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La crisis económica que atraviesa a Cuba tocó la puerta de una de las instituciones culturales más emblemáticas de la isla: la Fábrica de Arte Cubano (FAC) anunció este sábado el cierre temporal de sus actividades regulares mediante un comunicado dado a conocer en redes sociales.
El espacio interdisciplinario, fundado por el músico X Alfonso en 2014 con el respaldo de su familia, se había consolidado como un símbolo de vanguardia cultural en la isla y un referente mundial.
“Nos vemos obligados a hacer una pausa”, expresó el equipo de la FAC en su mensaje oficial, subrayando que la decisión responde a la necesidad de reorganizarse para mantener la calidad de su propuesta.
Aunque aclararon que abrirán puntualmente para eventos especiales, la noticia generó una ola de reacciones de artistas y seguidores que consideran al recinto un hogar común y un bastión de resistencia cultural.
Un espacio único en La Habana
La FAC nació de la transformación de una antigua fábrica de aceite construida en 1910. En 2008, un grupo de artistas encabezado por Alfonso buscó un lugar donde convergieran distintas disciplinas, y en 2010 adquirieron el inmueble abandonado. Cuatro años más tarde, el proyecto abrió sus puertas y rápidamente se convirtió en un fenómeno cultural.
El recinto ofrece un recorrido inmersivo que combina música, artes visuales, cine, danza, diseño, moda, teatro y gastronomía. Sus salas se han convertido en escaparate de talentos emergentes y consagrados, y su propuesta ha sido descrita como “indefinible, multicultural y plural”.
La revista Time incluyó a la FAC en su lista de los “100 Mejores Lugares del Mundo”, un reconocimiento que consolidó su prestigio internacional.
La Fábrica de Arte Cubano ha recibido múltiples galardones por su aporte cultural. En 2019 fue distinguida con el Premio Internacional de Excelencia en Diseño de Espacios Públicos, y ha sido mencionada en medios como The New York Times y The Guardian como ejemplo de innovación cultural en América Latina. Su modelo de gestión privada, poco común en Cuba, le permitió sostener una programación diversa y atraer tanto a jóvenes cubanos como a visitantes extranjeros.

Voces de apoyo
El anuncio del cierre temporal desató una avalancha de mensajes en redes sociales. “Quedarnos sin la Fábrica es quedarnos sin un hogar común”, escribió un usuario. Otro la definió como “símbolo de rebeldía cultural”, mientras que desde Brasil y México llegaron expresiones de solidaridad: “El mayor centro de cultura contemporánea del mundo está en Cuba, y por causa del bloqueo está impedido de seguir adelante”, lamentó un seguidor.
La FAC se convirtió en un espacio donde el arte se entiende como resistencia. “Pero la de verdad”, señaló otro comentario, reflejando el espíritu que ha caracterizado al proyecto desde sus inicios.
El cierre temporal de la FAC se inscribe en un contexto de dificultades económicas que afectan a toda la isla. La escasez de recursos, el brutal impacto del embargo estadounidense y la caída de ingresos por turismo han golpeado de manera directa a instituciones culturales.
En este escenario, la pausa de la Fábrica de Arte Cubano simboliza la fragilidad de los espacios culturales, independientes y no, frente a la crisis.
Sin embargo, el equipo de la FAC insiste en que la medida es transitoria. “Nuestro compromiso es regresar a la programación habitual tan pronto como sea posible, porque creemos firmemente en el poder del arte para unirnos y apoyarnos en los momentos difíciles”, afirmaron en su comunicado.











