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“El costo de la inacción recaería sobre toda una generación”, afirmó Anne Lemaistre, Directora de la Oficina Regional de la UNESCO en La Habana, al realizar este martes un llamado a la acción y la solidaridad internacional para proteger la continuidad educativa de niñas, niños y adolescentes en Cuba, ante la crisis que sufre la isla.
“Instamos a los socios internacionales a movilizar financiamiento flexible, rápido y sostenido para asegurar que cada niña, niño y adolescente en Cuba pueda seguir aprendiendo de manera segura hoy y en los meses por venir”, concluye el comunicado dado a conocer por Lemaistre en conferencia de prensa ofrecida en la sede de la UNESCO en La Habana.
La funcionaria aseguró que el bloqueo petrolero al que se somete actualmente al país “pone una presión adicional sobre el sector educativo”, y enumeró problemáticas concretas en las que se visualiza esa afectación del proceso docente.
“Carencias de papel, materias primas que limitan la impresión de cuadernos y libros de texto, limitaciones a las importaciones que dificultan la renovación de mobiliario, equipamiento e infraestructura, sin olvidar los servicios de alimentos escolar”, son algunas de las áreas en las que se hace palpable el impacto de la crisis en Cuba.
“Las escuelas ofrecen seguridad, estructura, estabilidad socioemocional, alimentación y acceso a servicios complementarios indispensables en situaciones de emergencia”, recordó Lemaistre en el llamado.
Acciones concretas
La UNESCO además ofreció datos sobre la labor que realiza actualmente en conjunto con el Ministerio de Educación de Cuba, y los objetivos que pretende alcanzar con la movilización de la ayuda internacional en torno al sector educativo.
El país cuenta actualmente con 9500 centros educativos, y se pretende lograr el acceso a energía sostenible en la mitad de ellos; el acceso a huertos y prácticas de educación nutricional en un 50% de las entidades y ofrecer incentivos no financieros a docentes y estudiantes más afectados.
Dichas acciones resultan esenciales en medio de un contexto nacional en el que han tenido que tomarse medidas que afectan el funcionamiento regular de las escuelas en Cuba, afectando a más de un millón de estudiantes, asegura la UNESCO.
Cira Piñeiro, viceministra de Educación cubana, dijo a OnCuba que las decisiones han sido tomadas de manera particular en cada lugar del país, “con el principio de mantener la mayor presencialidad posible por la importancia y el impacto que tiene en lo social que niños, adolescentes y jóvenes se mantengan en la institución educativa bajo la influencia educativa de la escuela”.

“Estamos diseñando varios escenarios y estamos buscando cómo mantenemos la doble sesión, cómo buscamos alternativas de cocción para que se les pueda dar el servicio de alimentación a los estudiantes, en qué momento tendremos que llegar a dar solo una sesión de clase y cómo reorganizamos la fuerza docente que, por los impactos que tienen tanto el transporte escolar como el transporte público, no puede llegar”, nos explica Piñeiro.
La crisis de estos días acrecienta otras situaciones complejas que ya enfrentaba el sector educativo como la falta de personal docente para cubrir toda la demanda. Según la viceministra, esta es una problemática de ciertas zonas del país, y resalta que “la zona oriental tiene una cobertura muy satisfactoria”.
“Es más fácil, por supuesto, a esas instituciones que cuentan con todo el colectivo poder tomar alternativas que allí donde ya la cobertura docente está impactada y después tienes varios profesores que no pueden llegar porque no viven cerca de la escuela, las alternativas tienen que ser mayores”, recalca.
El MINED implementa programas como Educando por Amor, en el que estudiantes universitarios brindan servicio educativo en escuelas cercanas a sus viviendas, y continúa habilitada la posibilidad de inserción a labores docentes de profesionales con nivel universitario que puedan impartir asignaturas afines a su formación.
Labor conjunta en tiempos de desastre
El trabajo de la UNESCO junto al Ministerio de Educación en momentos de situaciones complejas para el país no es novedoso. Puntualmente, durante los dos últimos años, el paso por el país de fenómenos naturales como los huracanes Oscar, Rafael y Melisa, así como los sismos en la provincia de Granma, han propiciado el apoyo de la entidad internacional.
Durante los primeros días de febrero se realizó la ruta “Reconstruir la esperanza”, que llegó a centros educativos dañados por Melisa de los municipios Juguaní, Cauto Cristo, Río Cauto, Guamá, Tercer Frente y Palma Soriano en las provincias de Granma y Santiago de Cuba.
“Hemos tenido el objetivo de llegar a los sitios de más difícil acceso y donde no habían recibido todavía ninguna asistencia”, aseguró Lemaistre, al presentar en el propio encuentro con la prensa los resultados de este programa.
La experiencia ya había sido probada el pasado año con un recorrido que llegó a centros afectados por los huracanes Óscar y Rafael y los sismos que en 2024 causaron daños en el oriente de la isla.
En ese minuto, el Ministerio de Educación reportaba 876 centros educativos con afectaciones de diversas escalas, 500 de ellos hoy todavía necesitan apoyo para su completa recuperación.
Más de 10 mil estudiantes y mil docentes en 41 escuelas han sido impactados por estas acciones UNESCO-MINED, que mantienen el concepto de realizar una intervención integral que combina diferentes dimensiones que van desde el apoyo socioemocional a la donación de materiales educativos, deportivos y recreativos.
La ruta presta especial atención a brindar soporte socioemocional y brindar formación a los docentes para brindar el acompañamiento futuro a sus estudiantes, atendiendo a los traumas que dejan estos daños en la vida general de las familias.
La UNESCO detalla que, como resultado de los eventos naturales, “más de 2 mil escuelas requieren apoyo urgente en el país, y se estima un déficit de 26 mil docentes, con efectos en la calidad y la cobertura educativa en los distintos niveles”.
“La UNESCO subraya que la educación es un derecho humano fundamental y, en contextos de emergencias, un factor de protección, estabilidad y esperanza”.











