El musical Buena Vista Social Club llegará el próximo 12 de noviembre a Ciudad de México para ofrecer su primera temporada internacional fuera de EE.UU., tras su éxito en Broadway, reportó este miércoles la agencia española EFE.
La producción se presentará en el Teatro de los Insurgentes en una apuesta que busca celebrar el histórico “amor de ida y vuelta que siempre ha habido entre Cuba y México”, destacó la productora y directora teatral Julieta González.
La puesta en escena, galardonada en los premios Tony de EE.UU., relata la historia de la grabación del mítico álbum de son cubano que obtuvo el premio Grammy en 1998 en la categoría de Mejor Interpretación Latina Tropical.
Con ello, rinde homenaje al legado de leyendas de la música cubana como Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Rubén González, Eliades Ochoa, Manuel Guajiro Mirabal y Omara Portuondo.
Adaptada al público local
Esta nueva apuesta escénica busca enriquecer la memoria del son tradicional a través de la interpretación interactiva y la adaptación cultural al público local.
“Yo como mexicano-cubano puedo aportar mucho de mi cultura mexicana a esta obra cubana; la música habla sola”, explicó el actor Víctor Barona, quien encarna al orquestador Juan de Marcos y valoró el hermanamiento de ambas culturas.
La elección de la capital mexicana por encima de otros grandes escenarios como Londres o Madrid como primera sede en español fuera del circuito neoyorquino responde a la alianza histórica entre ambas sociedades y a la solidez de la infraestructura teatral mexicana.
“Tuvimos la fortuna de que ellos querían arrancar una producción internacional en español y nos dieron la oportunidad a nosotros de ser los primeros en tenerla por esta relación ancestral que tenemos con el pueblo cubano”, subrayó a EFE la productora Julieta González.
Broadway vibra a través de la historia y la música del Buena Vista Social Club
El montaje ofrece además un recorrido pedagógico por la raíz de los ritmos caribeños que moldearon la escena musical contemporánea a nivel internacional.
“La aportación que estos músicos de Buena Vista Social Club imprimieron en lo que hoy conocemos como jazz, merengue, cumbia, bachata o reggaetón es innegable”, afirmó el actor Héctor Sandarti, quien calificó la obra como un acto para “reivindicar la música cubana, la original, la auténtica, la tradicional”.
Más allá del homenaje sonoro, la historia profundiza en la vigencia del arte y en la perseverancia de las pasiones humanas de los protagonistas sin importar el paso de los años.
“Los sueños no tienen fecha de caducidad; si tú continúas con tu disciplina y preparándote musicalmente, la puerta se abre y no importa la edad, por eso esta historia enciende los motores de la gente para vivir”, enfatizó la actriz Florencia Gerardo.
El estreno en Broadway
En febrero de 2025, la escena teatral de Nueva York se renovó con el estreno del musical “Buena Vista Social Club” en el Gerald Schoenfeld Theatre. Las funciones comenzaron el 21 de febrero, aunque la apertura oficial se realizó el 19 de marzo de ese propio año.
Inspirado en la historia real de la legendaria banda cubana y su álbum homónimo, el espectáculo intenta transportar al público a La Habana de fines de los años 90, cuando hacía furor la música tradicional cubana interpretada por el BSC, según resaltan las reseñas de prensa.
Para ese entonces, el grupo de músicos veteranos, algunos rescatados de su retiro por el músico y productor cubano Juan de Marcos González, y puestos a grabar a instancias del guitarrista estadounidense Ry Cooder, había sido reconocido con un Grammy en 1998.
El documental de Wenders y un encuentro con el Papa
Por su parte, el documental Buena Vista Social Club (1999), dirigido por Wim Wenders, es una obra que trascendió el registro musical para convertirse en una celebración de la memoria, la identidad y la cultura popular cubana.
A partir del encuentro entre el guitarrista estadounidense Ry Cooder y veteranos músicos de la isla como Compay Segundo, Ibrahim Ferrer y Rubén González, la película rescata del olvido a una generación de artistas cuya obra había permanecido durante décadas en la sombra.
Con una puesta en escena sobria y emotiva, Wenders combinó actuaciones musicales con retratos íntimos de sus protagonistas, mostrando cómo la música puede preservar la dignidad, la historia y los afectos de un pueblo.
El documental se convirtió en un éxito internacional y contribuyó decisivamente al redescubrimiento mundial del son cubano.
El clímax de la fama
Tras el éxito mundial del disco Buena Vista Social Club (1997) y del documental de Wim Wenders, —nominado al Premio Óscar al Mejor Largometraje Documental en el año 2000—, los veteranos músicos cubanos emprendieron una serie de giras internacionales que consolidaron su fama.
El periplo los llevó a escenarios de Europa, Asia y América, con actuaciones memorables en Ámsterdam, Tokio y en el Carnegie Hall de Nueva York, donde fueron recibidos con entusiasmo por el público y la crítica como grandes embajadores de la música tradicional cubana.
Entre sus figuras más emblemáticas destacó Compay Segundo, nombre artístico de Máximo Francisco Repilado Muñoz, autor de “Chan Chan”, cuya popularidad lo llevó incluso al Vaticano. Allí interpretó su música ante el papa Juan Pablo II, un encuentro que el propio artista evocó con emoción y orgullo como uno de los momentos más significativos de su carrera.
El fenómeno de Buena Vista Social Club trascendió con creces el ámbito discográfico para convertirse en uno de los mayores éxitos internacionales de la música y la cultura cubanas.
Publicado en 1997, el álbum homónimo vendió más de ocho millones de copias en todo el mundo y obtuvo un premio Grammy, además de acumular múltiples certificaciones de oro y platino en mercados tan diversos como EE.UU, Reino Unido, Canadá, Alemania, Suiza, Japón y Europa.













