La vigésima edición del Festival Internacional del Cine Pobre de Gibara (FICGIBARA) se celebrará finalmente del 14 al 18 de julio de 2026, tras un cambio de fecha motivado por la actual situación energética y de combustible en Cuba.
El Comité Organizador informó que la decisión busca garantizar las condiciones necesarias para el desarrollo del evento y preservar los estándares de calidad previstos para esta edición especial.
El festival, uno de los principales encuentros cinematográficos del país, había previsto inicialmente desarrollarse entre el 14 y el 18 de abril, según fuentes del propio evento.
El ajuste responde al contexto de limitaciones energéticas que enfrenta la isla, lo que impacta en la logística, el transporte y la capacidad operativa de actividades culturales de gran escala.
Los organizadores señalaron que la prioridad es asegurar una celebración a la altura de las expectativas tanto del público local como de los invitados nacionales e internacionales.
El FICGIBARA, fundado por el cineasta Humberto Solás, se ha consolidado como un espacio dedicado a la promoción de producciones de bajo presupuesto y al intercambio entre creadores.
La edición número 20 reviste un carácter simbólico, lo que ha llevado a extremar las precauciones organizativas ante el actual escenario.
De acuerdo con el comunicado del Comité Organizador, las obras en competencia y otros detalles de la programación oficial serán anunciados en las próximas semanas a través de los canales habituales del festival.
Las producciones seleccionadas optarán por los Premios Lucía, principales galardones del evento, además de reconocimientos colaterales.
Fundado en 2003, el Festival de Cine Pobre de Gibara se ha consolidado como una plataforma del cine alternativo en América Latina, al combinar proyecciones, debates teóricos, expresiones artísticas diversas y una activa participación comunitaria.
En los últimos meses, la crisis energética en Cuba ha tenido un impacto directo en la agenda cultural del país, obligando a suspender o posponer eventos de relevancia internacional.
Uno de los casos más visibles fue el aplazamiento del Festival del Habano 2026, previsto inicialmente para finales de febrero, cuya cancelación fue atribuida a la escasez de combustible y los apagones prolongados que afectan a la isla. En este caso, la decisión también respondió a la imposibilidad de garantizar las condiciones logísticas y de servicios que exige un evento de esa magnitud.











