Mientras el debate y la votación sobre el embargo en la Asamblea General de la ONU marcaban el escenario bilateral entre Cuba y EE.UU., un nuevo envío de ayuda humanitaria procedente del país norteamericano llegó a la provincia de Pinar del Río.
La diócesis pinareña recibió este martes un segundo cargamento de ayuda estadounidense destinado a familias en “extrema vulnerabilidad”, según informó la organización católica Cáritas Cuba.
Se trata de 700 kits de alimentos e igual cantidad de módulos de higiene, los cuales serán distribuidos por voluntarios de Cáritas en comunidades y zonas rurales de las parroquias de Guanajay y Bahía Honda, según detalló la entidad religiosa.
“Esta ayuda llegará de forma directa a los hogares más frágiles, llevando no solo el sustento material, sino también un mensaje de consuelo y fraternidad en estos tiempos desafiantes”, señaló.
Envíos previos a través de Cáritas
El anterior donativo para la diócesis de Pinar del Río había llegado el pasado 8 de octubre y tuvo como destinatario la parroquia de Candelaria y la comunidad de Quiebra Hacha, en Mariel, recordó un reporte de la agencia EFE.
Desde julio, cuando comenzó el arribo de los primeros cargamentos, su entrega se ha realizado en comunidades de las provincias centrales Villa Clara, Cienfuegos, Ciego de Ávila y Camagüey. Además, también han llegado dos envíos para la provincia de Matanzas.
Cáritas ha explicado que estos donativos forman parte de los 60 millones de dólares que la Iglesia católica cubana canaliza dentro del fondo de asistencia humanitaria de 100 millones, aprobado por la administración estadounidense como apoyo al pueblo de Cuba.
Con anterioridad, Washington destinó dos paquetes de ayuda —valorados en tres y seis millones de dólares respectivamente y también repartidos por la Iglesia católica— para auxiliar a damnificados por el huracán Melissa en el oriente de la isla.
Gobierno cubano afirma que no se opone a la ayuda de EE.UU. “siempre que beneficie al pueblo”
Ayuda y crisis
El Departamento de Estado de EE.UU. anunció en mayo una ayuda por valor de 100 millones de dólares en “asistencia humanitaria directa al pueblo cubano, la cual sería distribuida en coordinación con la Iglesia Católica y otras organizaciones humanitarias independientes y confiables”.
La llegada de los donativos tiene lugar en un momento de elevada confrontación verbal entre La Habana y Washington, considerado como el de mayor tensión de sus relaciones en décadas.
Esta situación tiene como contexto la profunda crisis económica que padece la isla desde hace seis años, agravada por la pandemia, las fallidas políticas nacionales y las sanciones estadounidenses, que en conjunto han provocado escasez de alimentos, combustible y medicinas, una inflación galopante, prolongados apagones y una creciente dolarización parcial, reseñó EFE.
A ello se ha sumado desde enero la política de “máxima presión” aplicada por Washington con un cerco petrolero y medidas secundarias a partir de mayo contra sectores vitales de la economía que han reforzado la crisis económica y energética en la isla.
En este contexto, las autoridades cubanas han dicho que no se oponen a la ayuda estadounidense, pero han cuestionado su politización por EE.UU. y han reiterado que la mejor ayuda a la población de la isla sería el levantamiento del embargo.










