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Una ingeniera informática, una jurista y una diseñadora se han enfrascado en echar a andar el que quizás sea el primer proyecto de su tipo en Cuba: una plataforma que busca conectar a personas en busca de empleo con empleadores potenciales, algo así como una red social del mundo laboral. “Ayudamos a personas a encontrar el trabajo ideal y a empresas a encontrar el talento que impulsa su crecimiento en La Habana”, se puede leer en el home de la plataforma, hospedada actualmente en GitHub Pages y a punto de lanzarse oficialmente.
Como muchas ideas innovadoras, “Mi Pincha” nació de la identificación de una pieza en falta. “La idea surgió por una necesidad, una queja. Yo tenía muchos contactos en el sector de la gastronomía y muchas personas me llamaban para encontrar trabajo, o algunos dueños de negocio me contactaban para que les recomendara personal para sus empresas o emprendimientos”, cuenta a OnCuba Yoannia Isde, ingeniera informática obsesionada con el legado de Steve Jobs. “Era mi visionario tecnológico favorito. Yo tenía Blackberry en la universidad; daba cualquier cosa por cambiarlo por un iPhone”, recuerda entre risas.
La misma Yoannia ha vivido en carne propia las dificultades de encontrar trabajo en los tiempos que corren, sobre todo en Cuba. Hasta que tuvo la idea de crear la plataforma —el proyecto que por estos meses ocupa la mayor parte de su tiempo y energía, algo que comparte con el cuidado de su hijo y su segundo embarazo—, la cienfueguera trabajó durante 15 años en el sector comercial del arte, hasta que durante la pandemia le tocó reinventarse y abrió su propia tienda: un negocio de bisutería y accesorios. En algún momento decidió volver a la programación, su área de formación, que hoy le permite poner en marcha su proyecto más ambicioso: “Mi Pincha”.

“Lo hablé con un amigo informático de la universidad y él me dijo un día: ‘puedes hacer una agencia, tú tienes una lista de todas las personas del sector, tienes sus contactos, y haces una especie de bolsa de empleo’. Así nació la idea. Luego le dije a ese mismo amigo: ‘bueno, tú eres un excelente programador, ¿por qué no pensamos en resolver este problema con las herramientas que aprendimos y que sea algo más grande?’. Él no quiso arriesgarse o trabajar en la idea y se quedó ahí”.
Pasaron meses hasta que su camino y el de Daniela Sera, diseñadora graduada del ISDi, se cruzaron por azar. Se hicieron amigas y, a esa afinidad compartida, se sumó también Helisa Rodríguez, para quien la transición profesional también es bastante familiar: tras graduarse como secretaria judicial y ejercer como penalista, decidió dar un giro profesional radical y migrar de área al matricularse en la Licenciatura en Bioanálisis Clínico, de la cual cursa hoy el tercer año.
“Yo mantenía la idea guardada como en una incubadora: sabía lo que quería lograr, pero necesitaba un equipo de trabajo. Daniela dijo que estaba aburrida profesionalmente, que tenía que terminar su servicio social y que eso no la estimulaba en nada, y Helisa estaba en el mismo mood. Les dije: ‘¿y si hacemos una plataforma en la que ayudemos a las personas en Cuba a encontrar y a ofertar trabajo de forma gratuita? ¿Y si hacemos una red social laboral ajustada al escenario cubano?’. A ellas les fascinó la idea de resolver esta problemática y nos dispusimos a diseñar la plataforma”, rememora con entusiasmo Yoannia.

La parte del diseño y la identidad de la marca quedó a cargo de Daniela, mientras Helisa se enfocó en la ingeniería de software a partir del levantamiento de requisitos para completar toda la información que necesitaban para lanzar la web. Contrataron a un programador y pusieron manos a la obra, en un proceso que incluyó el registro de la marca en la Oficina Cubana de la Propiedad Industrial.
Pero no todo han sido flores. “Hemos tenido inconvenientes con la conexión, con las tecnologías, con el problema eléctrico. Esto, por supuesto, nos ha generado estrés y cansancio, pero siempre con fe en poder crear algo para que todos tengan una solución al alcance de la mano”.
En medio de la peor crisis que ha atravesado Cuba en décadas —que algunos expertos incluso se atreven a situar por encima del histórico Período Especial—, estas tres mujeres apuestan todas sus energías y recursos, pero más que eso, sus esperanzas y, tal vez, una garantía de futuro en Cuba, por empezar de cero un proyecto que todavía tendrá que recorrer un camino antes de ser rentable.
“Actualmente se sostiene con esfuerzo personal y colaboración voluntaria. Hemos optimizado costos para mantenerlo accesible sin depender de grandes inversiones”, contaron. “Estamos en fase de crecimiento, pero exploramos modelos de monetización como servicios premium para empresas o publicidad responsable. La prioridad sigue siendo consolidar la comunidad”.
Una solución confiable para un problema sistémico
El estado actual de la economía cubana y la inestabilidad que hace que muchos ni siquiera se atrevan a pensar en emprender en la isla ha generado un problema de fondo en el que Yoannia, Helisa y Daniela están volcadas, si no en solucionar, al menos en contribuir a atenuar.
“La demanda de oportunidades formales supera ampliamente a una oferta limitada y desorganizada, lo que obliga a muchos a depender de redes personales y restringe el acceso incluso a profesionales capacitados”, advierten las fundadoras de “Mi Pincha”, quienes conocen en primera persona cuán ardua y tortuosa puede llegar a ser la tarea de encontrar oportunidades en el mercado.
“Nuestra propia experiencia buscando empleo en redes informales y poco creíbles reforzó la convicción de que hacía falta una solución organizada y accesible. Confiamos en que la alta demanda de trabajo es permanente y que siempre existirán personas en busca de oportunidades laborales, lo que nos dio la seguridad de que la plataforma tendría un uso real y sostenido”, apuntan.

Luego de validar la plataforma con sus redes más cercanas —que incluyeron estudiantes, profesionales y pequeños negocios—, entendieron que el primer paso, tras registrar la marca, tenía que ser ofrecer un servicio gratuito y confiable. Lo que les hizo estar seguras de que la idea podía trascender sus círculos cercanos fue justamente la magnitud del problema.
“No era solo en nuestro círculo cercano: miles de personas enfrentaban las mismas dificultades. Entendimos que una solución digital podía trascender lo personal y convertirse en una herramienta colectiva”.
Pero lo que las hizo dar el salto de la idea al emprendimiento fue la indagación constante de personas conocidas desempleadas en busca de ofertas de trabajo.
“Mucha gente empezó a acercarse o escribirnos diariamente para preguntar si teníamos ofertas de trabajo o conocíamos empleadores que buscaran personal. Ese impacto tangible nos mostró que la necesidad era colectiva y no solo personal, y nos impulsó a darle al proyecto una visión de crecimiento y sostenibilidad como un emprendimiento formal entre nosotras tres”, cuentan.
El camino que recién empieza
A pocos días de su lanzamiento, estas tres emprendedoras ya han consolidado lo que en algún momento fue solo el germen abstracto de una posible solución al problema al que ellas y muchos cubanos en la isla se enfrentan.
“No es solo un tablón de anuncios, sino una red social laboral que centraliza en un solo lugar las oportunidades de empleo y las necesidades de contratación, evitando la dispersión en redes como Facebook o WhatsApp. Permite búsquedas organizadas y específicas por profesión, ubicación o tipo de trabajo, y ofrece la posibilidad de que tanto empresas como trabajadores publiquen, aumentando la visibilidad de negocios y emprendedores. Además, genera confianza y transparencia gracias a perfiles e información estructurada, y facilita la conexión eficiente entre oferta y demanda mediante procesos automatizados. Todo ello está pensado para la realidad cubana, adaptándose a las limitaciones locales y comenzando por La Habana, con el objetivo de transformar la manera en que se busca y se accede al empleo en el país”.
El mayor reto ahora está en visibilizar la plataforma, que la gente la conozca y se convierta en una herramienta accesible para el cubano promedio. “Priorizamos un diseño sencillo, móvil y ligero, capaz de funcionar con conexiones limitadas. Además, utilizamos un lenguaje cercano y popular que permite que cualquier persona se sienta incluida y representada”, enfatizaron.
Las ambiciones de Yoannia, Helisa y Daniela ponen la mira en la idea de que “Mi Pincha” se convierta eventualmente en la principal red laboral del país, pero también aspiran a convertirla en una interfaz de empleo transnacional. “Queremos tener alcance internacional, capaz de conectar talento cubano con oportunidades globales y ofrecer servicios de formación profesional”. Para lograrlo, no solo la voluntad y la persistencia que ellas puedan aportar será necesario. “Mayor acceso a internet estable, apoyo institucional para emprendimientos digitales y un marco económico que incentive la innovación” es todo lo que necesitan para seguir a flote.













