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Dirigida por Jorge Perugorría, una de las figuras más reconocidas del cine cubano fuera de la isla desde el impacto mundial de Fresa y chocolate, la película llegó al público alemán dentro del evento Días de Cine, dedicado a la cinematografía latinoamericana, acompañada por la presencia de la actriz Mirtha Ibarra, guionista y protagonista de la historia.
La exhibición, que tuvo lugar en el cine ubicado en Schaumainkai 41, en la ciudad de Fráncfort del Meno, oeste de Alemania, confirma la capacidad del filme para conectar con públicos diversos a partir de una realidad muy cubana, pero no ajena en numerosos países: la lenta desaparición de las salas cinematográficas, el deterioro de espacios emblemáticos de exhibición y la necesidad de defender la cultura como refugio frente a las incertidumbres de la vida cotidiana.
Un homenaje al cine cubano desde sus propias heridas
Estrenada como una coproducción entre Cuba y México, Neurótica Anónima se presenta como una comedia dramática atravesada por una fuerte carga simbólica.
Aunque la trama gira alrededor de los conflictos personales de Iluminada, una mujer que ha trabajado durante tres décadas como acomodadora en un cine habanero, la película termina convirtiéndose en una reflexión sobre la situación del cine nacional y el progresivo declive de sus espacios de socialización a lo largo de décadas.
La protagonista encuentra en las películas una vía de escape frente a una realidad marcada por dificultades económicas, frustraciones personales y una convivencia asfixiante con el esposo alcohólico. Sin embargo, cuando el cine donde trabaja queda amenazado por el cierre y la demolición, la historia adquiere una dimensión colectiva.
La defensa de la sala se transforma entonces en una reivindicación de la memoria cultural de una comunidad y, por extensión, de una parte importante de la identidad cubana.
Perugorría ha definido la obra como una “carta de amor al cine cubano”, una declaración que atraviesa toda la película mediante referencias directas e indirectas a clásicos nacionales y extranjeros, además de múltiples guiños a figuras y momentos fundamentales de la cinematografía de la isla.
El regreso de una pareja emblemática
Una de las singularidades del proyecto es la colaboración creativa entre Jorge Perugorría y Mirtha Ibarra, ambos galardonados con el Premio Nacional de Cine en 2024 y 2025, respectivamente. Ibarra no solo encarna a la protagonista, sino que además coescribió el guion a partir de una obra teatral de su autoría.
La actriz, de 80 años y protagonista de filmes como Hasta cierto punto (1983), Guantanamera (1995) y la inolvidable Nancy, de Fresa y Chocolate (1993), ha señalado que la película contiene un homenaje explícito al desaparecido realizador Juan Carlos Tabío (1943-2021), coautor junto a Tomás Gutiérrez Alea de Fresa y Chocolate y responsable de títulos emblemáticos como Plaff o Demasiado miedo a la vida (1988). De hecho, el subtítulo alternativo de la película, Sin miedo a la vida, remite directamente a ese reconocimiento.
Para Ibarra, el personaje de Iluminada encarna un mensaje de resistencia individual y crecimiento personal. A través de ella, la película plantea que la cultura puede convertirse en una herramienta de emancipación y autoconocimiento, incluso en circunstancias adversas.

Una mirada crítica a la realidad contemporánea
Más allá del homenaje cinéfilo, Neurótica Anónima aborda varios temas sociales contemporáneos. Entre ellos sobresalen la violencia psicológica contra la mujer, la salud mental y el sentimiento de desgaste colectivo que afecta a amplios sectores de la sociedad.
La cinta propone una lectura crítica de una realidad atravesada por la frustración, la incertidumbre y la pérdida de espacios comunitarios. No obstante, evita el dramatismo excesivo gracias a una narrativa que combina ironía, humor y sensibilidad.
En palabras de sus creadores, la película explora esas “pequeñas neurosis cotidianas” que acompañan a muchas personas en el mundo actual. El resultado es una historia que oscila entre la comedia y el drama para reflexionar sobre la identidad, el amor, los miedos y la posibilidad de reinventarse.
El propio argumento, centrado en trabajadores que intentan impedir el cierre de un cine histórico, funciona como una metáfora de la situación que enfrenta buena parte de la infraestructura cultural cubana en el contexto actual de profunda crisis material y moral.
Un elenco coral al servicio de la historia
Otro de los puntos fuertes del largometraje es su reparto. Junto a Mirtha Ibarra participan Roberto Perdomo y Joel Angelino, este último en el papel del proyeccionista que comparte con la protagonista la defensa del cine amenazado.
La película reúne además a varias generaciones de intérpretes cubanos, entre ellos Osvaldo Doimeadiós, Andrea Doimeadiós, Fernando Hechavarría, Néstor Jiménez, Tahimí Alvariño, Mario Limonta, Hilario Peña y Paula Alí, entre otros.
La presencia de tantos rostros conocidos contribuye a reforzar el carácter de homenaje colectivo que atraviesa la obra, concebida como una celebración al cine cubano y a quienes han contribuido a sostenerlo durante décadas.
Un recorrido internacional en ascenso
La proyección en Alemania se suma a un itinerario internacional que ya incluye el Festival de Málaga, el Festival de Cine de La Habana en Nueva York y el Festival Biarritz América Latina.
Además, la obra fue seleccionada por el comité de expertos del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) para representar a Cuba en la carrera hacia los Premios Goya en la categoría de Mejor Película Iberoamericana.
Ese recorrido confirma el interés que sigue despertando la producción audiovisual cubana cuando logra conectar temas locales con preocupaciones universales. En el caso de Neurótica Anónima, la defensa de una sala de cine frente a la amenaza del cierre trasciende las fronteras nacionales para plantear una pregunta válida en cualquier latitud: ¿qué pierde una sociedad cuando desaparecen sus espacios de encuentro cultural?
Más que una historia sobre un cine en peligro, es una reflexión sobre la necesidad de preservar la memoria, la imaginación y la capacidad colectiva de soñar frente a la adversidad.











