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Las exportaciones de productos petroleros de EEUU a Cuba alcanzaron en julio un volumen sin precedentes de 3,22 millones de barriles, cifra que multiplica en más de cuatro los envíos de junio y que, por sí sola, casi duplica todo el combustible exportado desde Estados Unidos a la isla durante los primeros seis meses de 2026.
Los datos, publicados por la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), muestran que en julio llegaron a Cuba 3,22 millones de barriles de productos petroleros, frente a los 778 mil barriles registrados en junio. En el primer semestre del año, el acumulado había sido de 1674 millones de barriles.
El salto se produce mientras el país se encuentra restringido al suministro de combustible debido a las medidas de Washington y a las dificultades para conseguir barcos de terceros países que transporten hidrocarburos hasta la isla. El gobierno cubano ha dicho que estas operaciones “no se realizan bajo las condiciones habituales del comercio internacional”.
La mayor parte de estas exportaciones correspondió al diésel: 2,654 millones de barriles, mientras que otros 554 mil fueron de gasolina.
Una cifra récord
Los lubricantes representaron 12 mil barriles y dos mil de otros derivados. El diésel, utilizado para el transporte, la maquinaria y los grupos electrógenos, concentró más del 82 % del volumen total.
El registro de julio supone además un cambio brusco respecto al comportamiento de los meses anteriores.
En marzo, EEUU exportó a Cuba 190 mil barriles; en abril, 210 mil; en mayo, 476 mil, y en junio la cifra ascendió a 778 mil. En julio, sin embargo, el volumen se elevó hasta 3,22 millones.
El crecimiento de las compras también se refleja en su valor económico. Según los datos aportados, las adquisiciones cubanas de combustibles y derivados estadounidenses alcanzaron 61,1 millones de dólares en julio, frente a 47,8 millones en junio, y acumularon 156,8 millones desde comienzos de año.
¿Y el bloqueo petrolero?
El incremento de los envíos contrasta con las declaraciones realizadas por el Gobierno cubano en las últimas semanas. Durante el estreno de su programa radial Criterio Compartido, el pasado 23 de septiembre, Miguel Díaz-Canel afirmó: “Hace nueve meses que no entra un barco de combustible”, y vinculó esa situación con las dificultades que atraviesan la economía y los servicios públicos.
La afirmación refiere el ingreso de barcos de combustible bajo las condiciones de suministro que Cuba venía utilizando, pero los datos estadounidenses muestran que durante 2026 han entrado crecientes volúmenes de productos petroleros procedentes de EE. UU.
A pesar de ello, el bloqueo petrolero mantiene un impacto humanitario en sectores como la salud, la educación y el transporte, algo que han denunciado organizaciones y líderes internacionales. La diferencia entre ambas realidades está relacionada con la forma en que se realizan actualmente esas operaciones.
El ministro cubano de Comercio Exterior, Óscar Pérez-Oliva, explicó esta semana a Reuters que Estados Unidos “ha impuesto, prácticamente de facto, un bloqueo naval sobre Cuba en materia de combustible”.
Según el funcionario, los suministradores tradicionales que abastecían al país dejaron de hacerlo ante las nuevas condiciones. Las restricciones han generado dificultades para encontrar barcos dispuestos a transportar combustible hasta la isla, según el funcionario.

Compañías autorizadas a exportar combustible
Al mismo tiempo, el Gobierno cubano reconoce que algunas compañías estadounidenses han recibido autorización para vender combustible a Cuba. Pérez-Oliva calificó esas autorizaciones de “manera restrictiva y, yo diría, ilícita e irregular”, y sostuvo que las operaciones no se realizan bajo las condiciones habituales del comercio internacional.
Una de las consecuencias, según su explicación, es que el combustible llega mediante mecanismos de suministro que considera “altamente costosos, poco eficientes y que encarecen directamente la economía cubana”.
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“Sencillamente, un país como Cuba, por sus dimensiones, no puede funcionar adecuadamente con un suministro de combustible basado en isocontenedores, que es lo que está ocurriendo hoy”, sentenció.
El funcionario precisó que actualmente se reciben “cantidades muy limitadas de combustible en isocontenedores y a altos precios”, tanto por la forma en que se adquiere como por las condiciones del mercado. Según su explicación, al tratarse de un producto escaso y difícil de adquirir, los proveedores pueden elevar los precios.











