —y ser aceptada por La Habana— serían un paliativo a la crítica situación social en la isla tras años de un retroceso económico agravado ahora por la presión del Gobierno estadounidense sobre Cuba tras el ataque a Venezuela y la captura de Nicolás Maduro.
The Economist centra su artículo en el papel del secretario de Estado Marco Rubio en la crisis cubana y subraya la encrucijada a la que podría enfrentarse el político cubanoamericano, históricamente partidario de una política de línea dura contra La Habana.
Si las actuales medidas de la Administración Trump —como la amenaza de aranceles a los países que suministren combustible a Cuba— no conllevan el cambio deseado por Washington, “Rubio se verá sometido a una enorme presión (por parte de los sectores más radicales) para adoptar una postura más agresiva. Pero esto podría ser contraproducente”, refiere la publicación.
Según el medio británico, de entrada la Casa Blanca “no parece dispuesta a llegar tan lejos” y, de aplicar medidas de mayor presión, podría sobrevenir “una crisis humanitaria inducida junto con otra oleada de ‘balseros’ cubanos”. En ese caso, el secretario de Estado podría convertirse en el rostro más visible de esa crisis, lo que podría tener un costo político frente a la base MAGA.
Expertos como Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, afirman que la situación energética de Cuba es crítica y que si para marzo el país no ha recibido combustible “habrá llegado a la hora cero”, con las implicaciones económicas y sociales que ello tendría.
Cuba al borde de la “hora cero”: Experto internacional alerta sobre eventual colapso energético
La economía como clave
The Economist resalta que Cuba no tiene los recursos atractivos para la Administración Trump que sí tiene Venezuela y recuerda que, a diferencia de lo sucedido en Caracas, el propio Marco Rubio ha dicho al propio Senado estadounidense que, aunque a su Gobierno le encantaría “ver un cambio de régimen” en la isla, “eso no significa que vayamos a hacer un cambio”.
Su apuesta hasta ahora es que la crisis y la escasez de combustible lleven a La Habana a negociar, algo que por el momento el Gobierno cubano niega que haya sucedido, al tiempo que ha trazado como línea roja de una posible negociación el mantenimiento del sistema socialista.
Ante esta postura, Washington parece estar ensayando un cambio de tono. Este fin de semana, durante una entrevista con Bloomberg, el propio Rubio apuntó a una apertura económica como “una posible vía para avanzar” en medio de las crecientes tensiones entre ambos países.
“Creo que, sin duda, su disposición a empezar a abrirse en este sentido es una posible vía para avanzar”, aseguró al ser preguntado si existía algún tipo de salida para el Gobierno cubano en medio del actual cerco petrolero, al tiempo que recalcó que “el problema fundamental de Cuba es que no tiene economía”.
Marco Rubio sobre Cuba: “Abrir” la economía es “una posible vía para avanzar”
El político cubanoamericano evitó hacer mención del impacto en la isla de las sanciones de EE.UU. y cargó contra las autoridades cubanas, de las que dijo que “no saben cómo salir de esta situación” y a las que acusó de querer “controlarlo todo” y no dar participación a la ciudadanía.
“Prefieren estar al mando del país antes que permitir que prospere”, señaló.
A la par, Rubio recordó que EE.UU. ha estado proporcionando ayuda humanitaria “directamente” a la población cubana, específicamente a los damnificados del huracán Melissa, a través de la Iglesia Católica, y que su Gobierno anunció recientemente un aumento de esa asistencia, una decisión que La Habana calificó de “hipócrita” en medio de la actual presión estadounidense contra la isla.
“Eso es algo que estamos dispuestos a seguir explorando, pero obviamente no es una solución a largo plazo para los problemas de la isla”, refirió al respecto.










