Los últimos exámenes de Cuba antes del VI Clásico Mundial de Béisbol terminaron con desaprobados rotundos del plantel dirigido por Germán Mesa, que dejó una pésima imagen en el cierre de su ruta preparatoria por Arizona.
Después de perder el martes por blanqueada (4-0) a manos de los Kansas City Royals, este miércoles los Cincinnati Reds hurgaron más en la herida antillana al superarlos con abultada pizarra de 19-2, el peor de los presagios antes de afrontar los duelos de la primera ronda del torneo contra Panamá, Colombia, Puerto Rico y Canadá.
Los bates no suenan en Arizona y Cuba cae en duelo de preparación rumbo al Clásico Mundial
La escuadra caribeña esta vez naufragó en todas sus líneas: el picheo no pudo soportar la emboscada de los Rojos, el bateo siguió de vacaciones y la defensa mostró las costuras que inevitablemente iban notarse por la mala conformación y distribución del plantel.
Un total de 19 imparables permitieron los ocho serpentineros caribeños que desfilaron por la lomita del Goodyear Ballpark frente a la alineación de Cincinnati, que incluyó a la mayoría de los titulares del equipo para el venidero Opening Day. El veterano manager Terry Francona, gran conocedor y admirador del béisbol cubano, no se guardó absolutamente nada y consiguió un jugoso botín.
Su tanda despachó diez extrabases, incluidos tres jonrones que, de conjunto, produjeron nueve de las anotaciones de los Reds. Además, robaron tres bases y negociaron cinco boletos, una combinación letal de poder, explosividad y disciplina.
Para Cuba lo más preocupante es que todo ese gasto ofensivo no fue solo a la cuenta de los titulares de Cincinnati, porque las últimas ocho carreras las fabricaron en su totalidad los nueve suplentes que entraron al campo para la segunda mitad del duelo.
JJ Bleday makes it 19 runs on the day‼️ pic.twitter.com/YHzrct1fcp
— Cincinnati Reds (@Reds) March 4, 2026
Ante ese vendaval, Cuba no tuvo capacidad de respuesta. Los maderos antillanos continuaron en su letargo y solo pegaron cinco jits a la cuenta de Yoan Moncada, Ariel Martínez, Leonel Moas, Alexander Vargas y Yiddi Cappe. En tanto, los únicos que lograron remolcaron anotaciones fueron Malcom Núñez (con un roletazo al cuadro y corredor en tercera) y Omar Hernández (con elevado de sacrificio).
Para colmo de males, la defensa mostró sus primeras fisuras. En la segunda entrada, Cappe no pudo completar el tercer out del inning en un roletazo a la intermedia, y Alexei Ramírez perdió en el sol un elevado de rutina en el bosque izquierdo que costó dos carreras. Más adelante, Moas cometió otro error en el jardín derecho, aunque no tuvo consecuencias en el marcador.
Las dudas se multiplican
Cuba arribó a Arizona en medio de un ambiente positivo luego de ganar el tope de confrontación contra Nicaragua y con altas expectativas por la incorporación de los peloteros profesionales residentes en Estados Unidos, quienes conforman más de la mitad de la nómina. Sin embargo, la ilusión tardó poco en desvanecerse tras los dos fracasos en Surprise y Goodyear.
La cuestión no ha sido caer, sino cómo se ha perdido. El déficit con el bate ha encendido todas las alarmas, aunque, en honor a la verdad, esta era una situación que se podía prever solo con mirar la nómina. De entrada, escaseaban los nombres de poder y casi todo el gasto ofensivo dependería de la explosividad y la velocidad, virtudes que para sacarles provecho es imprescindible poner la bola en juego y generar tráfico en las almohadillas.
De momento, ni lo uno ni lo otro ha sido posible. En los dos choques de Arizona, Cuba tuvo un 28.9 % de swines fallados, muy por encima de la media (25.3 %) de Grandes Ligas en los últimos diez años. Además, solo logró colocar a 14 corredores en los senderos para un bajísimo promedio de embasado de .230.
Another solid spring outing for @lowderrhett:
🔴 3 IP
🔴 0 R
🔴 3 K
🔴 10 swings and misses pic.twitter.com/famT4QK7He— Cincinnati Reds (@Reds) March 4, 2026
Esto se ha traducido en solo dos carreras anotadas en 17 entradas frente a una docena de lanzadores, de los cuales cinco ni siquiera trabajaron en MLB en 2025. Así es imposible ganar hagan lo que hagan los tiradores cubanos, que dejaron sensaciones encontradas. Si bien algunos relevistas trabajaron con eficiencia, en dos duelos se permitieron 23 carreras y 27 imparables, de ellos 14 extrabases.
Los abridores Denny Larrondo y Julio Robaina afrontaron diversas complicaciones y ambos salieron derrotados, mientras los apagafuegos cuajaron actuaciones contrastantes. Por una parte, Yariel Rodríguez, Emmanuel Chapman, Darién Núñez, Pedro Santos, Raidel Martínez y Yoan López dejaron en solo una carrera a los contrarios en siete entradas.
Sin embargo, Josimar Cousín, Randy Martínez, Luis Miguel Romero, Osiel Rodríguez, Frank Abel Álvarez y Armando Dueñas sí permitieron 17 anotaciones en apenas seis capítulos.
De este grupo de lanzadores, que apunta a ser la mayor fortaleza del equipo, vale destacar que todos mostraron mucha potencia con su arsenal. El primer grupo de relevistas, además, logró sacar de balance a los contrarios, pero los segundos se notaron con deficiencias en el comando y el control.
El otro asunto que genera dudas es el encaje de las piezas. Este equipo lleva nueve jugadores de cuadro, de los cuales tres son torpederos. Además, hay cuatro candidatos para cubrir la primera base y al menos cinco potenciales designados. Esto, obviamente, genera un desbalance considerable, con solo tres jardineros naturales disponibles.
A todas luces, Yoekis Guibert y Roel Santos serán los titulares en el bosque derecho y el central, respectivamente, pero la pradera izquierda es, ahora mismo, una papa caliente. La solución natural sería colocar a Leonel Moas en ese puesto, pero es uno de los peloteros más inexpertos en el plantel, sin carretera en el béisbol profesional.
Ahora bien, si Germán Mesa no se decide a entregarle la titularidad en el izquierdo a Moas sus opciones se reducen a lo siguiente:
* Ariel Martínez: receptor reconvertido a primera base que su última aparición profesional registrada como jardinero fue en 2022.
* Yoel Yanqui: primera base natural que en 13 años de carrera no llega a 300 innings a la defensa en los jardines.
* Alexei Ramírez: pelotero de 44 años que su última aparición registrada (de solo tres juegos) como jardinero en béisbol de alto nivel fue en 2016.
* Alfredo Despaigne: jardinero natural, pero que no ha jugado más de 11 partidos como patrullero en ninguna de las ligas de máxima envergadura en las que ha participado desde 2015.
Cualquiera de estas variantes se traduce en un agujero de consideración en uno de los jardines, déficit que en el béisbol moderno se paga muy caro.
San Juan, primera y ¿última? parada
En la madrugada de este jueves la selección cubana llegó a San Juan, Puerto Rico, tras un larguísimo vuelo chárter desde Arizona. La capital boricua será, al menos durante una semana, el cuartel general de los antillanos y el escenario de competencia del grupo A del Clásico Mundial. También estarán Panamá, Colombia, los anfitriones y Canadá, rivales en ese orden de la novena dirigida por Germán Mesa.
Los antillanos debutarán este viernes a las 11 de la mañana en el mítico parque Hiram Bithorn contra los pinoleros. El sábado al mediodía se medirán a los cafeteros y el domingo tendrán su único duelo nocturno de esta ronda frente a los boricuas. Tras el descanso del lunes, cerrarán su calendario ante los norteños el martes a las tres de la tarde.
Cuba será local en los duelos con Colombia y Canadá, mientras ejercerá de visitante contra Panamá y Puerto Rico.
Los pronósticos para los caribeños son reservados. Ahora mismo, tras la imagen que han dejado en los duelos de preparación por Nicaragua y Arizona, cuesta creer que puedan superar el reto de San Juan, pero será el diamante el que diga la última palabra y ya sabemos que muchas veces nos depara sucesos impensados, casi paranormales.
Sin ir muy lejos, Cuba perdió sus dos primeros partidos en el Clásico de 2023 contra Países Bajos e Italia, y después resurgió ante Panamá y Taipéi de China para colarse en los cuartos de final. Ahí desbancaron a Australia y se convirtieron en los invitados más improbables de las semifinales en Miami, donde perdieron con Estados Unidos.
Repetir esa historia ahora parece una quimera, aunque, reitero, habrá que esperar al veredicto del diamante. Los escenarios más optimistas para el combinado de la isla pasan por superar a Panamá y Colombia y tratar de pelear frente a Puerto Rico y Canadá, en el papel las dos escuadras más potentes de la llave.
Las dos mejores novenas de la llave avanzarán a los cuartos de final en el Daikin Park de Houston, sede de la fase de eliminación directa en la que cada juego es de vida o muerte. En dicha instancia, se cruzarán con los punteros del grupo B, que deben ser Estados Unidos y México si no hay sorpresas.
Para la isla, al margen del sueño de superar la primera ronda, será importante no irse en blanco, un riesgo muy real teniendo en cuenta las circunstancias actuales. Si algo así sucede perderían su cupo directo al siguiente Clásico Mundial y quedarían relegados a los siempre veleidosos procesos clasificatorios. Eso sería como poner el último clavo en el ataúd del ya moribundo béisbol cubano.











