El presidente Miguel Díaz-Canel sostuvo este martes que las reformas económicas y sociales impulsadas por su Gobierno permanecen abiertas a ajustes y nuevas propuestas.
“Nosotros no tenemos una discusión agotada; a lo mejor alguien nos propone algo superior a lo que hemos llegado”, afirmó durante una reunión del Consejo de Ministros en la que se definió la hoja de ruta para ejecutar las 176 medidas aprobadas recientemente.
En medio de un creciente malestar de los cubanos por el impacto de la crisis —visible tanto en las redes sociales como en los cacerolazos y protestas a lo largo del país—, el mandatario insistió en que la participación ciudadana será determinante para el éxito de las reformas.
“No vamos a lograr implementar bien las transformaciones si no participa la población”, señaló, al tiempo que llamó a las autoridades y funcionarios de la isla a explicar cada una de las decisiones y escuchar nuevas propuestas cuando sea necesario.
“Desatar las fuerzas productivas”
En la cuerda de declaraciones anteriores, Díaz-Canel sostuvo que el objetivo central de las reformas es “desatar las fuerzas productivas” para generar riqueza y distribuirla “con justicia social”. También defendió la necesidad de establecer reglas claras tanto para el sector estatal como para el privado, y fortalecer la seguridad jurídica durante el proceso de implementación.
En su intervención ante el Consejo de Ministros, afirmó que las transformaciones buscan garantizar la continuidad del modelo económico cubano y consideró prioritario colocar en igualdad de condiciones a los distintos actores económicos que participan en la economía nacional.
Durante la reunión, el primer ministro, Manuel Marrero, presentó el cronograma de aplicación de las medidas. Entre las primeras acciones previstas figuran la ampliación de facultades para la empresa estatal, la descentralización de la aprobación de precios mayoristas y minoristas, mayores atribuciones para los gobiernos provinciales en la creación o liquidación de empresas estatales y una mayor autonomía para definir el destino de las utilidades y las escalas salariales.
Respecto al sector no estatal, Marrero anunció que se agilizará la aprobación de las mipymes y cooperativas no agropecuarias pendientes, se reducirán los trámites para crear nuevos negocios y se permitirá que una persona natural pueda ser titular de más de una empresa privada y contratar a más de 100 trabajadores.
Asimismo, el Ejecutivo prevé ampliar las formas societarias permitidas y reducir el listado de actividades prohibidas para este sector.
En el ámbito agropecuario, el Gobierno priorizará modificaciones relacionadas con el uso y la gestión de la tierra, además de una mayor flexibilización de los mecanismos de comercialización de la producción.
Un “pragmatismo súbito” pone al sector privado en el centro de las reformas económicas en Cuba
Un ejercicio “soberano”
Días atrás, el presidente cubano negó que el paquete de reformas económicas recién aprobadas en la isla sea una reacción a las presiones de EE.UU., y afirmó que se trata de un ejercicio “soberano” del país.
“No estamos haciéndolo por las presiones de los yankis, sino porque hemos llegado a un momento de madurez, de reflexión”, subrayó Díaz-Canel en el discurso que cerró la sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional donde se aprobaron las medidas, a las que el Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) dio luz verde un día antes.
El mandatario sostuvo que “Cuba decide sin más permiso que el de su pueblo” y “diseña y propone soberanamente los cambios que necesita”.
Tales afirmaciones parecieron responder a quienes, tanto dentro como fuera de la isla, han señalado que las reformas —que incluyen no pocas medidas pospuestas o rebatidas por el Gobierno durante años— buscan contentar a Washington, en medio de una intensa presión estadounidense y negociaciones hasta ahora inciertas.
No obstante, la Administración Trump desestimó las transformaciones anunciadas, al considerar que son “modestas, llegan con gran retraso y, en última instancia, no garantizan cambios sustanciales”, tanto en lo económico como en lo político, algo que también señalan expertos independientes, opositores al Gobierno cubano y también parte de la ciudadanía.











