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Cuba no aprecia avances hacia un diálogo serio con la Administración de Donald Trump, pese a los últimos contactos entre Washington y La Habana, y denuncia que las restricciones estadounidenses al suministro de petróleo a la isla constituyen un “castigo colectivo” contra su población.
“Hemos tenido un grupo de contactos, pero realmente no vemos un progreso hacia un diálogo serio, que es lo que está en nuestra voluntad realizar”, explica en una entrevista con EFE la segunda jefa de misión de la Embajada de Cuba en Estados Unidos, Tanieris Diéguez.
Desde la captura de Nicolás Maduro en enero en Venezuela, principal suministrador de petróleo de la isla, el Gobierno de Trump ha impuesto restricciones al suministro energético que han agravado la crisis económica cubana.
En marzo, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó la existencia de conversaciones con el Gobierno estadounidense, que desde entonces ha presionado para conseguir cambios políticos y económicos en la isla.
“No ponemos precondiciones ni tampoco queremos que nos pongan precondiciones”, afirma Diéguez, quien sostiene que Cuba está dispuesta a conversar sobre cualquier asunto, siempre que exista respeto mutuo y no se cuestione su soberanía ni su orden constitucional.
Preguntada por las amenazas de una posible intervención militar estadounidense como la ocurrida en Caracas, la diplomática afirma que La Habana se toma “en serio cualquier declaración que haga cualquier autoridad de este país, porque es la potencia militar, nuclear y económica más importante del mundo”.
“Ahora bien, nosotros sabemos lo que es y lo que cuesta ser independiente. Por lo tanto, defendemos nuestra independencia y nuestra soberanía como máxima prioridad, y nuestro pueblo no dejará nunca que eso sea soslayado o sometido bajo ningún concepto”, agrega.

Un “castigo colectivo”
La diplomática denuncia que las restricciones petroleras tienen consecuencias directas sobre la población y califica sus efectos de “crueles” e “inhumanos”, al advertir de que la falta de combustible y los apagones afectan a la atención hospitalaria y a las intervenciones quirúrgicas.
“Eso es un castigo colectivo, es contrario totalmente al derecho internacional y daña directamente al pueblo cubano”, sostiene.
Según sus cifras, la mortalidad infantil ha aumentado hasta nueve fallecimientos por cada mil nacidos vivos, mientras que 96.500 personas esperan una operación y 32.000 embarazadas, una ecografía.
La representante cubana rechaza también las críticas de Washington a la gestión económica de la isla y defiende los esfuerzos del Gobierno para priorizar los recursos disponibles.
“Si ese Gobierno no supiera gestionar, ¿cómo podríamos haber aguantado más de diez meses sin combustible? No es ineptitud, sino que realmente hemos podido poner nuestros escasos recursos a trabajar gracias a nuestra organización”, apunta.
Cuba “no se siente sola”
La diplomática expresa asimismo su confianza en que la comunidad internacional volverá a respaldar el levantamiento del embargo estadounidense en la votación anual de Naciones Unidas que se celebra cada octubre, pese a las presiones que, según denuncia, reciben algunos países.
“Cuba no se siente sola. Nosotros hemos recibido el apoyo de la inmensa mayoría de la comunidad internacional”, afirma, al recordar que durante más de tres décadas las votaciones contra el embargo han arrojado mayorías abrumadoras.
“Este año no va a ser diferente a pesar de las presiones que están recibiendo los países”, sostiene, convencida de que el resto del mundo “entiende que el bloqueo es injusto y cruel”.
La representante cubana asegura también que las restricciones perjudican a los propios estadounidenses al impedirles acceder a avances de la industria biofarmacéutica de la isla, incluidos algunos tratamientos innovadores.
A su juicio, una relación normal entre ambos países es posible pese a sus diferencias históricas, siempre que exista voluntad política y respeto mutuo. “Cuba se merece vivir en paz”, concluye. EFE












