En lo que va de año, el sector privado cubano ha importado cerca de 30 mil barriles de combustible desde Estados Unidos, en una tendencia al alza desde febrero que contrasta con el cerco petrolero a la isla por la Administración Trump.
Los envíos comenzaron a fluir a inicios del mes pasado y han aumentado de forma progresiva semana a semana, con cargamentos transportados principalmente en isotanques a bordo de buques portacontenedores.
Según un reporte de la agencia Reuters, hasta el momento, unos 200 de estos contenedores, con capacidad de más de 21 mil litros cada uno, han sido descargados en la isla, en su mayoría a través del puerto del Mariel.
🇺🇸🇨🇺⚡️ — Reuters: The U.S. sent ~30,000 barrels of fuel to Cuba’s private sector in 2026.
➡️ The policy supports private businesses while maintaining pressure on the government.
➡️ Though limited, it is helping some firms restart operations. pic.twitter.com/EMcx9DSVqO
— Geopolitia (@_geopolitic_) March 25, 2026
El combustible, mayoritariamente diésel, ha sido destinado a pequeñas y medianas empresas privadas, incluidas panaderías, distribuidores de alimentos y plataformas de comercio electrónico.
Estos suministros han permitido a algunos negocios retomar operaciones tras semanas de paralización por la aguda crisis energética que afronta el país.
El incremento ocurre en paralelo a una política más amplia de Washington que restringe el acceso del Estado cubano a fuentes de suministro. Desde enero, las sanciones han limitado el flujo de crudo hacia la isla, especialmente tras la interrupción de envíos desde Venezuela y la presión sobre otros proveedores.
A pesar del aumento, el volumen sigue siendo marginal frente a la demanda. Antes de la actual crisis, el país requería alrededor de 100 mil barriles diarios para sostener su sistema eléctrico y el transporte. En ese contexto, los envíos al sector privado representan solo una fracción del consumo total.
La política estadounidense establece que el combustible no puede ser revendido ni transferido a entidades estatales, en lo que las autorizaciones dependen del cumplimiento estricto de estas condiciones, bajo supervisión de las autoridades regulatorias.
El flujo creciente de combustible introduce una diferenciación en el acceso a recursos energéticos dentro de la economía cubana, en un momento en que la escasez continúa afectando la generación eléctrica, el transporte público y otros sectores clave.
Puerta abierta a la compra de combustible
Tras el anuncio del viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga, que abrió la puerta a la compra de combustibles en el mercado internacional en medio del bloqueo petrolero de Estados Unidos, varias mipymes activaron sus gestiones a partir de los requisitos para iniciar las importaciones.
El sector privado en Cuba ya comenzó a importar combustible a la isla: una bocanada de aire
Las mipymes están usando isotanques para estas importaciones, un tipo de contenedor cisterna de acero inoxidable con capacidad para transportar de manera segura decenas de miles de litros de combustible.
Una búsqueda rápida en redes sociales y reportes de prensa muestran ofertas para importar 25 mil litros de diésel y gasolina por entre 73 y 86 mil dólares, cifras inalcanzables para la mayoría de los emprendimientos cubanos.
La presión de EEUU está paralizando progresivamente la economía cubana, que se encontraba ya en su peor crisis en décadas, cuando tan solo en los últimos cinco años ha perdido un 15 % de su PIB y más de un 20 % de su población.











