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El actor Jorge Losada (diciembre, 1933), figura reconocida de la televisión y el teatro cubano, falleció este domingo en La Habana a los 92 años.
La noticia la confirmó el Consejo Nacional de las Artes Escénicas, que lamentó el deceso del artista y envió “sentidas condolencias a familiares y amigos”.
En el último año, el actor experimentó un progresivo y grave deterioro de su salud. Desde mediados de 2025, quedó postrado en cama, con importantes limitaciones de movilidad derivadas de complicaciones con una prótesis de cadera y una enfermedad degenerativa.
En agosto pasado, Losada sufrió una descompensación que lo llevó de urgencia al hospital Calixto García de La Habana, donde permaneció ingresado por anemia severa y otras complicaciones. En marzo de este año, el realizador Luis Lacosta, amigo cercano y director de arte del ICAIC, lanzó un llamado público de ayuda urgente porque la salud del querido actor se había puesto muy mal.
Su carrera artística comenzó de forma inesperada en la radio, donde participó como declamador siendo apenas un adolescente. “Me enamoré… y decidí hacerlo a través de una estación de radio”, recordó en una entrevista televisiva, en la que explicó que aquel gesto inicial derivó en sus primeras incursiones escénicas, según relató en el programa Unos minutos en la vida de….
Formado posteriormente en la Academia Municipal de Arte Dramático, encontró en el teatro su espacio natural. “Yo nací para el teatro”, afirmó. Durante dos décadas se mantuvo vinculado a ese medio, al que consideraba insustituible: “No hay como el teatro en el mundo”.
Entre sus trabajos más significativos destacó su participación en El caballero de Pogolotti, bajo la dirección de Héctor Quintero, y su incursión en la televisión con el dramatizado La semilla escondida, que marcó un punto de inflexión en su carrera.
Aunque su visibilidad creció en la pantalla, donde se le vio varios años en el programa humorístico Pateando la lata, además de acumular participaciones en más de una veintena de producciones cinematográficas y numerosos espacios televisivos, Losada reconocía diferencias en su proceso actoral: “Para hacer humor no tengo que esforzarme; sin embargo, para hacer drama sí tengo que estudiar y esforzarme”.
Su paso por al pantalla quedó inmortalizado en las recordadas aventuras, como Los papaloteros. En el cine, formó parte del elenco de Alicia en el pueblo de Maravillas y de El cuerno de la abundancia.
Su trayectoria también incluyó una etapa en el ámbito lírico, donde colaboró con la compañía dirigida por Lina Sánchez, experiencia que lo llevó a desempeñarse como subdirector y a participar en giras internacionales, pese a no considerarse cantante.
En el plano personal, evocó con frecuencia episodios singulares de su vida, como el encuentro casual con el entonces niño Plácido Domingo en el Teatro Martí: “Yo lo tuve en mis brazos en un momento dado a la gloria”.
También destacó su cercanía con figuras de la escena cubana, en particular con la directora Lolina Cuadras, con quien mantuvo una relación profesional y personal duradera.










