Los Cerveceros de Milwaukee completaron la misión más importante de su historia este miércoles, al ganar su primera Serie Mundial de las Grandes Ligas (MLB, por sus siglas en inglés).
Lo hicieron en el Tropicana Field, casa de los Rays de Tampa Bay, a los que derrotaron con pizarra de 4-1 para cortar cualquier posibilidad de remontada.
El quinto duelo del pulso se decidió desde la lomita. El joven Jacob Misiorowski la ocupó durante 5.2 entradas sin permitir carreras, y aunque no se apuntó su acostumbrada cantidad de ponches, toleró apenas dos imparables a una ofensiva que fracasó a lo largo de toda la serie.
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— Milwaukee Brewers (@Brewers) October 29, 2026
Sus compañeros atacaron temprano con el novato Cooper Pratt a la cabeza. En la segunda entrada, su sencillo remolcó a Brice Turang y puso adelante a los visitantes.
Luego, en el sexto capítulo, Pratt añadió un elevado de sacrificio que llevó la ventaja a 4-0, para terminar el partido con dos hits y dos impulsadas. De cerrar el lazo se encargó el bullpen, con Trevor Megill sacando los últimos seis outs.
Los Rays evitaron la blanqueada en el noveno, gracias a dobles de Liam Hicks y Chandler Simpson, una reacción anecdótica que no pudo evitar el desenlace de la Serie Mundial, que tuvo en el receptor venezolano William Contreras a su Jugador Más Valioso (MVP).

Cubanos del otro lado
Hasta el último choque de la puja se mantuvo la esperanza de que Yandy Díaz y Víctor Mesa Jr. se unieran a la armada de cubanos que hasta ahora puede presumir de un anillo de Serie Mundial.
Para el importante duelo, Yandy volvió a asumir el inicio de la alineación. A su vez, el mánager Kevin Cash repetía la apuesta de dejar en el banco a Mesa Jr., cuyo despliegue ofensivo había caído en picada desde que comenzó la postemporada.
Esta vez Díaz no pudo aportar en sus tres visitas al plato, aunque consiguió negociar un boleto. No obstante, volvió a quedar a deber desde el cajón de bateo.
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Por su parte, su más joven compañero recibió la oportunidad en la séptima entrada para batear como emergente por Ryan Vilade. Entonces había dos outs de la pizarra y un corredor en la antesala, pero el relevista Abner Uribe obligó al cubano a conectar un roletazo al cuadro que sirvió a los Cerveceros para conjurar la amenaza.
Con momentos puntuales para el recuerdo, la actuación de los cubanos a lo largo de la postemporada fue en descenso. Yandy fue uno de los pilares del equipo en la Serie de Campeonato, incluso fijando en seis el récord de extrabases para cubanos en esta instancia.
Mientras, Mesa Jr. acaparó no pocos titulares con el jonrón que sentenció la barrida sobre los Yankees de Nueva York en la serie divisional, pero ya en la discusión del título no pudo conectar y terminó perdiendo la titularidad.
Su mayor lustre lo logró en la defensa de la pradera derecha, desde donde dejó algunas jugadas trascendentales y la marca de cuatro asistencias.
Corona incontestable
La consagración en la Serie Mundial es la culminación de un año casi perfecto para la franquicia de Milwaukee, la mejor en el calendario regular con 103 victorias y balance de 11-2 en la postemporada.
Su cierre fue a todo gas: ganó 26 de sus últimos 31 juegos y su récord le dio la ventaja de local para comenzar los playoffs.
En la recta de octubre derrotó a los Padres de San Diego en cuatro juegos en la Serie Divisional. Luego barrió a los vigentes campeones Dodgers de Los Ángeles en la de Campeonato, para vengarse de los tres fracasos en postemporada ante el mismo rival en los últimos ocho años.
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Ya en la discusión del título, los Cerveceros ganaron cerradamente los dos primeros juegos a los Rays (3-2 y 5-4) y los aplastaron 10-1 en el tercero. Los de Tampa lograron evitar la barrida al imponerse en el cuarto por 4-3 en 12 entradas, pero no pudieron forzar el sexto desafío.
Desenlace histórico
Lo sucedido este miércoles rompió varias rachas. Los Cerveceros habían llegado antes a la Serie Mundial en 1958 y 1982 —como equipo de la Liga Americana, cuando perdieron ante San Luis—, sin conseguir el título.
Esta vez, además, lo lograron como representantes de la Nacional, y con una formación cuya nómina se mantiene bastante lejos del gasto de las principales franquicias del circuito.
Para Tampa Bay, el desenlace es amargo. Avanzó como el mejor equipo de la Americana y ganó la División Este para convertirse en el primer sembrado y ganar un pase directo a la Serie Divisional.
En esa instancia, barrieron a los Yankees en tres juegos y superaron después a los Guardianes de Cleveland en seis para desembarcar por tercera vez en una Serie Mundial en su historia, tras las adversas experiencias de 2008 y 2020.
Antes del Clásico de Otoño, Cerveceros y Rays eran dos de los cinco equipos activos sin título. Los de Tampa quedan ahora entre las cuatro formaciones sin títulos de la MLB, y entre los equipos que han fracasado en la misión —hasta ahora imposible— de revertir una desventaja de 0-3 en una Serie Mundial.
Para Milwaukee, la espera terminó. El capitán de los vencedores, Christian Yelich lo resumió con una frase: “La ciudad había esperado muchísimo tiempo, y ahora estaba lista para celebrar”.













