El Gobierno de Costa Rica anunció este miércoles el cierre de su embajada en La Habana y expresó su “profunda preocupación” por el deterioro sostenido de los derechos humanos en la isla, así como por el incremento de actos de represión contra ciudadanos, activistas y opositores, según informó la agencia EFE.
El canciller costarricense, Arnoldo André Tinoco, explicó en conferencia de prensa que la decisión incluye también solicitar a la Cancillería cubana el retiro de su personal diplomático acreditado en San José, manteniendo únicamente la representación consular.
“Hemos tomado la decisión de proceder con el cierre de la embajada de Costa Rica en la República de Cuba. (…) En el marco de esta decisión, se le solicita al Gobierno de Cuba proceder de manera recíproca”, declaró André, citado por EFE.
De acuerdo con el funcionario, la embajada en La Habana no cuenta con personal diplomático desde el pasado 5 de febrero, y el cierre constituye una “señal firme de preocupación” y una invitación a que se produzcan cambios que permitan restablecer las condiciones necesarias para una eventual normalización de las relaciones diplomáticas plenas.
Por su parte, el presidente costarricense, Rodrigo Chaves, fue más allá al afirmar que su Gobierno “no reconoce la legitimidad del régimen comunista de Cuba”, al que acusó de mantener condiciones de vida “indignas” para la población. Además, indicó que los servicios consulares para ciudadanos cubanos se atenderán desde Panamá.
El canciller André subrayó que la medida responde al “agravamiento significativo” de las restricciones a las libertades fundamentales en la isla, incluyendo limitaciones a la libertad de expresión, asociación y manifestación pacífica. Asimismo, señaló que el deterioro de las condiciones de vida —marcado por la escasez de alimentos, medicamentos y servicios básicos— ha generado un contexto humanitario “cada vez más complejo”.
Según el Gobierno costarricense, estas condiciones hacen “prácticamente imposible” nombrar y mantener personal diplomático en La Habana para ejercer sus funciones adecuadamente.
La decisión marca un nuevo punto de tensión en las relaciones entre ambos países y se produce en un contexto regional en el que la situación política, económica y social de Cuba continúa generando reacciones y posicionamientos diversos en América Latina.
En respuesta, el Gobierno de Cuba rechazó la decisión y la calificó como “unilateral”, al tiempo que aseguró que el cierre de la embajada costarricense en La Habana se produjo “bajo presión” de Estados Unidos, según reportó la agencia EFE. La Habana también cuestionó la solicitud de retirar su personal diplomático en San José, en lo que consideró una medida que responde a intereses externos más que a la relación bilateral entre ambos países.
EFE/OnCuba










